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Orden PERISSODACTYLA Owen.
Familia EQUIDAE Gray.
Género EQUUS L.

Equus caballus Linn.

El caballo pertenece tambien á aquellos animales domésticos que fueron introducidos inmediatamente despues del descubrimiento de América. Los caballos descendientes directamente de aquella raza, son pequeños, de formas regulares, la mayor parte de color oscuro ó blancos, de paso muy firme y de mucho aguante; y por esto mejores, para los malos caminos de aquel país montañoso, que los caballos grandes importados últimamente de Europa ó de los Estados-Unidos y de Chile.

Hasta hace poco se permitia á las yeguas andar libremente sin servirlas; por este motivo no se puede tratar de una raza determinada. Tanto en Costa-Rica, como resto de la América tropical, se deja pacer los caballos al descubierto, dia y noche en los campos.

en el

Equus asinus L. Los buenos burros garañones, han sido siempre muy apreciados en Hispano-América; á las burras, por el contrario, se las deja andar libremente. En Centro-América se cuidan solamente de la cria de mulas, que son muy estimadas como bestias de carga, y caras á causa de los malos caminos. En los climas cálidos, por malos caminos y terrenos quebrados, las mulas son no solamente más fuertes para la carga, sino que resisten al hambre y sed mejor que los caballos; aunque una mula en potrero, come más que un caballo.

Yo he visto muchas veces en Costa-Rica mulas pardas con rayas negras en las piernas.

Familia TAPIRINA Gray.
Género ELASMOGNATHUS Gill.

Elasmognathus bairdii Gill.
Th. Gill. Proceed. of Nat. Sciences of Philadelphia, 1865, p. 183.
Flowers, Proc. Zoolog. Soc. of London, 1867, p. 240.
Gray, Proceed. Zoolog. Soc. of London, 1867, p. 876 bis 885 (25).
A. E. Verrill Ann. and Mag. N. H. 1867, XX, p. 232.
Th. Gill, Sillimans Amer. Journ. Sc. July 1867, Vol. 43, p. 370.

Troschell, Bericht über d. Säugethiere. Wiegmanns Archir, 1868. El descubrimiento hecho por el Prof. Gill, de que el tapir centro-americano pertenece a una especie esencialmente diferente de las otras dos especies americanas, esto es, del T. americanus L. [T. suillus Blumenb.) y del T. villosus Wagn. (T. roulini Fisch.=T. pinchaque Roulin), y que la diferencia es tan notable que debe formarse un género especial, es una de las adquisiciones de mayor interes é importancia con que en estos últimos tiempos la Mamalogía ha ensanchado el campo de sus

conocimientos. Este descubrimiento tiene tambien una importancia particular, y es que el tapir de Baird se aproxima más al de la India que á las dos especies americanas ya citadas.

Sobre la distribucion geográfica de esta especie, sabemos hasta hoy lo siguiente. Segun el capitan Dow, todos los ejemplares encontrados en el istmo de Panamá, al Norte del rio Chagres, pertenecen á esta especie: de los tapires de Costa-Rica, tuve oportunidad de examinar seis cráneos que tambien pertenecian al E. bairdii, así como un ejemplar de Nicaragua traido por Salvin; podemos, pues, aceptar que tambien el tapir que se halla más al Norte pertenece a la misma especie. Habiéndose encontrado tapires en la costa meridional de México, se puede precisar muy aproximadamente la zona de esparcimiento de esta especie: esta zona se extenderia

por

el Sur hasta el istmo del Darien, y por el Norte hasta el Sur de México.

el cráneo del E. bairdii se parece en su aspecto al del pinchaque [T. roulini Fisch.], pero se diferen

Cierto es que

(25) Gray: “Notice of a New Species of American Tapir, with Observations on the skull of Tapirus Rhinochoerus and Elasmognathus in the Collection of the British Museum,” contiene la descripcion más completa del E. bairdii.

cia de éste por el especial desarrollo de la mandíbula superior que es abultada hacia arriba, y sobre todo por el grueso y osudo tabique nasal. En sus costumbres, no parece diferenciarse de las otras especies del tapir; lo mismo vive en las bajuras cálidas que en las más elevadas montañas, donde frecuentemente tuve ocasion de ver sus huellas. En todo Centro-América es conocido con el nombre de danta; un ejemplar vivo y de poca edad que me llevaron á la capital (S. José),

( dejaba ver las manchas ordenadas en forma de fajas, como en las otras especies. En Costa-Rica se caza la danta á menudo por lo sabroso de su carne; los habitantes de las montañas salan la carne, la secan al aire y hacen grandes provisiones de ella. Tambien de la gruesa piel hacen correas que, retorcidas y secas, se emplean como muy durables látigos. Gustan los tapires de los pantanos salados que se forman por la evaporacion de las aguas salitrosas; en estos lugares se cazan con bala, de noche y á la claridad de la luna, ó con lanza, acosados por los perros.

Orden NATANTIA Ilig.
Familia HALITHERIDA Carus.
Género MANATUS Cuv.

