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en nuestros escritores, me he apresurado á poner en claro lo cierto con documentos fidedignos que no pueden ofrecer la más leve duda, á fin de no seguir ciegamente al que me pareciera estar más en lo cierto, sin omitir lo que los demás hayan dicho, sin preocuparme demasiado de la forma, pues áun cuando no ignoro que el buen lenguaje, la delicadeza en la frase y un estilo correcto y elegante embellecen toda obra, y son especialmente necesarios tratándose de la historia, severa y árida por sí, ya porque la indole de estos trabajos no lo requiere necesariamente, ya porque por mi parte, carezco de aquellas dotes, no he podido añadir ese atractivo á mis Estudios, prefiriendo en ellos la verdad y la exactitud de los hechos.

El método que hasta ahora he seguido para enlazar los varios puntos que forman la historia de las Islas, me ha preocupado muchas veces; pero como en mi concepto los documentos antropológicos y loipográficos son más seguros que muchos de los escritos que suelen estar con frecuencia llenos de inexactitudes, me he atenido á aquellos más que á éstos al tratar cierta clase de cuestioues.

Desde luego se adivina que el punto culminante á que se dirige cuanto hasta ahora he expuesto, es la investigacion del Origen de los Guanches, asunto que llama hoy justamente la atencion de los antropólogos y respecto del cual sugetos eminentes han escrito con alguna extension: la geología y la paleontología, ó séase el suelo y el habitante, deben guardar armonía en su desenvolvimiento, á fin de seguirlos paso a paso en sus manifestaciones. Esta ley universal

á tiene, al parecer, su excepcion en nuestras islas y sus antiguos

habitantes: de aquí las dificultades sumas con que he tropezado al ver un pueblo que no solamente no correspondia al suelo que habitaba, sino que era como eslabones sueltos de la cadena paleontológica, cuyo enlace, sin embar. go, es preciso buscar practicando investigaciones que unifiquen lo que naturalmente ni puede ni debe estar separado. No dejo de conocer que tales cuestiones son de por

sí bastante áridas para aquellos que pretendan que la historia de las Canarias sea alguna novela ó un artículo de periódico; mas hoy con el sistema de investigaciones para llegar al conocimiento exacto de la verdad en todos los terrenos, tiene el historiador que ser muchas veces cansado y fastidioso para los que no desean adquirir un conocimiento profundo de lo que leen. Por mi parte no negaré que tengo una decidida aficion por esta clase de estudios; aficion que tiene un fundamento científico, pues que el conocimiento del origen de los pueblos no es un hecho aislado, sino que se enlaza con todos los conocimientos humanos, auxilía todas las ciencias y resuelve cuestiones que hasta ahora no tenian solucion al parecer. Á

pesar del cuidado particular que he puesto en no agraviar á persona alguna, como tampoco á criticar con acritud á los escritores que me han precedido en la historia de las islas, á quienes he tratado siempre con el respeto y consideracion que se merecen, he sido víctima de algunas personas abiertamente reñidas con todo lo que sea progreso y adelanto, y de cuya posicion y diplomas debia esperarse otra cosa. Condenada esta obra por un Sínodo de teólogos, que entenderán mucho de las Ciencias sagradas; pero que ignoran completamente los elementos más triviales de la geología, de la paleontología y de todo aquello que se relaciona con la historia del mundo y del hombre, han llevado su ensañamiento hasta intentar privarme, aunque nada han conseguido, de mi clientela, pintándome á los ojos de los timoratos como un ateo, y por lo mismo desprovisto de conocimientos médicos.

Si fuera á hacer la historia de mis persecuciones, referiria cosas que pondrian en ridículo á sugetos que ocupan una elevada posicion en la gerarquía eclesiástica; pero áun así no quiero zaherirlos, y espero que algun dia se arrepentirán, si en ellos cabe el arrepentimiento, reconociendo su ignerancia, si es tambien que son capaces de creer que no todas las ciencias se encierran en la teología, y que la categoría de obispos ó de canónigos no son una garantía suficiente para entrar á discutir y resolver cuestiones que están muy fuera de sus alcances como simples teólogos.

