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The Spanish-American Reader

by Ernesto Nelson.

380 pages (320 text). Elaborate foot notes, incomplete vocabulary. An exceedingly interesting and valuable reader, suitable in its present form for advanced pupils.

1916 Heath & Co. $1.25

First Spanish Book

by James H. Worman.

A slightly improved edition of a well known text book, 126 pages (98 text). Four pages of class room Spanish have been added.

1916-American Book Co. 48c

Lecturas Fáciles con Ejercicios.

by Lawrence A. Wilkins and Max A. Luria,

both of the De Witt Clinton High School, New York.

266 pages (171 text and exercises). An elementary reader with abundant exercises for conversation and composition. Contains an appendix of verbs, combined vocabulary.

1916 Silver Burdett & Co. $1.00

Short Stories for Oral Spanish

by Anna Woods Ballard, Teachers College, Columbia, and Charles

O. Stewart, University School, Oakland, Cal.

155 pages. Anecdotes, stories, questions, suggested exercises, notes, exercises on verbs, lists of verb forms, vocabulary.

1916 Charles Scribner's Sons. 8oc

Pedro Sanchez

by José Ma. de Pereda.

Edited with introduction, notes and vocabulary by Ralph Emerson Bassett. lxxix-379 pages (184 text). Reissue of edition published in 1907.

1916-Ginn & Co. 90c

Doña Clarines y Mañana de Sol.

by Serafín y Joaquín Alvarez Quintero.

Edited with introductory notes and vocabulary by

Professor S. Griswold Morley of the University of California.

152 pages (98 text).

1915-Heath & Co. 55c.

Gil y Zárate, Guzmán el Bueno.

Edited with introduction, notes, synopsis of the subjunctive, vocabulary and index by

Professor Sylvester Primer of the University of Texas.

181 pages (135 text). Revision of edition published in 1901.

1916-Ginn & Co. 75c

Moratín, el Sí de las Niñas.

Edited with introduction, notes and vocabulary by Professor J. D. M. Ford

of Harvard University.

126 pages (74 text). Reissue of the edition published in 1899.

1916-Ginn & Co. 50c

REVIEWS

CANTAR DE GESTA RONCESVALLES.

Fragmento de Ronscesvalles. Un nuevo cantar de gesta español del siglo XIII.

La Revista de Filología Española, tomo IV, cuaderno 2, trae un estudio de capital importancia por Don Ramón Menéndez Pidal: un estudio de unas 204 páginas sobre un fragmento de cien versos de un cantar de gesta español del siglo XIII, últimamente descubierto en el Archivo Provincial de Pamplona por el P. Fernando de Mendoza.

Con la sana crítica y vasta erudición que le conocemos estudia Menéndez Pidal: 1. El Manuscrito, 2. El Lenguaje, 3. La Métrica, 4. La Leyenda de Roncesvalles.

I. Se dan cuatro láminas (fototipias) que reproducen los dos folios del manuscrito. Sigue la transcripción paleográfica (con algunas lecciones dudosas, porque las páginas 1 y 4 del manuscrito están muy estropeadas), y finalmente publica Menéndez Pidal una edición crítica del fragmento, donde regulariza el uso de las letras i, j, y, v, u, suprime las grafías navarras, hace algunas correcciones, y separa las series asonantadas.

2. El Lenguaje. Presenta el manuscrito una confusión muy interesante entre la grafía y las formas dialectales, pero cree Menéndez Pidal que el lenguaje en parte corresponde geográficamente al carácter de la letra del escriba; que ofrece rasgos navarro-aragoneses. Las formas navarro-aragonesas propiamente dichas son muy pocas, y hay formas cas-tellanas con grafía más bien navarro-aragonesa, v. g., muychos 38. Dada la breve extensión del fragmento no se puede llegar a una conclusión definitiva con respeto al lenguaje original, pero no creemos, y Menéndez Pidal parece ser de la misma opinión, que se trate de un dialecto navarroaragonés. Fundamentalmente los cien versos del fragmento presentan los rasgos característicos del lenguaje de Castilla. La única particularidad notable es el imperfecto de la segunda conjugación, que en los casos que ocurre termina siempre en ia (en 26 seguramente iá, que también se encuentra en Berceo). Menéndez Pidal pone iá en todos estos casos en la edición crítica. En la clasificación de erratas del copista hay algunas interesantes, v. g., terera, 9, y con chocante insistencia en treras, 74, 93 (según observa Menéndez Pidal mismo), fabalare, 59, viodo II. Terera, trera, fabalar, pueden muy bien ser dialectismos lo mismo que los bien conocidos corónica, Ingalaterra (frecuente en el Quijote). Viodo debe ser analógico. La forma vi es antigua (Reyes Magos, 23), y de vi, vide, vio podría muy bien resultar vi, vide, vio, viodo. Claro es que también puede haber confusión con vido.

