Imágenes de páginas
PDF
EPUB

F36

INTRODUCCION.

Trescientos años há vivia en el seno de nuestra sociedad castellana un pueblo laborioso, que, trocando mal de su grado usos, costumbres, religion y lenguaje, vejado con frecuencia, despreciado siempre, era obligado á buscar amparo y asilo en la misma sociedad que constantemente le repelia. Heredero de tradiciones gloriosas para su raza, la cual habia señoreado casi por entero el suelo hispano, manteníale un sentimiento patriótico apegado al pais natal, como el marino que prefiere todos los peligros al abandono de su nave. Españoles sin duda los moriscos, y no menos españoles por ventura que cuantos en Castilla y Aragon se preciaban de guardar incólume la nobleza de la antigua sangre y nacion de los Godos, apuraban en secreto la afrenta de verse desposeidos de aquellos bienes que el estado civil en todos los paises concede á la generalidad de los que recibe en su seno. Perseguidos y odiados por sus compatriotas, cuando los rigores de la enemistad les ponian las armas en la mano, sospechosos de ordinario al Estado en su calidad de nuevos convertidos, no podian menos de llorar la pérdida de los fueros y prerogativas que les habian permitido en otro tiempo conservar la religion de sus padres, sin renunciar á la condicion de españoles. Gente abatida por la desgracia y flaca para la resistencia, ¿qué mucho si los moriscos de los siglos XVI y XVII, encendidos en el descontento, engendrado por mal calculadas violencias, llegasen á envidiar la suerte de los mudejares de los antiguos monarcas de Castilla?

Designanse con aquel nombre en la historia de la Península los ma

1

hometanos pobladores de nuestro suelo que, entrando en el dominio de los príncipes cristianos á consecuencia de las vicisitudes de la reconquista, recibidos por vasallos en virtud de capitulaciones ó de solicitadas alianzas, obtenian análoga proteccion que el resto de los súbditos españoles, con reservárseles el franco ejercicio de su religion y el mantenimiento de sus costumbres y leyes. Aparece semejante denominacion usada por primera vez en documentos castellanos, relativamente modernos; y aunque por cierto de origen arábigo en su etimología y resultado de las relaciones promiscuas anteriores de cristianos y muslimes, ni la época de la primera aplicacion, ni la significacion precisa del vocablo en el discurso de la tradicion histórica con claridad se averigua.

Mármol, á quien largos años de cautiverio entre infieles conceden la presuncion de inteligencia en las historias de los sectarios del Islam, advierte que era nombre de oprobio, con que los señalaban sus mismos correligionarios, como derivado de Degel, propiamente Ad-degel (la JI), palabra de execracion que los árabes usan con preferencia para designar al Antecristo 1

Lo respetable de la autoridad, unido al colorido religioso con que se ofrece, seria bastante á llevar tras sí nuestro asenso, si con la gravedad del juicio historial, por concertado criterio pudiera avenirse el que una designacion de infamia entrase, cual materia de ambicionadas capitulaciones, en que los reyes estipulan proleccion a los vasallos mudejares. Ni se resuelve mejor la duda con acudir al diccionario, en averiguacion de la palabra árabe que con menos violencia se doble á la forma y significacion de la voz hispana, como que dadas las alteraciones sufridas por las voces de arábigo, al pasar á nuestro idioma, por las frecuentes semejanzas y no menores analogías en la manera de escribirse varias letras, no fuera maravilla encontrar muchedumbre de palabras que, siendo en algun modo afines á la ya referida, no dejarian reconocer con suficiente grado de certidumbre la verdadera fuente de su derivacion histórica.

Lo cual sentado, no se nos motejará de presuntuosos, si á riesgo de pasar plaza de descontentadizos y amigos de la propia opinion, ante los que sólo miran las cosas por su haz y exterior apariencia, repugnamos la etimología que presenta el docto Circourt ?, trayendo la voz mudejar

1 Rebelion y Cast, de los Moriscos, libro II, cap. I.

1 Histoire des Mores Mudexares, t. III, pág. 307.

de dájara (wis), ser pequeño; pues con no carecer tal estirpe de las condiciones de ingeniosa y clara en subido punto, aparece desnuda de aquel ornato de comprobacion erudita, que pudiera hacerla aceptable.

