Coleccion de romances castellanos anteriores al siglo 18 ...: Romancero de romances doctrinales, amatorios, festivos, jocosos, satiricos y burlescos

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L. Amarita, 1829
 

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Página 142 - Amarrado al duro banco de una galera turquesca, ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra, un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son del remo y de la cadena: "¡Oh sagrado mar de España, famosa playa serena, teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias!
Página 12 - El dirá que yo lo soy, pero con falso argumento: que humildad y necedad no caben en un sujeto. La diferencia conozco, porque en él y en mí contemplo su locura en su arrogancia, mi humildad en su desprecio. O sabe naturaleza más que supo en este tiempo, o tantos que nacen sabios es porque lo dicen ellos. «Sólo sé que no sé nada», dijo un filósofo, haciendo la cuenta con su humildad, adonde lo más es menos.
Página 226 - No hay necio que no me hable; Ni vieja que no me quiera; Ni pobre que no me pida; Ni rico que no me ofenda. No hay camino que no yerre; Ni juego donde no pierda: Ni amigo que no me engañe; Ni enemigo que no tenga.
Página 13 - Cuando por las riberas andabas costa a costa, nunca del mar temiste las iras procelosas. Segura navegabas; que por la tierra propia nunca el peligro es mucho adonde el agua es poca. Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa, ni se estimó la perla hasta dejar la concha.
Página 11 - A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. No sé qué tiene el aldea donde vivo, y donde muero, que con venir de mí mismo, no puedo venir más lejos.
Página 56 - El tronco de ovas vestido de un álamo verde y blanco entre espadañas y juncos bañaba el agua del Tajo, y las puntas de su altura del ardiente sol los rayos, y todo el árbol dos vides entre racimos y lazos. Al son del agua y las ramas hería el céfiro manso en las plateadas hojas tronco, punta, vides y árbol.
Página 12 - Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo ; ¡ tal la pusieron los hombres, que desde entonces no ha vuelto...
Página 226 - De noche soy parecido A todos cuantos esperan Para molerlos á palos, Y asi inocente me pegan. Aguarda hasta que yo pase, Si ha de caerse una teja; Aciértanme las pedradas, Las curas solo me yerran.
Página 14 - Pasaron ya los tiempos cuando lamiendo rosas el céfiro bullía y suspiraba aromas. Ya fieros huracanes tan arrogantes soplan, que salpicando estrellas, del sol la frente mojan. Ya los valientes rayos de la vulcana forja en vez de torres altas abrasan pobres chozas. Contenta con tus redes a la playa arenosa mojado me sacabas; pero vivo, ¿qué importa? Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora, más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. Al bello sol que adoro...
Página 12 - Solo sé que no sé nada", dijo un filósofo, haciendo la cuenta con su humildad, adonde lo más es menos. No me precio de entendido, de desdichado me precio, que los que no son dichosos ¿cómo pueden ser discretos? No...

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