Cantos populares españoles, Volumen1

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Francisco Rodríguez Marín
F. Álvarez y c.a, 1882
 

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Página 138 - Uno Dos Tres Cuatro Cinco Seis Siete Ocho Nueve Diez Once Doce Trece Catorce Quince Diez y seis Diez y siete Diez y ocho Diez y nueve Veinte...
Página 203 - ... tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y una telita en los ojos. 66 Verde me crié, rubio me cortaron, prieto me molieron, blanco me amasaron. 67 Soy rey que impero en toda nación, tengo doce hijos de mi corazón, de cada uno treinta nietos, que son mitad blancos y son mitad prie[tos. 68 Dos ciris ciris, dos miras miras, dos vayas vayas, cuatro andaderas y una zurriaga. 69 Redonda soy Como el mundo, sin mí no puede haber Dios, Papa y Cardenales, sí, pero Pontífices no. 70 Un rey le...
Página 316 - Mira que tengo un huerto De calabazas. Mira que voy, Corto una calabaza Y te la doy. 1926 Si me quieres, dímelo Y si no, di que me vaya ; No me tengas al sereno, Que no soy cántaro de agua. 1927 Acábame de decir Que me quede o que me vaya, Porque me estoy deshaciendo Como la sal en el agua.
Página 54 - Señora Santa Ana, por qué llora el niño? — Por una manzana que se le ha perdido. — Yo le daré una, yo le daré dos, una para el niño y otra para vos.
Página 299 - ... en tierra. 91 Un hombre murió sin culpa cuya madre no nació, la abuela quedó doncella hasta que el nieto murió. 92 Soy redonda como el mundo; clara que eso no se diga, y me hacen de por fuerza que mi propio nombre escriba. 93...
Página xix - El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento.
Página xxiv - ... de sobrevivir durante años y siglos, porque en sus páginas irradia hermosísima luz la poderosa fantasía colectiva de sus compatriotas, y palpita, vivo y ardiente, el corazón de un pueblo tan noble, tan sensible, tan glorioso y grande como el español».
Página 69 - Dos y dos son cuatro cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis, y ocho, veinticuatro, y ocho, treinta y dos, ánimas benditas, me arrodillo yo.
Página 299 - Vi unos niños tragarse tres navios, Vi el alto mar de leche abastecido, Vi una taza de cien codos , Vi una torre que andaba por un prado, Vi una vaca tocar la chirimía, Vi un sacristan verdad por vida mía.
Página 188 - Dicen que soy rey y no tengo reino; dicen que soy rubio y no tengo pelo; afirman que ando, y no me meneo; arreglo relojes, sin ser relojero.

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