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deros enemigos, esos son los que minan el Trono de sus mayores. Hablen el lenguage que quieran ; sean las que fuesen las palabras con que intenten desacreditar en el concepto del Rey la Ley fundamental, minan, repetimos, el Solio augusto de San Fernando. La adhesion firme á la Constitucion establecida, es en las tormentas políticas el único Puerto seguro para la nave del Estado.

En fin, Señor, los que suscriben creen que el gobierno de V. M., Cortes у el poder judicial, son las tres columnas sobre que reposa todo el edificio Social; y esperan que si estos tres poderes, independientes cada uno de ellos, y todos igualmente respetables, caminan de acuerdo a la consolidacion del Sistema Constitucional, asegurarán al Ciudadano honrado la paz y la quietud; sofocarán el horrendo monstruo de la anarquía, y harán ver á la Europa, que el Sistema que ha adoptado la España es el mas propio para conducir á los Estados al mas alto grado de opulencia y prosperidad.

Para defender la independencia de los Poderes públicos, la inviolabilidad de V. M., la observancia de las Leyes, y la seguridad de los Ciudadanos, cuente V. M. con confianza con todos los Españoles honrados; los que suscriben se atreven á asegurarlo sin temor de ser desmentidos: ellos, por su parte, ofrecen sus personas y sus bienes para formar un muro impenetrable en donde se estrellen los locos intentos de los anarquistas y de cuantos pretendan menoscabar la libertad, y turbar la paz y el sosiego público, sin lo cual no hay felicidad para el hombre en sociedad. Asi pues, los Ciudadanos que suscriben, Suplican á V. M. que con el vigor y energía que exige la salvacion del Estado escite á su gobierno, y este al poder judicial, para que con mano fuerte y vigorosa procure levantar el velo que oculta la causa de nuestro continuo desasosiego, y aplique todo el rigor de las Leyes á los autores y promovedores de nuestras desgracias, pidiendo la cooperacion del poder legislativo si fuese necesario.

(Siguen las firmas que pusieron mas de 400 personas de las

mas respetables de Madrid.)

N° XLVII.

1. Discurso pronunciado por S. M. el dia 30 de Junio de 1822 al

cerrarse las Sesiones de las Cortes ordinarias de 1822.

SEÑORES DIPUTADOS, Al concurrir en este dia al acto solemne de cerrar las Cortes en la presente legislatura, no puedo menos de manifestarles, cuan gratos me han sido sus esfuerzos para establecer la conveniente economía en los varios ramos de la Administracion pública, y proporcionar á mi gobierno los recursos indispensables, para subvenir á las necesidades del Estado.

Las ventajas que han de resultar del Sistema administrativo de Hacienda, en virtud de la reciente division del territorio; el mayor vigor en la recaudacion de las rentas, que deben ser fruto de los decretos acordados;

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la sencillez y uniformidad con que va á plantearse el Sistema de cuenta y razon, para satisfacer justamente á los Pueblos acerca de la legítima inversion de sus sacrificios, me ofrecen la esperanza de que mejore notablemente un ramo tan importante para la prosperidad de la Nacion, como necesario para que pueda tener mi gobierno el competente vigor y energía.

La consolidacion del crédito de mi Estado depende de la combinacion de tantas causas, que no es posible determinar anticipadamente los grados de su elevacion ó decadencia; pero las Cortes han dado dos resoluciones importantes, que no pueden menos de inspirar, así á los propios como á los estraños, seguridad y confianza, procurando á toda costa que se conserve ileso aquel caracter de probidad y buena fe, que ha sido siempre el distintivo de la Nacion, y encomendando al interes individual de los mismos acreedores del Estado, la vigilancia sobre los fondos destinados al pago y estincion de la deuda pública.

Las Cortes han decretado el reemplazo del Ejército permanente, y han accedido á mi propuesta, autorizando al gobierno para emplear fuera de sus respectivas Provincas, un cierto número de Cuerpos de la Milicia Nacional activa. Considerando esta medida bajo todas sus relaciones, así políticas como económicas, y deseando aliviar en cuanto sea dable las cargas del servicio público, las circunstancias irán determinando sucesivamente, el ejercicio de esta facultad, segun lo exija la necesidad, y lo aconseje la prudencia.