Tratándose de una voz histórica, comunicada á nuestro lenguaje por el conducto y cauce sarraceno, racional parece investigar qué significado logra en los textos de las historias arábigas, únicas que pueden hacer patente con arreglo, á qué ideas tenian aplicacion las diversas denominaciones, con que eran designados los muslimes, sometidos á los reyes de España. Dejadas aparte las determinaciones de moảhidun (ugoles) y mod

moâquidun (ugujles), apazguados y concertados, que así eran comunes á los cristianos que vivian establecidos entre muslimes, como á los infieles que moraban en el territorio de la reconquista; en los analistas árabes, diligentes consignadores de las cosas de nuestro pais, hallamos con frecuencia en uso los términos dájala (Jals) y mudejalat (älöilw), que determinan el acto de entrar en tratos y conferencias con alguno, aplicándose alternativamente, ya á las alianzas de los caudillos árabes con los reyes cristianos, ya á la sumision de los súbditos rebeldes, y á las veces tambien à la union, acomodamiento y auxilio que se prestaban los asociados. De todas estas acepciones dan larga muestra los escritos de los muslimes de Al-Andalus, de que apuntarémos algunos ejemplos.

Ocurre en primera línea el siguiente de Aben-Al-Abbar, escritor del siglo XIII, que descuella por el manejo del idioma en su esmerada compilacion biográfica titulada Al-Hollatu-s-Siyara !.

وعاد الى شلب وكان يجالس ابن قسي في ولايته عليها من قبل الموحدين الى أن خلع دعوتهم وانشل من طاعتهم وداخل التصاری *

به

Volvió á Xilves, donde se sentaba con él Aben-Cosa en su consejo, durante su gualiato de parte de los almohades, hasta que desechó la autoridad de estos, y se separó de su obediencia, é intimó (dájala bils) con los cristianos).

No en otro sentido emplea Aben-Jaldon, insigne historiador africano, aunque originario de Sevilla, la palabra mudejalat (äliles) en diferentes lugares de sus obras. En su Historia de las tribus berberies, monumento clarísimo de la historiografia arábiga, leemos entre otros este

وفي ثانی جمادی عقد الطلحة بن يحيى بن معلى وكان بعد مداخلة... :pasaje

Biblioteca Nacional, Gg. 11, pág. 245.

1 Biblioteca Escurialense, MS. señalado por Casiri con el número MDCXLIX:

مدجن

«Por el mes de Giumeda segundo tuvo sus conciertos At-Talha ben Yahia ben Mohala, y sucedió que despues del mudejalato, etc.)

Con tales ejemplos pudiera darse por justificada la derivacion del término mudejar de bilto mudejal, si repetida la consideracion en los mismos historiadores, al par que fortalecida con el exámen de documentos de indisputable valor, no se ofreciesen en análogo sentido, aunque superiormente determinado para la cuestion presente, las expresiones mudechchan ó mudegian y un Di Jol ahl ad-dechn (gente de la permanencia) como las propias y características designaciones de los sarracenos apegados al territorio ganado por los cristianos, bajo cuyo dominio pasaban y permanecian.

Bastarán á ministrar cumplida muestra de nuestro aserto los pasajes siguientes, tomados de Aben-Jaldon y Al-Maccari, autores que se recomiendan señaladamente, el primero por su discrecion en el manejo del idioma arábigo, y por la erudicion y diligencia de que da cumplida muestra el segundo.

Narrando Aben-Jaldon la fuga del llamado don Edris !, que acompañó á , :

dejó que imaginó fugarse con el auxilio de un muslim de Ad-dechn». Este muslim de Ad-dechn debió ser un mudejar ó mudechchan de los habitantes de Sevilla, segun parece del texto del mencionado historiador al referir la conquista de la capital de Andalucía por San Fernando.

ولم يزل في اسرة الى أن تحيل في الفرار :a Castilla al rey Bermejo, escribe Y no dejo de estar en su prision hasta» به داخلة مسلم من التجن

ال عبد

وقدم الطاغية على اهل التجن بها عبد الحق بن ابی محمد البياسی

Y المومن 3

3 puso el tirano por jefe de la gente de Ad-dechn en la ciudad á Abd-el-hayq, hijo de Abo-Muhammad el Baezy y de la familia de Abd-el-mumen.

Al describir la entrada del Rey Católico en la vega granadina, realizada la sumision de Baza, Guadix, Almuñecar y Almería, se expresa Al-Maccari

«

ومعه المرتدون والمدجنون 4 :de esta suerte

Llega، وصل العدو الى المرج

1 De este don Edris habla la Crónica del rey don Pedro por Pero Lopez de Ayala, al año XIII, caps. IV, V y VI.

2 T. II, pág. 557, edicion de D'Slane. 3 T. I, pág. 401.

4 Edicion de Leiden, t. II, pág. 811. El texto latino de una bula de Inocencio VIII (Archivo de Simancas, caj. 2, Arca del Patronazgo de Granada), llama mendejas (min addechn) á los lugares de ta

« AnteriorContinuar »