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“En la administracion interior de los Pueblos se esperimentan dificultades que tienen su origen en abusos envegecidos, agravados durante el tiempo de este último periodo. La perseverante aplicacion del Gobierno, y el celo con sus agentes y las autoridades Provinciales, trabajan para establecer el sencillo y benéfico sistema municipal, adoptado por la Constitucion, van venciendo los obstáculos, y alcanzarán con el tiempo á perfeccionar un ramo, que influye tan de cerca en el bien y prosperidad del Reyno.

“El Egército y Armada llaman muy particularmente mi atencion y solicitud, y será uno de mis primeros cuidados promover su organizacion y arreglo, del modo mas conveniente á la Nacion, combinando en lo posible las ventajas de clases tan apreciables y beneméritas, con la indispensable economía, y contando, como cuento, con el patriotismo y buena voluntad de los Pueblos, y con la sabiduría de sus Representantes, á quienes acudiré con entera confianza.

“ Es de esperar que el restablecimiento del Sistema Constitucional, y la alhagüeña perspectiva que este acontecimiento presenta para lo venidero, quitando los pretestos de que pudiera abusar la malignidad con las Provincias Ultramarinas, allanen el camino para la pacificacion, de las que se hallan en estado de agitacion ó disidencia, y escusen ó alegen el uso de otros cualesquiera medios; á lo que contribuirán tambien los egemplos de moderacion y amor al orden, dados por la España Peninsular, el justo empeño de pertenecer á una Nacion tan digna y generosa, y las sabias Leyes que se promulgarán conforme á la Constitucion, para que olvidados los pasados males, se reunan y estrechen todos los Españoles al rededor de mi Trono, sacrificando al amor de la Patria comun, todos los recuerdos que pudieran romper, ó aflojar, los vínculos fraternales que deben unirlos.

“ En nuestras relaciones con las Naciones estrangeras, reina generalmente la mas perfecta armonía, á escepcion de algunas diferencias, que si bien no han llegado á alterar la paz existente, han dado lugar á contestaciones, que no podrán terminarse sin el concurso é intervencion de las Cortes del Reyno. Tales son las que están pendientes con los Estados Unidos de América sobre el estado ulterior de las dos Floridas, y señalamiento de límites de la Luisiana. Existen tambien contestaciones ocasionadas por la ocupacion de Montevideo y otras posesiones Españolas en la orilla izquierda del Rio de la Plata, pero aunque la complicacion de varias circunstancias, no ha permitido, hasta el presente, que se ajusten estas diferencias, espero que la justicia y moderacion de los principios que dirigen nuestras operaciones diplomáticas, producirán un resultado decoroso para la Nacion, y conforme al sistema pacífico, cuya conservacion es en la actualidad, máxima general y decidida por la política.

“La Regencia de Argel da indicios de querer renovar su antigua conducta de inquietud y agresion. Para evitar las consecuencias que pudiera originar esta falta de respeto a los pactos existentes, el tratado defensivo que celebré en 1816, con el Rey de los Paises Bajos, estipula las fuerzas marítimas respetables de ambas Potencias en el Mediterraneo, destinadas á mantener y asegurar la libertad del comercio y navegacion.

“ Así como pertenece a las Cortes del Reyno consolidar la felicidad comun por medio de Leyes sabias y justas, y proteger por ellas la Religion, los derechos de la Corona y de los Ciudadanos, así tambien toca á mi digvidad cuidar de la egecucion y cumplimiento de las Leyes, y señaladamente de la fundamental de la Monarquía, centro de la voluntad de los Españoles, y apoyo de todas sus esperanzas. Esta será la mas grata y la mas constante de mis ocupaciones. Al establecimiento y conservacion entera é inviolable de la Constitucion, consagraré las facultades que la misma Constitucion señala á la autoridad Real, y en ello cifraré mi poder, mi complacencia y mi gloria. Para desempeñar y llevar al cabo tan grande y saludable empresa, despues de implorar humildemente el auxilio у

las luces del Autor de todos los bienes, necesito la cooperacion activa y eficaz de las Cortes, de cuyo celo, ilustracion, patriotismo, y amor á mi Real Persona, debo prometerme que concurrirán con todos los medios necesarios para el logro de tan importantes fines, correspondiendo de esta suerte á la confianza de la heróica Nacion que las ha elegido."