Manatus americanus Desm.
Desmarest, Mammal. p. 507.
Cuv. O88. Foss. V, 1.
Manatus australis, Wiegm., Wiegmanns Arch. 1838, I, S. 1.
A. Wagner, Schreb. Suppl. V, 118, 1.
Burmeister, Saeugeth. Brasiliens, S. 335.
Manatus latirostris Hartl. Harlan, Journ. of Nat. Sc. Philadel-

phia, III, b. p. 290.
A. Wagner, Schreber Saeugeth. VII, 129, 130.
J. F. Brandt, Mem. de l'Acad. Imp. d. St. Petersburg, Tom. XII,

Nr. I, 1861-68; und XIII, 253 u. 255 (Symbolae Sireno

logicae). Krauss, Müller's Archiv, 1859. Heft 4 und ebendaselbst, 1862,

S. 415.

Al principio distinguíanse solamente dos especies pertenecientes al género manatus, la que se encuentra en la costa africana, bajo el nombre de M. senegalensis Desm., y la americana, ó sea, el M. americanus Desm. Más tarde se subdividió la especie americana en dos, la norte-americana y la sud-americana, y llamóse á la primera M. latirostris Harl., y á la otra M. australis Wiegm. Miéntras que Burmeister (a. a. 0. S. 336) acepta la separacion de las dos especies mencionadas, Brandt [a. a. 0. S. 225) duda que se puedan considerar como especies diferentes [26].

Si reconocemos el M. latirostris como especie separada, entonces no se encontraria más que éste en la costa de Costa-Rica.

Verdad es que Murray [27] fija, como lugar donde se reunen las especies boreal y austral, la comarca de la Laguna de Chiriquí, esto es, en parte de la costa de Costa-Rica; pero este dato carece absolutamente de fundamento.

Casi todos los ejemplares venidos en estos últimos años á Europa para los Museos, proceden de Surinam y pertenecen á la conocida especie M. latirostris; y, que yo sepa, jamas se han recibido en Europa ejemplares de la costa de Costa-Rica ni de San Juan del Norte (Greytown).

Una sola vez se me presentó la ocasion de ver manaties á orillas del rio Sarapiquí, desde alguna distancia; pa. recia que estaban paciendo en la ribera, pero tan luego como se acercó nuestro bote, se arrojaron precipitadamente alagua y desaparecieron así de nuestra vista.

Todavía hoy se encuentran con frecuencia por toda la costa del Atlántico, donde hallan abundante alimento y la seguridad necesaria en los esteros; desde allí se dirigen a los rios, y por eso los hay en abundancia en el rio San Juan y sus afluentes, el Sarapiquí y el San Carlos.

Los raudales que están más allá de la confluencia del San Carlos, les impiden probablemente pasar más arriba, y por esta razon no han sido encontrados ni en el Rio Frio ni en el lago de Nicaragua. A la extraordinaria circunstancia de vivir el manatí únicamente en la costa oriental y no en la occidental, no pude hallar otra explicacion que suponer que, durante el primer tiempo del período eoceno, Centro-Améri

(26) Manati latirostris (si revera speciem distinctam praebet, quod Grayus adeo negat) ditio geographica, ut videtur, inde a Florida orientali et insulis Antillensibus, nec non a Sinu Mexi. cano ad Surinam, seu Guyanam Hollandorum, forsan ad Cayenam adeo esset' extendenda, sicut jam putavit A. Wagnerus (Schreb. Säugeth. VII, p. 130).

(27) Andrew Murray, The Geographical Distribution of Mammals, London, 1866, 4.

ca formaba una hilera de islas, semejante á las actuales Antillas, de modo que entonces podia el manatí pasar de uno á otro océano! Supe por casualidad que el Dr. Bernoulli habia hallado el manatí tambien en la costa occidental de Guatemala. Que se le encuentre todavía allí, se explica, porque esta parte de la costa occidental de América es de

muy difícil acceso y muy peligrosa para los marinos; es probable que este animal, á causa de su excelente carne, haya sido destruido por los indígenas de los demás lugares de la costa occidental, que, como es sabido, estaban más civilizados que los habitantes de la costa oriental, y que vivian tan cerca unos de otros que, como dice Las Casas, parecia que el país hormigueaba de gente. Muy importante seria en verdad comparar el manatí de la costa occidental con el de la oriental. Claro es que ambos pertenecieron ántes á la misma especie, pero viviendo más tarde bajo diferentes condiciones, es posible que se hayan separado hasta el grado de autorizar la clasificacion en dos especies diferentes.

Á causa de la sabrosa carne de este animal, siempre lo persiguen y matan los zambos-mosquitos, que, con motivo de la pesca de tortuga, navegan

dos años desde la costa de Mosquitos, pasando por toda la costa de Costa-Rica, hasta la Laguna de Chiriquí. Para los antiguos filibusteros era el manatí un animal importante, porque les suministraba excelente provision para sus buques, y Dampier (s. Brandt, a. a. 0. S. 255) lo encontró ya en la costa de Honduras, de

, Bluefield hasta Bocas del Toro. En Costa-Rica hacen látigos para montar á caballo, del cuero grueso y sin curtir del manatí, que son mejores que los hechos de la piel del tapir. El hueso temporal se vende caro, porque el vulgo le atribuye efectos medicinales. Sabido es que debemos al interesante trabajo del Prof. Krauss de Stuttgart el exacto conocimiento de la formacion del cráneo del manatí (s. Müllers Archiv, 1862, S. 420), pues él ha descrito extensamente el modo especial como el manatí cambia sus dientes, á saber, los molares posteriores los cambia con frecuencia, aun en edad avanzada, mientras que los frontales se le gastan y desaparecen.

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