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teriormente: «<¡Y es verdad! ¡Yo no pensaba en ello! »>

¡Sí! ¡Es verdad! ¡Aunque no lo entendáis, y sigan siendo nuestros primeros principios religiosos, objeto de vil escamoteo y de una farsa indigna!

¿Hasta cuándo?-El porvenir lo sabe.

Y si álguien cree inmotivado mi lenguaje, le diré: Señor mío, póngase V. en lugar de las víctimas y cambiará de parecer.

Por otra parte á esas personas, á esas familias, (y son muchas), que en Mallorca hacen el oficio de víctimas, no hay que aconsejarles que laman el látigo que las azota; no:

El corazon entero y generoso

Al caso adverso inclinará la frente,
Ántes que la rodilla al poderoso.

Yo las excito á que se mantengan dignas, con la dignidad de la desgracia y la firme esperanza en los juicios de Dios. Yo no espero nada; á pesar de ciertas palabras y promesas lisonjeras que oí en Junio último de labios autorizados; yo no espero nada, ni de arriba ni de abajo. No de arriba; porque con Lope de Vega acostumbro á decir:

No soy camaleon del que gobierna.

No de abajo; porque el pueblo sigue la conducta y modo de obrar de sns superiores. Miro con altivo desden los ocultos manejos de unos, ó las risitas provocativas de otros; y por toda la chismografía y pereza moral que nos atormenta he sentido siempre el más soberano desprecio. Únicamente confío que Dios nuestro Señor hará justicia contra los que, pertenezcan á la categoría á que pertenecieren, no practican sus santas leyes, á pesar de pre

dicarlas y acatarlas; porque Él ha establecido como primer fundamento de la Ética: Lo que no quieras para ti no lo quieras para otro. Omnia ergo quæcumque vultis ut faciant vobis homines, et vos facite illis. Hæc est enim lex, et propheta. (Cap. VII, vers. 12 de san Mateo.) Ésta es la ley y los profetas.

Entretanto joh dolor! tenemos el enemigo encima.— ¿Hemos de permitir que, dada la libertad de creencias en España, se introduzca la perversa semilla de la division religiosa en nuestra isla, y esta semilla halle, por la incapacidad de éstos, ó la malevolencia de aquéllos, prepaparado el terreno en una parte del pueblo? ¿Qué sería de nosotros en tal situacion? La llama del odio prende en los corazones; ¡ay del día en que sea atizada por las corrientes de la imprenta libre, ó por los vendabales de los sistemas religiosos disidentes. Entónces dirán: Nos equivocábamos. ¡Cuánto más valiera lo dijesen ahora, cuando hay tiempo aún de allanar obstáculos, en vez de ahondar diferencias! Medios de union no faltan; no faltan recursos ni suficiencia, para precaver y evitar una catástrofe que no por parecer lejana es ménos posible.

¿Qué se necesita, pues?-Hace medio año yo preguntaba eso mismo en el Museo Balear; séame dado reproducir lo que dije entónces:

«¿Qué se necesita, pues?

«Que se unan los buenos en estrecha confraternidad »de ideas, y con vínculos inmortales de solidaridad; que >>se difunda la luz y llegue á los recónditos confines del >>pueblo; que se marche siempre avanzando, sin perder »de vista la gloriosa bandera que nos entregaron nuestros >>abuelos; que se suavicen las ásperas costumbres, legado >>tambien de tiempos ménos cultos; que se levante una >>muralla contra las olas del error y las invasiones del »vicio; que se rompan los hierros que oprimen la verdad

»y la belleza; que se proclame sin cesar, en todas partes, >>por príncipes y pueblos, el reinado absoluto de la virtud, >>del bien y del amor.»>

Ó lo que es lo mismo, Señor Ecónomo: amar á todos; SIN EXCLUIR NI OFENDER Á NADIE, por nadie ni por nada. Pero no prosigamos; porque se me antoja que lo que estoy haciendo es predicar en desierto, y machacar en hierro frío.

Qui habet aures audiendi, audiat.

24 de Diciembre de 1876.

UNA BUENA CAUSA MAL DEFENDIDA.

FOLLETO DE D. MIGUEL MAURA, PRO.,

EN

CONTESTACION AL ARTÍCULO PRECEDENTE.

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