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comenzó luego á aderezarse de muchas armas y caballos, y proveyó capitanes que fuesen por todas partes á hacer gente para la dicha jornada.

6.-Item, que á causa de la mucha probeza que tenía aquella tierra de Chile, estaba tan desacreditada en estos reinos del Perú que no había ninguna persona que quisiese ir á ella, y estaba tan aborrecida en este caso, que antes quería ir la gente á otras entradas nuevas que no á la dicha provincia, porque á más desto, descían que la gente questaba en ella tenían sus méritos para que les diesen lo que había, y que los que

de acá fuesen se quedarían con el trabajo de sus personas y gastos de su hacienda.

7.-Item, que mediante la calidad y valor de la persona del dicho Don García y el calor que para ello dió el dicho Visorrey, se movieron para ir a la dicha jornada más de cuatrocientos hombres, muy bien aderezados de armas y caballos, que llevaron por mar y tierra, y entre ellos muchos vecinos deste reino é caballeros é hijosdalgo y que habían servido á S. M. en esta tierra. 8.-Item, que ansimismo, por contemplación del dicho Visorrey y del

у dicho Don García, fueron á la dicha jornada para la predicación y enseñamiento de nuestra santa fee católica diez y seis clérigos y frailes, los más dellos teólogos, predicadores, y todos personas de mucha autori. dad y ejemplo.

9.-Item, luego que el dicho Don García se encargó de la dicha jornada, se aderezó de muchas armas y caballos y otras cosas nescesarias para la pacificación de aquella tierra, en que gastó más de treinta mill pesos de oro, y envió por tierra con sus capitanes la mitad de la dicha gente y cuarenta caballos suyos, y con la demás gente se embarcó y fué en cuatro navios por la mar.

10.—Item, juntamente con la dicha gobernación de Chile, el dicho Visorrey le encargó la gobernación de las provincias de Tucumán, Diaguitas y Juries que fué de Juan Núñez de Prado, y está de la otra parte de la Cordillera Grande, para que las pacificase y poblase, por estar en demarco de las dichas provincias de Chile.

11.-Item, al tiempo que se le encargó la dicha gobernación de Tu. cumán, Juríes y Diaguitas, no había en todas aquellas provincias más ciudad ni pueblo de españoles que la ciudad de Santiago del Estero, y no había en ellas ningún capitán ni gobernador de Su Majestad que

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los gobernase, sino solamente la justicia ordinaria, siendo las dichas provincias, como es notorio, de mucha tierra é gran población de indios.

12.-Item, que aunque había nueve o diez años que se pobló la dicha ciudad de Santiago del Estero, así por ser pocos los españoles de ella como por no haber tenido quien los gobernase, no iba en aumento y los españoles estaban muy pobres y nescesitados y la tierra sin ningún

y crédito, y á esta causa no contrataban con este reino ni con el de Chile sino era de año á año ó de dos á dos, que se juntaban algunos con ma no armada para salirse de la tierra sin licencia, y ansi lo hicieron los clérigos y frailes que fueron á ella cuando se pobló, y estuvo sin misa más de tres años; y, finalmente, los dichos españoles estaban tan encerrados y olvidados que la gente les tenía lástima y cada día se esperaba habían de desmanparar la tierra, por no tener alli ningún remedio.

13.—Item, luego como el dicho Don García llegó á la ciudad de la Serena, primer pueblo de la gobernación de Chile, proveyó un capitán con cien españoles y un sacerdote que fuesen á la dicha ciudad de Santiago del Estero y la visitase y amparase é pusiese en razón y justicia, é pacificación de los indios de sus términos, y le dió para ello muchas armas y caballos, peltrechos é municiones é mercaderías y otras cosas nescesarias para la dicha pacificación é población, y le mandó que poblase de nuevo las ciudades despañoles que les pareciese convenir para que siempre fuesen en más aumento.