Lo que si han conseguido es que muchos de mis suscritores se hayan retirado, inducidos por sus consejos ó por sus amenazas, porque de todo ha habido, abrigando tal vez la esperanza de que, privado de esos ingresos, suspenderia la publicacion de estos trabajos. Mas no ha sucedido así, porque en mi empeño de continuarlos y llevarlos a término, he hecho sacrificios incalculables, hasta el punto de haber de montar un establecimiento tipográfico que me ha costado muchos miles de francos. No sé si al fin, aunque otra cosa no sea, llegaré á reintegrarme de tan crecidos desembolsos, porque no escribo con idea de lucro, y sí sólo llevado de mi inclinacion á esta clase de estudios y con el objeto nobilisimo de prestar á los islas Canarias un servicio, recopilando todo lo perteneciente a su historia, para que otros más inteligentes levanten con estos materiales un monumento de que mis fuerzas no son capaces.

REINOS DE TENERIFE.

Confieso con ingenuidad que en el estudio de los Guanches de Tenerife no he sido tan afortunado como en el de los de Gran-Canaria; pues por más investigaciones que he practicado, y por más que he reunido mayor número de da. tos que todos nuestros historiadores, no han colmado la medida de mis deseos, que han sido siempre escribir con la mayor exactitud cuanto concierna á la historia de los antiguos Canarios en sus más pequeños detalles. Con este fin hice varias expediciones á la vecina isla, recorrí muchos de sus pueblos, hablé con personas inteligentes, visité los lugares donde acontecieron los hechos más notables de su conquista, registré archivos públicos y privados, y no puedo menos de declarar que en todas partes fuí recibido con singular distincion, que cuanto pedí se me facilitó; pero, sin embargo, no estoy, ni estaré nunca satisfecho hasta el punto que lo he deseado y deseo; porque, si bien he tenido en mis manos documentos de gran valía y de mu

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cho precio, estos solo se contraen á los tiempos posteriores á la conquista y no á los que la precedieron, que eran el objeto de mis principales investigaciones, pues que los autores que se han ocupado de aquella isla, con especialidad Nuñez de la Peña, han dicho casi todo lo que hay que decir desde la época de su conquista hasta la en que escribieron. El Padre Espinosa és el único, por decirlo así, como más adelante veremos, que trató con especialidad de la raza Guanchinesca de Tenerife, y á él casi habré de atenerme, sin perjuicio de agregar lo demás que he encontrado en otros escritores, y lo que por mí mismo he logrado inquirir.

Boccacio (1341), en el relato ya citado, manifiesta que los expedicionarios no se atrevieron a desembarcar en la isla de Tenerife, á causa del terror que les infundió la disposicion de la nieve que descubrieron sobre el Téide, suponiendo que tal prodigio era producido por algun encanto mágico. Los viajeros de aquel tiempo, ó mejor dicho, los piratas que de cuando en cuando se atrevian á llegar hasta las Canarias, nada refirieron respecto de aquella isla, hasta que Bontier y Le-Verrier (1402) dijeron solo, que sus habitantes eran los más osados de todas las Islas y que ninguno habia sido preso ni llevado cautivo. Gomez Eannes de Azurara (1453) es el primero que nos suministra algunas noticias de los Guanches de Tenerife, y Aluisio de Cademosto (1455) se extiende algo, refiriendo varios hechos más propios de viajeros que quieren llamar la atencion, que de historiadores exactos y verídicos. Andrés Bernaldes, que escribió la Crónica de los Reyes Católicos, si bien dice algunas cosas a las que se puede dar crédito, tiene otras que no es posible aceptar en el terreno de la crítica, y mucho menos despues que la experiencia ha demostrado lo contrario; pues ocupándose de los vestidos de aquellos Guanches se expresa diciendo: «E todos andaban desnudos como nacieron, ellos »é ellas, salvo en la Gran-Canaria.» Durante el período de la conquista nadie, que yo sepa, se ocupó de aquel pueblo, ó por lo menos mis investigaciones ningun resultado me han dado que me satisfaga, pues en mi ansia de conocerlo algo

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