Recuerdos de Méjico

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Henrich, 1902 - 319 páginas
 

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Página 105 - Cortés, y cerró con el capitán general de los mejicanos, que al primer bote de su lanza cayó mal herido por la otra parte de las andas. Habíanle ya desamparado los suyos y hallándose cerca un soldado particular que se llamaba Juan de Salamanca, saltó de su caballo y le acabó de quitar la poca vida que le quedaba con el estandarte que puso luego en manos de Cortés.
Página 103 - Cortés a caballo socorriendo con su tropa los mayores aprietos, y llevando en su lanza el terror y el estrago del enemigo; pero le traía sumamente cuidadoso -la porfiada resistencia de los indios, porque no era posible que se dejasen de apurar las fuerzas de los suyos en aquel...
Página 102 - ... al obedecer sus órdenes la presencia de los ojos. Traía levantado sobre la cuja el estandarte real, que no se fiaba de otra mano, y solamente se podía sacar en las ocasiones de mayor empeño: su forma una red de oro macizo pendiente de una pica, y en el remate muchas plumas de varios tintes, que uno y otro contendría su misterio de superioridad sobre los otros jeroglíficos de las insignias menores: vistosa confusión de armas y penachos en que tenían su hermosura los horrores.
Página 102 - Dióse tan a tiempo la primera carga de arcabuces y ballestas, que apenas tuvo lugar el enemigo para servirse de las armas arrojadizas. Hicieron mayor daño las espadas y las picas, cuidando al mismo tiempo los caballos de romper y desbaratar las tropas que se inclinaban a pasar de la otra banda para sitiar por todas partes el ejército.
Página 105 - Corrieron despavoridos a guarecerse de los bosques y maizales: cubriéronse de tropas amedrentadas los montes vecinos, y en breve rato quedó por los españoles la campaña. Siguióse la victoria con todo el rigor de la guerra, y se hizo sangriento destrozo en los fugitivos. Importaba deshacerlos para que no se volviesen a juntar, y mandaba la irritación lo que aconsejaba la conveniencia.
Página 104 - ... sus victorias ó las de sus enemigos; y fiado en lo que se turbaba y descomponía el enemigo al acometer de los caballos, tomó resolucion de hacer un esfuerzo extraordinario para ganar aquella insignia sobresaliente que ya conocía.
Página 104 - ... menos distante del centro. Retiráronse los indios, temiendo como solían el choque de los caballos; y antes que se cobrasen al segundo movimiento, se arrojaron...
Página 102 - Llegó el caso, dijo, de morir o vencer; la causa de nuestro Dios milita por nosotros". Y no pudo proseguir porque los mismos soldados le interrumpieron clamando por la orden de acometer, con que...
Página 102 - ... llegó el caso, dijo, de morir ó vencer: la causa de nuestro Dios milita por nosotros».
Página 103 - ... y el mismo estrago de los suyos era nueva dificultad para los españoles, porque se iba cebando la batalla con gente de refresco. Retirábase, al parecer, todo el ejército cuando cerraban los caballos...

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