Concluida

por

S. M. la lectura de este discurso, el Señor Presidente de las Cortes se levantó de su asiento y contestó en estos términos :

“ SEÑOR, “Las Cortes han oido con singular satisfaccion el sabio discurso, en que V. M. ha manifestado sus nobles y generosos sentimientos, y hecho presente el estado de la Nacion : doi á V.M. las mas respetuosas gracias por el celo ardiente con que promueve la prosperidad general, y ofrecen á V. M. que cooperarán con sus luces, y contribuirán con todos los medios posibles, á que se consiga este importante objeto, que es el mismo para que han sido convocadas.”

Levantóse entonces el Rey, y lo mismo hicieron sus augustos hermanos. Al bajar del Trono se le incorporó de nuevo la Comision encargada de su recibimiento y despedida, saliendo al mismo tiempo, la que debía acompañar y despedir á la Reyna. Salió el Rey manifestando en su semblante la mayor satisfaccion y afabilidad, correspondiendo con ellas, no solo al regocijo de los Señores Diputados, sino tambien a las respectivas é inesplicables demostraciones de amor y alegría con que fue aplaudido por

el numeroso concurso, cuyos prolongados Vivas y aclamaciones, manifestaban el noble entusiasmo que causaba en todos la vista de su Rey, y el acto magestuoso de su juramento á la Constitucion de la Monarquía.

Vueltos al seno del Congreso los Señores Diputados que compusieron las dos Comisiones de recibimiento y despedida, el Señor Conde de Toreno propuso, que se nombrase una Comision para que, examinado el discurso de S. M., propusiese la contestacion que debía darse por las Cortes. Para desvanecer la objecion que se le hizo, de que siendo una proposicion, debian seguirse los trámites prescritos por el Reglamento, “Esta no es,” dijo,

una proposicion de Ley, sino pedir que pase este documento á una Comision, como se verifica en todas las Naciones en que existen Cuerpos representativos. El discurso del Rey pasa á una Comision, para que proponga la contestacion que debe darse, la que en Inglaterra y Francia se llama Address, y en nuestras Cortes antiguas se conocía con el nombre de Proposicion del Solio."

Formalizada dicha proposicion por su autor, se aprobó por unanimidad; y en su consecuencia el Señor Presidente nombró para formarla al mismo Señor Toreno, y á los Señores Muñoz Torrero, Martinez de la Rosa, Tapia y Quiroga, y levantó la Sesion.

2. Manifiesto de la Junta Provisional á las Cortes.

Terminadas con la reunion de las Cortes las funciones de la Junta Provisional, está ya en el caso de cumplir el último de sus deberes, manifestando los principios que ha seguido, y objetos que se ha propuesto, sus operaciones, resultado que han tenido, y los que

deben

prometerse. Un manifiesto de esta naturaleza debe por consecuencia ser un compendio de la historia de nuestra revolucion, la mas breve y fecunda en sucesos, así como la mas noble y dichosa de cuantas las Naciones han esperimentado en todos los siglos que nos han precedido, y que da motivo de dudar que aun en los venideros, a pesar del progreso de la civilizacion, se verifique otra semejante.

La ilimitada confianza con que el Pueblo y el Monarca entregaron á nuestras escasas luces é insuficientes virtudes, la suerte del Trono у

de la Patria, solo manifiesta los magnánimos deseos de tan generosos comitentes, y á la Junta toca manifestar, que si sus taréas no han llenado completamente las esperanzas, á lo menos ha empleado para conseguirlo el mas puro desinteres, el mas noble celo, y el mas ardiente patriotismo.

A la Nacion, al Rey, á la posteridad, á nuestro honor, y aun al Mundo

entero, debemos esta esposicion; por que no solo tienen derecho los tan próximamente interesados en nuestros sucesos, á conocer la marcha que estos han llevado, sino todas las Naciones, á quienes sirvan de guía ó de escarmiento, los aciertos ó los estravíos con que cada parte del género humano verifica sus variaciones políticas. Mas de una vez ha sufrido la Junta reconvenciones, hijas de la impaciencia, que anhelaba la publicidad de todas sus operaciones y principios, y si no ha complacido en esta parte al pueblo que la culpaba de reservada y misteriosa, ha sido por que convencida de la inoportunidad y perjuicios que semejante publicidad traería consigo, ha querido mas bien sufrir aquellas prevenciones, y el sacrificio de su amor propio, y de la popularidad que esta imprudencia le hubiera conciliado, que esponer ó malograr disposiciones importantes, por una fatal condescendencia á deseos nacidos de la imprevision, la cual nos hubiera traido á ser el instrumento del Pueblo, debiendo ser guia, en cuyas dos palabras está cifrado para los hombres profundos el gran secreto, de por qué nuestra revolucion no se parece á las de otras naciones. La necesidad y el verdadero interes de la Patria produgeron este silencio; á él se debió, en gran parte, el que no naciese la anarquía democrática, fruto de todas las revoluciones populares, y que se llevasen á efecto disposiciones de la mas alta importancia, cuya egecucion es incompatible con su publicidad; pero llegado ya el tiempo en que la Junta puede, sin inconveniente, dedicar su atencion á satisfacer estos deseos, lo hace con tanto mas placer, cuanto su sencilla esposicion acreditará de prudente y justa la reserva de que se la culpaba.

