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ridas profundas en el pecho y en el abdomen, lo mismo que varios venenos en grandes dósis, y no muere sino despues de una larga agonía. Para matar con seguridad los perezosos, me servia del cloroformo que les suministraba por medio de una esponja ó pelota de algodon empapada en el líquido, que

les introducia en el hocico, teniendo cuidado de meterles la cabeza dentro de una vejiga de puerco para evitar así la evaporacion.

En lo referente á sus costumbres me remito á la excelente descripcion de Brehm (s. Thierleben, II, S. 278).

Orden MARSUPIALIA Illig.
Familia SCANSORIA Owen.
Género DIDELPHYS Linn.

Didelphys aurita Wied.
Pr. Max zu Wied, Beitraege zur Naturgeschite ron Brasilien, II,

395,2.

Burmeister, Saeugethiere Brasiliens, S. 130. De todos los mamíferos de Costa-Rica, es la semivulpa ó zorra mochilera de orejas largas, el primer animal tropical con quien el extrangero recien llegado entra en relaciones, aunque no agradables. En las ciudades, pocas son las casas que no sean visitadas por este feo animal. Con frecuencia se despierta el extrangero en el silencio de la noche por el ruido extraordinario que hacen estos animales con sus carreras y pisadas estrepitosas sobre las delgadas tablas de los cielos rasos de las habitaciones, ó bien por sus visitas á la despensa y cocina, donde botan y quiebran los platos, fuentes y demas vajilla; por lo cual algunos extrangeros, temiendo

que el ruido sea ocasionado por ladrones, se levan

echan mano á sus armas. Al dia siguiente piden explicacion de aquel bullicio inesperado y reciben esta contestacion: “Señor, es el zorro”. El nombre de zorro no es el propio de este animal; pero como en Costa-Rica la semivulpa hace entre las aves domésticas el mismo daño

que

el zorro en Europa, por esta razon los colonos españoles dieron el mismo nombre á este didelfo, aunque en ligereza y astucia no se puede comparar á nuestro zorro europeo. Justamente su poca ligereza y torpeza son la causa de que caiga á menudo en poder de sus perseguidores. No es, pues, en Costa-Rica un espectáculo inusitado encontrar en las calles y

tan y

voran.

caminos un zorro recien muerto, que los zopilotes pronto de

Por esta circunstancia, pude presto proporcionarme numerosas pieles y cráneos. Comparados éstos últimos escrupulosamente, no encontré diferencia alguna entre ellos; pero respecto de las pieles hallé que su color, y sobre todo los pelos sobresalientes, presentaban muchas variaciones, que unos eran blancos, otros negros, que unas tenian pocos pelos grises y otras muchos; pero el color de los pelos no puede servir como señal de distincion, segun lo ha demostrado Hensel (28).

Jamas encontré en Costa-Rica la semivulpa al aire libre; generalmente está dentro de los techos de las casas, y á pesar de ser tan perseguida no es escasa. Quizá se reduciria considerablemente su número si, como sucede en Gua-temala, comieran su carne; pero la fealdad de este animal parece retraer a los costa-ricenses de prepararlo para su mesa, como en Guatemala, en donde es tenido hasta como quisito bocado. Varios ejemplares obtuve vivos, y por ellos me convencí de la insensibilidad de este animal á todo maltratamiento corporal; despues de penetrantes heridas en el pecho, de fracturas en el cráneo y aun despues de estrangulado, tarda mucho para morir; tiene gran destreza y fuerza en su cola aprehensiva (prensil ó prehensil), con la cual, hasta en sus últimos momentos y en los paroxismos de la muerte, busca un punto de salvacion, y, cuando lo encuentra, se ase de él.

De las semivulpas en que sobresalen los pelos grises, parece que en Costa-Rica no hay más que esta especie; y entre los ejemplares que fueron enviados á Berlin у

clasificados

por el Prof. Peters, así cono entre los remitidos á Washington, se encontró solamente la D. aurita.

ex

Didelphys quica Temm.
Temminck, Monogr. Mammif. I, 36.

Burmeister, Saeugethiere Brasiliens, S. 136. Esta especie parece ser rara en Costa-Rica; pero talvez dependa esto nada más de que casi nadie se ocupa en tomar esta clase de animales de monte que no son ni dañinos ni útiles. No se acostumbra en Costa-Rica cazar animales con

(28) Zoolog. Garten, 1867, S. 290.

trampas. Vi un ejemplar en Tucurrique, y otro que remití á Berlin fué clasificado por el Prof. Peters como D. quica. Segun Salvin (Proc. Zool. Soc. 1861, S. 278), se encuentra este didelfo aun más al Norte, esto es, en Guatemala.

destreza, y

Didelphys myosurus Temm.
Temminck, Monogr. d. Mammif. I, 38.
Pr. Max zu Wied, Beitr. II, 400, 3.

Burmeister, Saeugethiere Brasiliens, S. 135. El único ejemplar de este bonito didelfo, lo recibí de San Ramon, donde fué cogido en los bosques. Habiéndomelo traido vivo, pude observarlo durante algun tiempo. Lo alimentaba con insectos (Blatta) que le arrojaba vivos y que él tomaba con la mayor

teniéndolos con las patas delanteras los mascaba cuidadosamente en distintos bocados, sentado en sus patas traseras como las ardillas. De dia dormia enroscado en la esquina de una pequeña caja de madera, pero tan pronto como anochecia, principiaba á moverse; desgraciadamente se me escapó y los perros lo despedazaron de tal modo que ni la piel ni el esqueleto fué posible salvar. En cuanto á su rareza, repito lo que dije á cerca de la anterior especie.