3. La Métrica. "Desde luego puede decirse en primer término que nos hallamos en presencia de un metro de irregular número de sílabas. ¡Adiós, pues, las ilusiones de los partidarios de la regularidad métrica del

.

Mio Cid! Todos los ingentes esfuerzos que ensayaron Algunos eruditos para hacer pasar por la hilera octosilábica los versos del poema del Cid, todo lo que se ha divagado en largos trabajos acerca de la fantástica regularidad, todo estaba reñido con la realidad de las cosas; era absurdo suponer que tres manuscritos de gestas conservadas, el de Mio Cid, el del Rodrigo y el de los Infantes de Lara, se equivocaban los tres en presentarnos un metro de desigual número de sílabas; pero siempre podía caber en ánimos tenaces para el prejuicio, la esperanza de un nuevo hallazgo que pudiese venir a confirmar sus enrevesadas hipótesis. El hallazgo viene, y Roncesvalles, como era de esperar, confirma el testimonio de los otros tres manuscritos. Quedamos en que los juglares de gesta, lo mismo que los juglares de metros cortos (Santa María E., Elena y María, etc.), usaban habitualmente un metro de desigual número de sílabas, que sería preciso estudiar en adelante sin los prejuicios del isosilabismo.

...

Lo que dice Menéndez Pidal basta para dar una idea clara de la importancia capital de este nuevo fragmentos para el estudio de la métrica antigua castellana. A nosotros ya nos había convencido. Esperamos que ahora se convenzan también los 'animos tenaces'. Predominan los versos de siete sílabas como en el Mío Cid.

Estudiados los versos que no contienen vocales concurrentes, pasa Menéndez Pidal a estudiar los que las contienen, y concluye que el juglar practicaba en sus versos la sinalefa. A igual conclusión llegó Menéndez Pidal cuando examinó el metro juglaresco de Elena y María. Como ya he dado datos que creo prueban que la sinalefa era un fenomeno bien conocido y practicado en la antigua versificación castellana en Notes on the versification of El Misterio de Los Reyes Magos, Romanic Review, VI., 4., 378-401 y Synalepha in Old Spanish Poetry, Ib., VII., 1., 88-98, datos que unidos a los que ya se conocían hasta nos permiten estudiar las condiciones bajo las cuales se practicaba la sinalefa antiguamente, no entro ahora en detalles. Sólo diré, aprovechándome en parte de la exclamación de Menéndez Pidal: ¡Adiós, pues, las ilusiones de los partidarios de las envejecidas teorías que declaraban: "Los primeros ejemplos seguros del uso de la sinalefa en la versificación, presenta el Arcipreste de Hita"!

4. La Leyenda de Roncesvalles. En esta parte de su trabajo estudia Menéndez Pidal la leyenda de Roncesvalles según la chanson de Roland y sus refundiciones posteriores y compara minuciosamente el fragmento español con la leyenda francesa. Los cien versos del nuevo fragmento refieren la busca de los cadáveres en el campo de batalla de Roncesvalles, escena que tiene su semejante en las chansons francesas. El contenido del fragmento español es: Carlos el emperador halla en el campo de Roncesvalles el cadáver del arzobispo Turpín, y después de llorar sobre él, manda apartarlo para que sea llevado a su tierra. Encuentra en seguida el cadáver de Oliveros y, como si le viese vivo, le pregunta por su sobrino, Roldán. Descubre por fin el cadáver de Roldán, y después de un largo lamento en

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el que ruega a Dios le envíe la muerte cae amortecido a su lado. El duque de Aimón encuentra el cadáver. de su hijo Reinalte de Montalbán. ΕΙ duque de Aimón, el de Bretaña y el caballero Beart van a socorrer al emperador.

Desde luego observa Menéndez Pidal que la escena en que el juglar español refiere el hallazgo de los cadáveres de Turpín y Oliveros falta por completo en la chanson de Roland. En refundiciones posteriores se refiere al hallazgo del cadáver de Oliveros. Pero el desacuerdo con la tradición francesa la manifiesta el juglar español en muchos puntos, según Menéndez Pidal porque el cantar español sigue otra tradición, la leyenda carolingia española, que había adquirido en España su propio desarrollo y se había enriquecido con episodios que ninguna relación tenían con la batalla de Roncesvalles. No daremos noticia de todos los puntos capitales que estudia Menéndez Pidal al comparar el fragmento español con las leyendas francesa y española (según se halla ésta en las crónicas, romances carolingios y otros documentos estudiados por M. P.), pero si cabe añadir que uno de los muertos en la batalla según el fragmento español, es Reinaldos de Montalbán, y que este personaje es desconocido en la chanson de Roland. Y puesto que éste es también uno de los rasgos tradicionales de la leyenda carolingia española Menéndez Pidal cree que no sólo los pormenores, sino la esencia misma de las leyendas de Roncesvalles y Reinaldos, seguían en la península rumbos muy apartados de aquéllos que habían sido impuestos a la tradición francesa por el Roland y por el Renaud de Montauban.