Con no menor templanza y economía ejercerá mi gobierno las demás facultades, con que han tenido á bien las Cortes ensanchar temporalmente la fuerza de mi accion, presentando de este modo un memorable ejemplo en el hecho de mostrar los Diputados de la Nacion gran confianza en el gobierno, y de corresponder este de una manera digna, haciendo un uso prudente y comedido de la autorizacion otorgada.

Si tal es mi propósito, respecto de unas facultades que admiten cierta latitud indefinida por su propia naturaleza, y á favor de las circunstancias, ocioso será espresar á las Cortes la conducta firme y circunspecta con que procederá mi gobierno en el ejercicio de sus facultades necesarias, para no traspasar en ningun caso la barrera prescrita por las Leyes.

Pero resuelto al mismo tiempo á sostener su imperio, y á no consentir que bajo ningun motivo ni pretesto, sean violadas impunemente, ejerceré el lleno de mi autoridad Constitucional para afianzar la tranquilidad pública, y asegurar á todos los Españoles el pacífico goce de sus derechos.

Me es sumamente doloroso que el fuego de la insurreccion haya prendido en las Provincias que componian la antigua Cataluña, pero a pesar de que la pobreza de algunos distritos, y la sencillez de sus habitantes les hacen servir de instrumentos, y de víctimas de la mas delincuente seduccion, el buen espíritu que reina en todas las Capitales y Villas industriosas, el denuedo de las tropas del Ejército permanente, el entusiasmo de las Milicias, y la buena disposicion que muestran en general los Pueblos, al ver comprometidos en una misma lucha su libertad y sus hogares, todo contribuye á infundirme la justa confianza de ver frustradas las maquinaciones de los malévolos, desengañados á los ilusos, y confirmada con esta nueva prueba, la firmeza del Régimen Constitucional.

Deseando todos concurrir á un fin tan importante, espero, Señores Diputados, que al restituiros á vuestros hogares, despues de haber desempeñado las augustas funciones de vuestro encargo, seguiréis contribuyendo al bien público, ilustrando la opinion de los Pueblos, procurando la conciliacion de los ánimos, y afianzando con vuestra persuasion y vuestro influjo, aquella justa confianza entre los súbditos y el gobierno, que aumenta el respeto a las Leyes, añade vigor á la Autoridad, y ayuda á proteger, á su sombra benéfica, los derechos de los particulares.

Contestacion del Presidente.

SEÑOR, Era un deber de las Cortes, procurar á sus Comitentes la mayor suma de bienes, á costa de los menores sacrificios posibles, y han oido con sumo placer, que sus tareas han merecido la aceptacion de V. M.

Casi aniquilada la agricultura, desanimada la industria, y paralizado el comercio, ha sido preciso reducir los gastos con la mas severa economía, y cuando pudiera temerse que esta medida causase el disgusto consiguiente á la ofensa del interes particular, ha sido, al contrario, un motivo para que los Españoles ofrezcan á la admiracion del mundo nuevas pruebas de su patriotismo y de sus virtudes.

Tambien las dan todos los dias de su amor á la libertad, de su respeto al Trono Constitucional, y de su odio á toda especie de dominacion ó dependencia estrangera ; pero nuestras Instituciones políticas, que escitan la envidia y los celos de los estraños, cuentan tambien con enemigos entre

los Españoles, seducidos por la malignidad y por el horroroso fanatismo,
que tantas veces ha sido funesto y desolador para el género humano.

Las Cortes no podian desconocer la necesidad de conceder al gobierno
de V. M. auxilios eficaces, y autorizaciones amplias, para que su accion
sea espedita y vigorosa. No renuncian á la gloria de haberse anticipado en
alguna parte a las insinuaciones del mismo gobierno, para dar este testimo-
nio de su ardiente celo por el bien público, y la intima union que reina
entre los principales Poderes del Estado.

Sean estos medios, depositados en las augustas manos de V. M., instrumentos fuertes y poderosos, para que el nombre Español se pronuncie en todas partes con acatamiento y respeto, y para que veamos prontamente restablecido el orden interior, y asegurada la tranquilidad pública. Todo debe esperarse del paternal amor de V. M. y de los desvelos de su ilustrado gobierno. Todo lo espera así la heróica Nacion Española, y sus esperanzas no serán vanas.

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CORRECCION.

Pag. 97.-Dice A Don José Maria de Parga.

Lee A Don Jacobo Maria de Parga.

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