14,-Item, el dicho capitán y soldados fueron á la dicha ciudad de Santiago del Estero y hizo lo contenido en el capítulo antes deste, y pobló en las dichas provincias la ciudad de Londres en los Diaguitas, y en el valle de Calchaquí la ciudad de Córdoba, y después, de Chile le envió otro capitán con gente, y con ella pobló en Tucumán el Viejo la ciudad de Cañete y pacificó los indios de sus términos, con lo cual la dicha tierra é pueblos van cada día en mucho aumento; y el dicho Don García hizo gran servicio á Su Majestad en ello, porque, demás de haber poblado las dichas tres ciudades y sacado á los españoles que en aquel encierro estaban de tanto trabajo y encogimiento como tenían, y agora hay muchos españoles que se vané quieren ir á servir á Su Majes tad en ella por las buenas calidades que, mediante el proveimiento del dicho Don García, ha mostrado la tierra.

15.— Item, que después qu, fué el dicho capitán á la dicha proviucia y vió ser tan buena la dicha tierra y las muchas poblaciones de indios

que había descubierto, envió á pedir socorro de gente á el dicho Don García y otros pertrechos, el cual se lo envió dos veces.

16.-Item, despachada la gente susodicha para Tucumán, el dicho Don García entendió en la dicha ciudad de la Serena en poner en orden las cosas de aquella ciudad y en tasar el tributo que los indios de sus términos habían de dar á sus encoinenderos, porque hasta entonces no lo había habido.

17.--Item, que los indios de los términos de la provincia y estado de Arauco, ques en la dicha gobernación de Chile, estaban alzados y rebelados contra el servicio de S. M. y habían muerto al gobernador Valdivia y á otros muchos, é que ya habían desbaratado al mariscal Francisco de Villagra, y estaban, á el tiempo que el dicho Don García de Mendoza entró en la dicha provincia de Chile, muy desvergonzados contra los españoles, y decían que los habían de matar y comer á todos y ir tras ellos.

18.—Item, pocos días antes quel dicho Don García fuese, los dichos indios del dicho estado de Arauco estaban tan soberbios que no solamente se defendían y amparaban en sus tierras, mas bajaron en orden y á punto de guerra á los términos de la ciudad de Santiago, que ha veinte años questá poblada, é hicieron muchos daños en ella é decían que querían ir sobre la dicha ciudad y hacer despoblar della á los españoles, como lo habían hecho con los de la ciudad de la Concibición y Villarrica, y no dejallos hasta echallos de la dicha provincia.

19.-Item, los indios de las dichas provincias son valientes y animosos en acometer é pelear y diestros en la guerra, porque es cosa públi. ca é notoria que entre ellos siempre han tenido guerras, y son tenidos por los indios más belicosos que hay en las Indias.

20.-Item, que á causa de ser los dichos indios tan belicosos y guerreros y á la vez en batallas y rencuentros desbaratado y muerto muchos españoles y hecho muchas crueldades en ellos, estaban todos los españoles que había en la dicha provincia de Chile al tiempo quel di. cho Don García fué á ella con mucho miedo y temor de los indios, por ser pocos para tantos como había, y descían que no se podían entrar á conquistar con menos de setecientos ú ochocientos hombres aderezados de muy buenas armas y caballos y con mucha orden, para que no los desbaratasen, porque descian (que) demás de ser animosos y belicosos,

y

tenían muy gran cantidad de flechas y picas y otras armas de que eran muy diestros, y peleaban en escuadrón cerrado como en Italia.

21.-Item, el dicho Don García, no embargante todo esto y los mie. dos que se le querían poner por los españoles que tenían noticia de los dichos indios, con gran esfuerzo y valor de su persona, despachando toda la demás gente por tierra con los caballos, se embarcó en un galeón con ciento é cincuenta hombres y se fué al puerto de la ciudad de la Concibición, que estaba despoblada, y con gran ánimo y valor saltó con la dicha gente en una isla que está cerca del mismo puerto; en lo cual sirvió mucho á S. M., porque el viaje que hay desde la dicha ciudad de la Serena á la de la Concebción es muy peligroso, especialmente en el invierno como se iba, y ansi pasó mucho trabajo y tormentas y aventuró su persona por seguir la dicha pacificación y no estar en poblado.

