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ves años que desempeñó aquel cargo. Los Staford y los Por lignac no son de esta época, ni la Alemania de ahora guarda analogia con la Inglaterra de Carlos I, ni con la Francia de Carlos[X. Como quiera que el emperador Guillermo no obstante las casi autocráticas tradiciones de su familia, conoce perfectamente la situación real de las cosas y tiene sobrado talento para arriesgar en la presente lucha, no diremos su autoridad pero si su prestigio, creemos con fundamento que desandara parte del camino con tanta precipitación emprendido, y que si disuelve el parlamento, y el país vuelve á llenarle de diputados liberales y demócratas, oirá el soberano la voz de la razón y renunciará con la proverbial nobleza de los Hohenzollern, á los proyectos de gobierno personal que se le atribuyen.

No ha sido más tranquilizadora para el Ministerio Crispi, la apertura de la Cámara italiana. No bien han comenzado las sesiones, los numerosos adversarios del presidente, secundados por la prensa de oposición, han comenzado vivisima campaña para derribar al enérgico ministro, sobre quien hacen recaer terribles acusaciones de inmoralidad. La cuestión de los Bancos de crédito, iniciada poco después de los escán. dalos franceses del Panamá, que dió origen en Italia al feo negocio denominado «el Panaminos, alcanza en los momen. tos actuales extraordinaria importancia, por verse envueltos en el mismo gran número de los más calificados personajes políticos, sin exceptuar el impopular presidente del gobierno, contra el cual, y apoyándose al parecer en documentos de carácter personal, ha lanzado otro político ilustre, Gioletti, desde la tribuna parlamentaria la tremenda acusación de concu. sionario. Los debates con tal motivo iniciados en la Cámara, no han podido ser más apasionados ni ruidosos. Conservadores, radicales y socialistas, puestos de común acuerdo en nombre de la moral pública, hostilizan sin cesar al presiden te del Consejo y de un modo, aunque indirecto, á la persona inviolable del monarca, que contra viento y marea de todo el mundo, le mantiene en el poder.

Fundados ó no los ataques, la situación del jefe del go. bierno no puede ser más peligrosa. Cierto que la huida de su principal acusador, el ex presidente Gioletti, que temeroso de su persona se encuentra en Alemania, quita bastante fuerza á la autenticidad de los comprometedores documentos; mas aun asi, el desbordamiento de los odios concitados contra el presidente del Ministerio es tan grande que se habló de su posible dimisión, acto de debilidad poco compatible con su reconocida audacia de carácter, y que además de no satisfacer el despecho de sus enconados adversarios que quieren con su caída su inhabilitación para el porvenir, había de colocarle en mala posición para la defensa de su conducta. Acaso sea ésta menos ejemplar en ciertos respectos de lo que siempre conviene á los hombres colocados por sus eminentes cualidades al frente del poder. Pero si bien estamos lejos de creer inconcusa la doctrinaria división entre la vida pública y privada, por entender que la vida como la moral son de una pieza, todavia entendemos la posibilidad de ciertas debilidades en los hombres superiores y la falta de energía de que adolecen muchos de ellos en las interioridades de su hogar, o lo que es lo mismo, la existencia de esa especie peligrosa de inmoralidad pasiva, que consiste en tolerar dentro de la casa lo que de seguro no permiten fuera de ella, ni son personalmente capaces de hacer.

De todos modos sólo dos caminos quedan abiertos al go. bierno italiano: el primero ceder á la furia parlamentaria y retirarse, dando de esta suerte razón á sus adversarios, los cuales explotarian la victoria contra las instituciones funda. mentales; el segundo, cerrar cuanto antes la Cámara, y si esto no bastara, disolverla para convocar dentro de algunos meses otra nueva dotada de mayor docilidad. Conocidos los riesgos del uno y las probabilidades de éxito del otro, la elec. ción para el rey Humberto.y su primer ministro no nos pa. rece dudosa. Optarán por la disolución, afrontarán con valor las consecuencias, y si llega el momento de ceder, lo harán noblemente ante el voto del país, no ante las alharacas y los

gritos de los que piden á toda costa el poder é amenazan continuamente con la revolución y el socialismo.

Tarde ya para consagrar algunas palabras á la muerte del ilustre Lesseps y del honrado y elocuente Pierdeau, falleci. dos en la quincena, damos aqui punto á nuestra Crónica.

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X.

BIBLIOGRAFÍA (1)

Propiedad industrial. Nombres y titulos industriales, por don

Enrique Pérez Dindurra, Abogado de los ilustres Colegios de Madrid y Barcelona.-Madrid, 1894.

En nuestra literatura jurídica, no conocemos ninguna obra sobre la materia á que el autor dedica este trabajo, y por lo tanto merece mil aplausos el Sr. Dindurra, por la publicación que ha hecho sobre asunto tan importante.

Cuatro son los capítulos que abraza esta obra; en el priniero, se ocupa de lo que son los nombres y títulos industriales; las formalidades que se han de cumplir para conseguir la propiedad; establece la diferencia que existe entre las marcas y los nombres y títulos industriales, y detenidamente examina los modos de adquirir dicha propiedad industrial, que son: la ocupación, el contrato, la donación, la sucesión y la prescripción.

El segundo capítulo está dedicado á tratar dos importan. tes cuestiones de gran trascendencia; es la primera, si el nombre propio de una persona y sus apellidos, pueden adquirirse por ocupación, por donación, por contrato, por sucesión y por prescripción; y es la segunda, si un título colectivo puede ser usado por un solo individuo.

Con gran novedad expone el Sr. Dindurra estas cuestio. nes, y merece ser conocida la doctrina que desarrolla, sien

(1) De toda obra que se nos remitan dos ejemplares, haremos un juicio crítico en esta Sección de la REVISTA.

do de importancia para nuestros industriales y comerciantes.

En el tercer capítulo examina la importancia de los nombres y títulos industriales, y las disposiciones sobre esta materia de nuestro derecho positivo, y la doctrina sentada por la jurisprudencia civil que ha establecido, que los títulos o nombres y en general todos los distintivos industriales, constituyen una propiedad tan legitima y respetable como las demás que el derecho reconoce, y en tal concepto y partiendo de este importante fundamento, ha declarado ilícita la imitación ó semejanza de esta propiedad, porque puede producir error o engaño, perjudicando justos intereses.

El capítulo cuarto del libro, está dedicado á las acciones que pueden ejercitarse para hacer efectivo el derecho de propiedad sobre dichos títulos y nombres, conteniendo un apéndice, y en el que se insertan importantes sentencias dictadas últimamente por nuestros tribunales.

Es de interés este libro del Sr. Pérez Dindurra, y le recomendamos á nuestros lectores, habiendo con él enriquecido la literatura juridica sobre materia que han ilustrado en el extranjero, escritores como Pouillet, Huguet, Troplong, Ma. yer, Suison y Humblet.

Los anarquistas, por César Lombroso, traducido y anotado

por D. Julio Campa y D. Gabriel Ricardo España.-Madrid, 1894.-Un tomo.

Este libro, que ha merecido ser traducido á varios idiomas, obteniendo en todas partes gran éxito, llega también á nuestro país, merced å la traducción que de él han hecho los señores Campa y España. El criminalista italiano, emite opiniones en extremo curiosas y originales, y hoy que en todas las naciones europeas está sobre el tapete la cuestión promovida por los afiliados á la secta anarquista, merece leerse esta nueva producción.

El libro de Lombroso ofrece nuevos aspectos sobre las tendencias y doctrinas del anarquismo, y los hombres doctos en

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