Didelphys murina Linn.
Linn. Syst. Nat. II, 1, 72,
Pr. Max zu Wied, 'Beitraege, 411, 5.

Burmeister, Saeugethiere Brasiliens, S. 138. Una sola vez encontré en Costa-Rica un pequeño didelfo que se parecia á esta especie; pero habiéndose por desgracia perdido el ejemplar, es cuestionable si verdaderamente sea esta especie ó alguna de las otras pertenecientes al sub-género que Burmeister ha denominado grymäomys.

Género CHIRONECTES Illig.

Chironectes variegatus Illig.
Illiger, Prod. Syst. Mamm. et Av. p. 76.
Lutra minima, Zimmermann. Geogr. Gesch. II, 317.

Didelphys palmata, Burmeister, Saeugeth. Bras. S. 133. Este animal acuático es conocido en Costa-Rica con el nombre de zorro de адиа, de lo ser raro allí; sin embargo no fué grande el número de ejem

que se deduce

que no debe

plares que tuve ocasion de ver; respecto del tamaño, parece ser muy vário.

mar.

Que la América del Sur estuvo al principio separada del resto del continente americano, de manera que sus habitantes, que subsistian por sí mismos, sin dependencia de los otros, pudieron desarrollar sus formas actuales, nos lo prueban particularmente los mamíferos. Hay que tener mucho en cuenta que la América del Sur no estaba antes unida todavía á la parte setentrional de la América del Norte, sino que esta union ha tenido lugar últimamente, hácia el Norte de México, allí donde hoy mismo los lagos salados que hay nos dicen que en otro tiempo existió un extenso

Hasta despues de la union de estas dos grandes partes del continente, pudieron los habitantes del Viejo Mundo, que entre tanto habian pasado á Norte América, extenderse más hácia el Sur; pero estando ya ocupado el terreno en el Sur, pudieron mezclarse apenas en pequeña proporcion con las formas sud-americanas. Esto nos explica la admirable minoría de las especies de mamíferos norte-americanos y la significativa preponderancia de las formas sud-americanas en México y Centro-América.

Como durante el período terciario tuvieron lugar importantes alzamientos y hundimientos, y, sobre todo, durante el

у período mioceno, algunas partes descendieron tanto bajo del mar, que solamente las cimas de las más altas montañas aparecian sobre la superficie en forma de islas separadas unas de otras; así es probable tambien que, durante la época de mayor alzamiento, el angosto istmo se levantára tanto sobre el mar, que aparecieran las planicies extendidas al pié de las inontañas y quedaran fuera del agua, lo cual favoreciera la emigracion de los mamíferos para el Norte, mucho más que la estrecha faja de costa que hoy ciñe por ambos lados las masas de montañas del istmo. El notable desarrollo de los animales tropicales en México y Centro-América, y su gran identidad con las especies sud-americanas, indi

tal era el estado anterior y que las masas de tierras bajas se agregaron inmediatamente á la angosta faja de tierra actual.

Si se atiende únicamente al estado de la temperatura, no estando el calor ecuatorial bajo la línea equinoccial sino

can que

á 10° latitud Norte, las formas tropicales de Sud-América deberian extenderse mucho más hacia el Norte de lo

que hoy estan; sin embargo, en la distribucion geográfica de los animales han obrado otras causas que deben tomarse en cuenta. Como tales debemos ante todo mencionar la humedad del aire á consecuencia de los vientos de mar y tierra y de las lluvias; ademas de esto, la calidad del terreno y su estado de vegetacion. Considerando todas estas causas, encontramos que el estrecho litoral al Nordeste de Centro-América corresponde á la montuosa costa setentrional de Sud-América; mientras que el litoral del Sudoeste posee el mismo carácter de la occidental de México; del mismo modo, el declive Suddeste más elevado de la cadena de montañas, se aproxima á las altas mesetas mexicanas; mientras que

las selvosas y altas montañas de más de 7000 piés de elevacion no muestran diferencia alguna sustancial de las correspondientes altiplanicies de Nueva-Granada, Ecuador, Perú y Chile. En ninguna parte, como en Costa Rica, estan más juntas unas de otras estas zonas, tan diferentes así por el clima como por la calidad del terreno. Igual cosa sucede en el istmo que se extiende al Sur hasta el Darien. He aquí la razon de que tantos mamíferos de los lugares mencionados vivan aquí justamente los unos al lado de los otros, y en partes hasta en el mismo terreno. Que la union de Centro-América con Sud-América es muy antigua y muy íntima, aunque interrumpida de tiempo en tiempo, lo vemos al encontrar allí mamíferos de diferente origen y de los mismos y diversos períodos geológicos, como sucede en Sud-América. Por esta causa hallamos varias especies de marsupiales, del período inás antiguo, hasta en Norte-América, en localidades circunscritas, y cierto número de desdentados, de una época aun más antigua, que han conservado sus caracteres espeáficos hasta en los lugares limítrofes con el Norte, habiendo tenido su punto de partida en el Sur; todo lo contrario se ve en los monos que hasta más tarde aparecieron en SudAmérica y que no han podido conservar sus caracteres originales de especie, porque, bajo diversas influencias, sus variedades han llegado poco a poco á convertirse en especies

á nuevas, cuyos aun no borrados grados intermedios de transicion, han dificultado su clasificacion y dado origen á muchas equivocaciones en los nombres.

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