22.-Item, luego que saltó en la dicha isla, cumpliendo con lo que Nuestro Señor y Su Majestad mandan, como buen cristiano temeroso de Dios, envió indios mensajeros de la dicha isla á los de la tierra firme que estaban alterados á les requerir y amonestar con paz, y diciéndoles que Su Majestad, con su acostumbrada clemencia, les perdonaría las despoblaciones, muertes y daños que habían hecho, los cuales nunca quisieron hacer.

23.-Item, el dicho Don García estuvo en la dicha isla más de cuarenta días inviando los dichos mensajeros, en lo cual pasó inuy gran trabajo de frios é hambre, y en hacer corredurías por la dicha isla y tierra firine, á pié, adonde aventuró su persona muchas veces.

24.--Item, el dicho Don García, visto que los indios nunca quisieron paz y que la gente y caballos que iban por tierra se tardaban, con mucho esfuerzo y valor saltó en tierra firme con los dichos ciento é cincuenta españoles, y él y ellos con sus propias manos comenzaron á hacer é hicieron un fuerte de fajina y tierra para su defensa, en el cual y en algunas corredurías que se ofrecieron y en todo lo demás, el dieho Dou Garcia trabajó por sus manos é persona é hizo todo aquello que un buen capitán debía hacer.

25.--Item, luego como llegó á tierra firme, continuando su buena cristiandad y celo que tenia á el bien de los dichos indios les envió otros muchos mensajeros á rogallos y requerirles con la dicha paz y les envió para atraellos á ello mucha ropa y chaquira y otras dádivas, así á los de la tierra firme como de la isla.

26.—Item, que, no embargante lo susodicho, desde á seis días questaba en la tierra firme, una mañana al cuarto del alba vinieron todos los indios alterados de las dichas provincias y estado de Arauco, que serion más de veinte mill, y cercaron el fuerte por todas partes y le acometieron y pelearon como gente de gierra; y el dicho Don García, con mucho ánimo y valor, peleó con ellos y acaudillo y esforzó su gen

у te y le puso en muy buena orden hasta tanto que los desbarató é liizo retirar con pérdida de algunos indios: en todo lo cual hizo lo que un capitán muy esforzado debe hacer.

27.-Item, que, llegados desde á veinte ó treinta días la gente y caballos que iban por

tierra y por la mar en otros navios, el dicho Don García tornó á enviar otros mensajeros á los dichos indios á les requerir con la paz, y viendo que no querían venir, fué á el dicho estado de Arauco, y los dichos indios, sin ningún temor de que habían sido desbaratados por ciento é cincuenta hombres de á pie, en acabando de pasar el río muy grande de Biobío, ques desde donde comienza el dicho estado de Arauco, le acometieron é dieron batalla otra vez, y el dicho Don Garcia, con el mismo esfuerzo é valor, los tornó á des baratar y castigó algunos dellos.

28.--Item, después de haber estado quince días en el mismo valle de Arauco, ques una parcialidad de las del dicho estado y está ocho leguas de la ciudad despoblada de la Concepción, llamando los indios de paz, viendo que no venían á él, dicho Don García se partió con su gente á llamar de paz á las otras provincias del dicho Estado, que dicen el valle de Tucapel, y en el camino le dieron al cuarto del alba otra batalla y le acometieron como gente de guerra por dos partes, y tam. bien fué Nuestro Señor servido que los desbaratasen por segunda vez, haciendo lo que un capitán muy esforzado debe hacer, así en pelear por su persona como en concertar y poner en buena orden su gente.

29.-Item, visto por el dicho Don García la mucha defensa en que se pouían los dichos indios, y que son tan belicosos y de tal calidad que en vinguna manera se pacificarían si no fuese estando siempre entre ellos gran cantidad de españoles que los puedan sojuzgar, pobló de nuevo en medio del dieho estado de Arauco, en el valle de Tucapel, ocho leguas del valle de Arauco y diez y seis de la ciudad de la Concepción, la ciudad de Cañete de la Frontera; y demás de las personas que nombró por vecinos, dejó para la sustentación y guarnición y de

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