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tencia, debe el tribunal superior, como antes dijimos, corregir disciplinariamente a los jueces negligentes ú omisos (1).

En lo criminal el término para dictar sentencia interlocutoria es mas limitado, pues consiste solo en tres dias (2); pero para los fallos definitivos hay mas amplitud que en los juicios civiles, pues se extiende el plazo hasta veinte dias (3), cualquiera que sea el volúmen ó la importancia de la causa; y si el juez invierte mas tiempo, se hace responsable al pago de las costas que por su dilacion se ocasionen (4).

Ya dijimos, al hablar del modo de constituirse y ejercer sus atribuciones los tribunales, que se necesita en estos para formar sala y dictar sentencia por lo menos tres ministros; pero esta regla comun, que puede aplicarse á toda clase de juicios, tiene una excepcion muy esencial respecto de las sentencias definitivas de los procedimientos criminales, pues son necesarios cinco magistrados:

1... Para ver y fallar los procesos en que el juez inferior haya impuesto o pedido el fiscal de la Audiencia la pena de muerte o alguna de las perpétuas.

2. Cuando la sala cree que el reo merece, alguna de dichas pepas, aunque el juez inferior no la haya impuesto, ni pedido el fiscal.

3.° Para ver y fallar las causas contra los jueces inferiores del territorio (5).

En todos los demas asuntos criminales basta para dictar sen tencia definitiva el mismo número de ministros que en los pleitos civiles.

Tanto las sentencias interlocutorias como las definitivas deben ser fundadas, lo mismo en los asuntos civiles que en los criminales (6); innovacion reciente, que da mucha seguridad de acierto en las decisiones. La ley no exige, en lo criminal, que se funden mas que las sentencias definitivas, y de aqui podria acaso deducirse que no es precisa esa circunstancia en las interlocutorias; pero verdaderas sentencias definitivas son tambien las que terminan un artículo ó incidente, como las califica el art. 333 de la ley de enjuiciamiento civil; y ademas la misma razon que induce á fundar unas, aconseja que tambien se motiven las otras, y asi se hace generalmente en los tribunales y juzgados.

(1) Art. 332 de la ley de enjuiciamiento civil.
(2) Regla 13, art. 51 reglamento provisional.
(3) Regla 43 de la ley provisional para la aplicacion del Código Penal.
(1) Ley 1.', tit. 16, lib. 11, N. R. y regla 6.", art. 48

del reglamento provisional. (5) Regla 12 de la ley provisional. (6) Regla 44 de la ley provisional y art. 333 de la ley de enjuiciamiento civil.

En estos las sentencias debe redactarlas el juez, y en los tribunales el ministro ponente, proponiendo a la sala los puntos del hecho y del derecho sobre que haya de recaer la volacion, y redactándolas con arreglo á lo acordado por la misma (1).

Para fijar su fallo deben los jueces ó magistrados, lo mismo en la primera que en la segunda ó tercera instancia , atender á la verdad, y no detenerse en las solemnidades y sutilezas establecidas por derecho ó adoptadas por los tribunales en el órden de enjuiciar: de manera, que constando justificado el hecho, é estando bastante ilustrada la cuestion jurídica, puede y debe terminar el litigio, conforme á la verdad que resulte probada, aunque se omitan algunos trámites, que no sean sustanciales é indispensables; á menos que falten ciertos actos solemnes, como la citacion, audiencia de las razones y excepciones, pruebas, y otros de esta clase (2).

Consecuencia de esta misma doctrina legal es, que si el actor hubiere intentado la demanda por una causa y accion, y resultare probada otra diferente, se haya de resolver el juicio por lo que aparezca de las pruebas consignadas en los autos, porque aquella diversidad no muda la accion (5), de modo que si alguno pide, por ejemplo, una finca enfiléutica, diciendo haber caido en comiso, y en vez de acreditar este punto, solo prueba el enfitéusis, puede condenarse al ensitéuta al pago del cánon ó pension anual; pero si el actor probare diferente cosa de la que de

(1) Regla 41 do dicba ley, y núm. 5.0, art. 37 de la ley de enjuiciamiento civil.
(9) Ley 2, tit. 16, lib. 11, N. R.
(3) Pebrero Norisimo, citando á varios autores.

mandó, se ha de absolver al reo de la instancia, con lo cual, aunque el demandado queda libre de este juicio, puede volversele á demandar sobre la misma cosa (1).

Debe la sentencia ser congruente y conforme a la demanda propuesta, como dicen los autores, en tres puntos, a saber: en la cosa, en la causa, y en la accion: esto es, debe ser relativa y consiguiente:

1.o A la cosa que se liligue.
2.° A la causa ó motivo que se exponga.
3.° A la razon que se deduzca.

Pero sin perderse de vista el principio ya sentado, de que se atienda mas á la verdad justificada, que á sutilezas y fórmulas, poco esenciales á la equidad y la justicia.

Debe ser tambien arreglada á derecho, sobre hechos claros y plenamente probados, y sin exceder de lo pedido. Ha de recaer sobre cosa cierta, y si es sobre cantidad ilíquida, se debe mandar que se liquide, aprobándose luego la liquidacion con audiencia de las partes, antes de llevarse á efecto la sentencia, como sucede en las de condenacion á dar cuentas, restitucion de herencia, y en los juicios universales.