En conclusión Menéndez Pidal declara: "Todas las versiones poéticas de la leyenda especialmente consagrada a Roncesvalles, que se conservan en Francia, así como las versiones italianas, alemanas, noruegas, holandesa, inglesa, etc., remontan a un mismo poema, cuyo más antiguo conocido está representado por el manuscrito de Oxford del Roland. España no es en esto una excepción, y es imposible desconocer que el Roncesvalles de que tratamos entronca también con esta gran familia, derivando de una de las refundiciones francesas del Roland."

Ya tenemos, pues, prueba definitiva de la existencia de otro cantar de gesta español. Menéndez Pidal cree que el cantar español de Roncesvalles debía ser un poema de mayor extensión que el Mio Cid. Gracias al nuevo hallazgo y al erudito estudio de Menéndez Pidal queda definitivamente comprobada la teoría de que en España debieron existir cantares de gesta en el siglo XIII que se entroncaban directamente con la tradición carolingia. ¿Serán algunos de los romances carolingios castellanos sacados de viejos cantares de la misma manera que los de los Infantes de Lara y otros? Sobre estos puntos sin duda hablará más tarde Menéndez Pidal.

El nuevo hallazgo, la publicación del manuscrito con las fototipias, y el estudio de Menéndez Pidal hacen época en la historia de la literatura. A. M. E.

Feminismo, Feminidad, Españolismo, por G. MARTÍNEZ SIERRA. Renacimiento, 1917. 331 pp. Madrid.

A partir de 1911 fecha en que estrenó su preciosa comedia Canción de Cuna, cuya excelencia revalidaron seguidamente Primavera en Otoño y Mamá, una fecunda producción dramática parece haber absorbido la actividad de este eminente escritor de la España actual. Una perseverante unidad intencional dirige toda la numerosa produccion escénica de Martínez Sierra a una ferviente exaltación del espíritu femenino y, sobre todo, del sentido de la maternidad, como su esencia radical y más pura. Así, el título de su nuevo libro, Feminismo, Feminidad, Españolismo, podría muy bien servir deepígrafe y epílogo a toda su labor dramática.

Integran el volumen una conferencia sobre feminismo, leída por el autor en un festival público, y gran diversidad de artículos periodísticos, con los que asíduamente ha procurado popularizar entre la sociedad española culta las modernas doctrinas feministas. Gran parte de estos trabajos, meramente informativos, registra cuantas iniciativas feministas se han suscitado, especialmente a partir del comienzo de la guerra, en Europa y Estados Unidos. Otros abordan problemas nacionales de España, como el de la mendicidad y la educación infantiles, y algunos, en fin, como la conferencia citada y los artículos sobre la meditación y sobre la poesía de la vida, tienen un amplio carácter moral y educativo. No se trata. por tanto, de un libro de valor doctrinal, que apunte problemas nuevos o sugiera nuevas soluciones para los que el feminismo tiene ya planteados en todos los países cultos. Se trata sencillamente de un libro de propaganda de los principios generales del feminismo, que es lo único que, dado el estado de la cultura de la mujer en España, puede hacerse ahora en su favor. Por esto el libro de Martínez Sierra tiende principalmente a convencer a las mismas españolas, un tanto reacias a los empeños dificultosos del feminismo, de que la compartición de derechos civiles y políticos con el hombre, “lejos de hacer perder feminidad a su espíritu, la aumentará.”

En la situación actual de la sociedad española, un libro sencillo, amable y alentador que acierta a allanar y familiarizar, hasta hacerlo accesible a la más pacata y espantadiza mojigatería, un problema social de tan enorme trascendencia como es el feminista, es una de las obras más generosas y fecundas que podian emprenderse. Tal es el libro último de Martínez Sierra. Rubén Darío. Sus mejores cuentos y sus mejores cantos. Madrid, Editorial América, (s. a.). 315 pp.

Este libro es una interesante selección de las obras de Rubén Darío, que contiene las poesías y cuentos que mejor caracterizan la personalidad del insigne escritor nicaragüense, y cuya lectura puede orientar certeramente a las personas poco familiarizadas con la obra del poeta que más ha influido en la formación de la poesía lírica española contemporánea.

M. S.

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