Historia de Cataluña, Volumen11

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Impr. y fundición de M. Tello, 1887
 

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Página 341 - Al Rey la hacienda y la vida Se ha de dar ; pero el honor Es patrimonio del alma, Y el alma sólo es de Dios.
Página 502 - ... las aves y las fieras se pusieron. Tú, infanda Libia, en cuya seca arena murió el vencido reino lusitano. y se acabó su generosa gloria, no estés alegre y de ufanía llena: porque tu temerosa y flaca mano hubo sin esperanza tal...
Página 66 - Algunos han tenido por cosa política fomentar sus parcialidades por hallarse poderosos en los acontecimientos civiles; con este motivo han conservado siempre entre sí los dos famosos bandos de narros y cadells, no menos celebrados y dañosos...
Página 66 - Son los catalanes por la mayor parte hombres de durísimo natural; sus palabras pocas, a que parece les inclina también su propio lenguaje, cuyas cláusulas y dicciones son brevísimas; en las injurias muestran gran sentimiento, y por eso son inclinados a venganza; estiman mucho su honor y su palabra; no menos su exención, por lo que entre las más naciones de España son amantes de su libertad.
Página 495 - Alcorán que á los negocios del Gobierno, muy más bien alfaquí, como de profesión lo era, que señor de un vasto imperio; flaco y perezoso, nada propio para las armas. Sus provincias del Atlas se hallaban invadidas por las tribus libres de aquel punto, y el scherif Ahhmed, levantando en Sus el estandarte de la rebelión, desafiaba su poder en aquel punto y amenazaba hacerse dueño del imperio.
Página 497 - Valiente y arrojado como pocos, disimulado, astuto, de carácter emprendedor, amigo de aventuras, hombre de fantasía y verdadero original de donde la poesía pudiera haber sacado muchos rasgos para sus héroes fabulosos, hasta sus mismas faltas, la violencia de sus pasiones y la genial intemperancia de su espíritu le hacían apto para aquel designio.
Página 66 - Llaman comúnmente andar en trabajo aquel espacio de tiempo que gastan en este modo de vivir, como en señal de que le conocen por desconcierto; no es acción entre ellos reputada por afrentosa; antes al ofendido ayudan siempre sus deudos y amigos.
Página 539 - ... á nuestro ejército con escuadrones berberiscos, la necesidad de agrandarnos y de buscar nuestros equilibrios con la Francia por cuantos medios fuesen dables; tantas y tantas cosas como estas que yo dije y me inspiraba con vehemencia mi deseo de ver cumplida aquella empresa. — «Todo es verdad, respondió el rey, todo cuanto tú quieres y me dices, lo quisiera yo igualmente...
Página 496 - Océano, prestándose igualmente a celebrar un pacto de comercio en sus Estados sin condiciones onerosas y sin ningunas restricciones. Menos escrupuloso que lo que merecían aquellos pueblos semibárbaros, como enemigos muy dañinos, y como amigos muy gravosos y muy falsos, desde un principio hubiera yo tomado otro camino más derecho; pero había dos motivos para obrar más cuerdamente; lo primero, la voluntad de Carlos IV, incapaz de aprobar ninguna empresa que ofreciese ni un solo viso de injusticia;...
Página 66 - La tierra, abundante de asperezas, ayuda y dispone su ánimo vengativo a terribles efectos con pequeña ocasión; el quejoso o agraviado deja los pueblos, y se entra a vivir en los bosques, donde en continuos asaltos fatigan los caminos; otros, sin más ocasión que su propia insolencia, siguen a estotros; éstos y aquéllos se mantienen por la industria de sus insultos.

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