Arte poética fácil: diálogos familiares, en que se enseña la poesía á qualquiera de mediano talento de qualquiera sexô y edad

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Oficina de Burguete, 1801 - 295 páginas
 

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Página 180 - Y el bárbaro en el hombro la gran viga, sin muestra de mudanza y pesadumbre, venciendo con esfuerzo la fatiga, y creciendo la fuerza por costumbre, Apolo, en...
Página 175 - Que esta flaca persona, atormentada De golpes de fortuna, no procura Sino el agudo filo de una espada, Pues no la acaba tanta desventura. Aquella vida es bien afortunada Que la temprana muerte la asegura; Pero, a nuestro bien público atendiendo, Quiero decir en esto lo que entiendo.
Página 175 - Ningún hombre dejó de estar atento oyendo del anciano las razones: y puesto ya silencio al parlamento hubo entre ellos diversas opiniones: al fin. de general consentimiento siguiendo las mejores intenciones, por todos los caciques acordado lo propuesto del viejo fue acetado.
Página 177 - No se vió allí persona en tanta gente, .que no quedase atónita de espanto, creyendo no haber hombre tan potente que la pesada carga sufra tanto: la ventaja le daban juntamente -con el gobierno, mando, y todo cuanto a digno general era debido, hasta allí justamente merecido.
Página 180 - ... los rayos de su lumbre: y el hijo de Leocán, en el semblante, más firme que al principio y más constante. Era salido el sol cuando el enorme peso de las espaldas despedía, y un salto dio en lanzándole disforme, mostrando que aún más ánimo tenía: el circunstante pueblo, en voz conforme, pronunció la sentencia, y le decía : «Sobre tan firmes hombros descargamos el peso y grande carga que tomamos».
Página 176 - Paicabí le aferró menos sufrido, y en los valientes hombros le afirmaba; seis horas lo sostuvo aquel membrudo pero llegar a siete jamás pudo.
Página 179 - ... flaqueza en él había; las estrellas se muestran claramente, y no muestra cansancio aquel valiente. Salió la clara luna...
Página 179 - Faetón sale corriendo del mar por el camino acostumbrado: sus sombras van los montes recogiendo de la vista del Sol, y el esforzado varón, el grave peso sosteniendo, acá y allá se mueve no cansado, aunque otra vez la negra sombra espesa tornaba a parecer corriendo apriesa. La Luna su salida provechosa por un espacio largo dilataba; al fin, turbia...
Página 175 - En la virtud de vuestro brazo espero que puede en breve tiempo remediarse: mas ha de haber un capitán primero, que todos por él quieran gobernarse: éste será quien más un gran madero sustentare en el hombro sin pararse: y pues que sois iguales en la suerte. procure cada cual de ser más fuerte.
Página 177 - De los hombros el manto derribando, Las terribles espaldas descubría, Y el duro y grave leño levantando Sobre el fornido asiento lo ponia: Corre ligero aquí y allí, mostrando Que poco aquella carga le impedia: Era de sol á sol el dia pasado, Y el peso sustentaba , aun no cansado.

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