Histoire de la littérature contemporaine en Espagne

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Charpentier et cie., 1876 - 422 páginas
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Página 157 - Que es mi barco mi tesoro, que es mi Dios la libertad, mi ley la fuerza y el viento, mi única patria la mar.
Página 144 - Ese vago clamor que rasga el viento es la voz funeral de una campana: vano remedo del postrer lamento de un cadáver sombrío y macilento que en sucio polvo dormirá mañana.
Página 156 - Stambul. —Navega, velero mío, sin temor, que ni enemigo navio, ni tormenta, ni bonanza, tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies.
Página 156 - DEL PIRATA Con diez cañones por banda, Viento en popa a toda vela No corta el mar, sino vuela Un velero bergantín: Bajel pirata que llaman Por su bravura el Temido, En todo mar conocido Del uno al otro confín.
Página 40 - No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Página 144 - Que el poeta, en su misión sobre la tierra que habita, es una planta maldita con frutos de bendición.
Página 156 - Bajel pirata que llaman Por su bravura el Temido, En todo mar conocido Del uno al otro confín. La luna en el mar riela, En la lona gime el viento, Y alza en blando movimiento Olas de plata y azul...
Página 158 - ¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar: que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer. En las presas yo divido lo cogido por igual: sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. Que es mi barco mi tesoro.
Página 40 - ... Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves...
Página 81 - ... plaines de l'Asie, sur les confins de l'Afrique. Appelez en vain pour en mesurer la grandeur toutes les ressources de la fantaisie la plus hardie; la terre lui abandonne ses minerais les plus précieux; l'Océan lui cède ses perles et son corail, étonné, partout où s'agitent ses flots, de voir leur furie toujours vaincue par des côtes espagnoles. Voyez-la maintenant, la honte pèse sur son front; elle est abandonnée à l'insolence étrangère ; c'est une esclave au marché qu'attendent...

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