Conforme á estos mismos principios previene la ley que las sentencias en lo civil sean claras y precisas, declarando, condenando ó absolviendo de la demanda, sin ser lícito, en nuestro conceplo, el término medio de absolver de la instancia (2), y sin poder bajo ningun pretesto los jueces y tribunales , pues lo prohibe la ley, aplazar , dilatar, ni negar la resolucion de las cuestiones que hayan sido discutidas en el pleilo (3).

Cuando son varios los puntos litigiosos, debe hacerse con la debida separacion el pronunciamiento correspondiente á cada uno de ellos; y si hubiere condena de frutos, intereses, daños ó perjuicios, fijarse su importe en cantidad líquida , ó establecerse por lo menos las bases con arreglo á las cuales deba hacerse la

(1) Diccionario de jurisprudencia y legislacion, articulo Sentencia definitiva.

(2) Asi lo tiene tambien establecido la jurisprndencia del Tribunal Supremo de Justi cia. Véanse sus decisiones.

(3) Art. 61 de la ley de enjuiciamiento civil.

liquidacion; y solamente en el caso de no ser posible lo uno ni lo otro, puede hacerse la condena, reservando a las partes su derecho para que en otro juicio se fije su importancia (1), porque esto da por lo comun motivo á nuevos litigios que deben evitarse.

En los pleitos sobre accion real, si no procede la absolucion, debe mandarse en la sentencia la entrega de la cosa demandada con los frutos percibidos y podidos percibir, desde la contestacion, tasándose y moderándose por lo que resulte de las prue-. bas, sin remitir esta graduacion al parecer de contadores (2).

Todo litigante temerario debe ser condenado en las costas ocasionadas á la otra parte; y se entiende que litiga con temeridad ó mala fé, cuando siendo actor no ha probado su accion ó demanda, ó siendo reo sus excepciones y defensas; pero si jus tifica su intento á lo menos con dos testigos, aunque luego sean tachados, no es responsable á dicha pena (3). Tampoco debe ser condenado en costas, cuando tuvo justa causa para litigar, aunque no consiga en el fallo el objeto á que se bubiese dirigido el litigio.

Para toda decision juridica deben los jueces regirse por las disposiciones legales, y no por la opinion de los autores é intérpretes del derecho; siguiendo, en cuanto a la observancia de aquellas, este órden gradual:

1. Las leyes y resoluciones contenidas en las compilaciones modernas y recientes y en la Coleccion legislativa que desde principio de 1846 se publica por el Ministerio de Gracia y Justicia.

2.° Las insertas en la Novísima Recopilacion.

3.° En lo que por ellas no se pudiere determinar, las del Fuero Real y de los municipales de cada poblacion, en cuanto estuvieren en uso y no hubieren sido derogados.

4.0 A falta de otras leyes, las contenidas en el Código de las Partidas (4).

(1) Arts. 62 y 63 de la ley de enjuiciamiento civil, conformes con las leyes 6.2 y 7a, tit. 16, lib. 11, N. R.

(3) Ley 6, tit. 16, lib. 11, N. R.
(3) Leyes 39, tit. 2, y 8, tit. 22, Part. 3.a
(4) Ley 3, tit. 2, lih. 3, N. R.
TOMO 11.

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Tambien en lo criminal deben ser las sentencias claras y concisas, exponiéndose el hecho, y citándose el artículo ó artículos del Código Penal de que se haga aplicacion (1).

La ley ha formulado la forma exterior de las sentencias en negocios civiles, prescribiendo que en su redaccion se observen las reglas siguientes:

1.° Que se principie expresando el lugar y la fecha en que se dicta el fallo.

2. Que se consigne despues lo que resulte en cada uno de los hechos contenidos en los escritos de réplica y súplica y en los de ampliacion si los hubiere habido, en párrafos separados, que deben principiar con la palabra, Resultando.

3.° Que se baga mérito á continuacion, en párrafos separados tambien, que deben empezarse con la palabra Considerando, de cada uno de los puntos de derecho fijados en los mismos escritos, dando las razones y fundamentos legales que se estimen procedentes, y citando las leyes ó doctrinas que se consideren aplicables.

Y 4.° Que se pronuncie por último el fallo en los términos prevenidos , y ya expresados en el art. 61 y siguientes de la ley de enjuiciamiento (2).

Ya que esta ha descendido hasta formular los términos materiales y casi mecánicos de la redaccion, no será fuera de propósito indicar, que a nuestro parecer esa fórmula, literal imitacion de la que se usa en el foro de otras naciones, es demasiado recargada y llena de repeticiones innecesarias; por lo cual en la parte criminal, en que la ley no ha dado una pauta tan determinada, las redactariamos del modo que fijan las reglas 1. y 2.°, pero sin usar mas que una sola vez la palabra Resultando, y añadiendo en párrafos separados 1.°, 2.°, 3.', etc., y lo mismo al expresar el Considerando á que se refiere la regla 3.a; por cuyo medio se evitarian repeticiones que nuestro idioma no permite sin hacer pesada, monótona y no muy correcta la redaccion.

(1) Regla 44 citada de la ley provisional.
(2) Art. 333 de la ley de enjuiciamiento civil.

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