Como una esposicion de esta clase oficial y documentada, hecha sobre los mismos sucesos, debe llevar el caracter de la mas severa verdad crítica, que el transcurso del tiempo no la puede alterar ni obscurecer, necesario indicar, aunque rápidamente, el estado de la Nacion y las causas de nuestra revolucion y mudanza de gobierno, para que pueda juzgarse con acierto de las operaciones, que desde el dia de la esplicacion del pueblo y del Monarca han conducido la Nave del Estado sin naufragio, ni avería por entre los escollos, que naturalmente ofrece toda convulsion política, particularmente en una Nacion que había presentado siempre en la escena un gobierno con derechos y sin obligaciones, á la faz de un pueblo que siempre estuvo abrumado de estas y privado de aquellos.

Las naciones de Europa no teniendo otro barómetro, que las operaciones del gobierno, para medir y juzgar del estado de nuestras luces y civilizacion, hicieron á España la injusticia de reputarla muy atrasada del siglo actual é incapaz por lo tanto de nivelarse con ellas ; pero no observaban que los gobiernos absolutos nunca están al nivel de sus naciones ni de su

y sana

siglo, y que en sus últimos tiempos solo subsisten por la costumbre de obedecer que adquirieron los pueblos, sin que en ello tenga parte la voluntad, y por la fuerza que cohibe y refrena la energía de los principios ya conocidos y amados, pero contrarios á un sistema de Poder absoluto.

Así se hallaba España en tiempo de Carlos IV., y la idea que de ella se tenía, hizo á Napoleon Bonaparte cometer el error de intentar como cosa muy facil su conquista. La Nacion entonces recobró su caracter guerrero y constante, desplegó sus luces, se presentó cual era, y no cual su inepto gobierno la hizo parecer ; venció á sus enemigos, y el Congreso Nacional que formó, cuando solo existía la Patria en el corazon de sus hijos, dejó muy atras la sabiduría de los Estados Generales, de las Dietas, de las Asambleas, Convenciones y Parlamentos de que se glorian otros pueblos.

Formada, jurada y establecida la Constitucion política de nuestra Monarquía, hija no de faccion ni espíritu de novedad, como los mal intencionados quieren persuadir, sino de la necesidad y de la madurez del siglo, era consiguiente la formacion de nuestros Códigos, análogos á los principios fijos y luminosos consagrados en la Ley fundamental ; era consiguiente simplificar la administracion pública en todos los ramos, y en fin, era preciso derivar todas las disposiciones del gobierno del bien público, y no como hasta entonces del interes personal.

No hay ni faccion, ni partido, ni conspiracion capaz de mudar un gobierno establecido, respetado y obedecido por largo espacio de tiempo ; suponer las revoluciones generales de los pueblos hijas de tales principios, es mucha ignorancia, ó mucho deseo de engañar. Estos grandes movimientos de las naciones son en todas ellas, hijas de la necesidad traida por el tiempo, ó lo que es lo mismo, de la impericia ó estolidez de los gobiernos, que no quieren ó no saben marchar a la par de los progresos humanos, é identificarse con sus tiempos. Cuando cae un gobierno, cualquiera que sea, es por solo la razon de no poder sostenerse, ya sea por la decrepitud de sus instituciones, ó por una inaccion ó consuncion, que no necesita ningun agente esterno que le impela.

La nueva direccion que toman los negocios públicos y privados causa reformas considerables, pero esencialmente necesarias, y de ellas las quejas y descontento de todos los interesados en los antiguos abusos у

desorden. El interes individual, el interes de cuerpo, y la falaz idéa de que pueda continuar existiendo, lo que ya debe de cesar de existir, hace reunir esta clase de interesados, y formar lo que

única y verdaderamente debe llamarse faccion ó partido. La esperiencia ha enseñado á mucha costa, que cuando una reforma ha llegado á ser necesaria, el resistirla es trans

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