Obras festivas de D.F. de Quevedo y Villegas: con una noticia de su vida

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Lib. de Garnier hermanos, 1881 - 504 páginas
 

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Página 55 - Narciso más que en la fuente. Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un garbanzo huérfano y solo que estaba en el suelo. Decía Cabra a cada sorbo: —Cierto que no hay tal cosa como la olla, digan lo que dijeren. Todo lo demás es vicio y gula.
Página 54 - ... el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas.
Página 157 - Y volviéndome á un lado, vi á un avariento, que estaba preguntando á otro (que por haber sido embalsamado, y estar lejos sus tripas, no hablaba porque no habian llegado) ¿si habian de resucitar aquel dia todos los enterrados, si resucitarían unos bolsones suyos? Hiérame, si no me lastimara á otra parte el afan con que una gran chusma de escribanos andaban huyendo de sus orejas...
Página 55 - ¿Cómo gatos? Pues ¿quién os ha dicho a vos que los gatos son amigos de ayunos y penitencias? En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo.
Página 189 - ... y el que en el mundo es virtuoso, ese es el hidalgo, y la virtud es la ejecutoria que acá respetamos, pues aunque descienda de hombres viles y bajos, como él con divinas costumbres se haga digno de imitación, se hace noble a sí y hace linaje para otros. Reímonos acá de ver lo que ultrajáis a los villanos, moros y judíos, como si en éstos no cupieran las virtudes que vosotros despreciáis.
Página 179 - Venta aquí, señor, ni mesón, ¿cómo queréis que le haya en este camino, si es el de la virtud? En el camino de la vida, dijo, el partir es nacer, el vivir es caminar, la venta es el mundo, y en saliendo della es una jornada sola y breve desde él a la pena oa la gloria".
Página 247 - En el propio caso habla el jurisconsulto. Vuesa merced me deje los papeles; que me quiero poner bien en el hecho del negocio, y téngalo por más que bueno, y vuélvase por acá mañana en la noche; porque estoy escribiendo sobre la tenuta de Trasbarras; mas, por servir a vuesa merced, lo dejaré todo.
Página 236 - La muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte: Tiene la cara de cada uno de vosotros, y todos sois muertos de vosotros mismos. La calavera es el muerto, y la cara es la muerte ; y lo que llamáis morir es acabar de morir, y lo que llamáis nacer es empezar a morir, y lo que llamáis vivir es morir viviendo, y los huesos es lo que de vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura.
Página 190 - ¡La valentía! ¿Hay cosa tan digna de burla? Pues no habiendo ninguna en el mundo sino la caridad, con que se vence la fiereza de otros y la de sí mismo, y la de los mártires, todo el mundo es de valientes; siendo verdad que todo cuanto hacen los hombres, cuanto han hecho tantos capitanes valerosos como ha habido en la guerra, no lo han hecho de valentía, sino de miedo. Pues el que pelea en la tierra por defenderla, pelea de miedo de mayor mal, que es ser cautivo y verse muerto...
Página 57 - Señor, ¿sabéis de cierto si estamos vivos? Porque yo imagino que en la pendencia de las berceras nos mataron, y que somos ánimas que estamos en el purgatorio; y así, es por demás decir que nos saque vuestro padre si alguno no nos reza en alguna cuenta de perdones, y nos saca de penas con alguna misa en altar privilegiado.

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