Escritores del siglo XVI ...: San Juan de la Cruz. Fray Pedro Malon de Chaide. Fray Hernando de Zárate

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M. Rivadeneyra, 1900
 

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Pasajes populares

Página 151 - Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras. PREGUNTA A LAS CRIATURAS ¡Oh bosques y espesuras, plantadas por la mano del amado! ¡Oh prado de verduras, de flores esmaltado, decid si por vosotros ha pasado!
Página 259 - Sácame de aquesta muerte, mi Dios, y dame la vida ; no me tengas impedida en este lazo tan fuerte; mira que muero por verte, y vivir sin ti no puedo, que muero porque no muero.
Página 99 - Quédeme y olvídeme, el rostro recliné sobre el Amado, cesó todo, y déjeme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado.
Página 143 - A las aves ligeras, leones, ciervos, gamos saltadores, montes, valles, riberas, aguas, aires, ardores y miedos de las noches veladores.
Página 165 - Mi Amado, las montañas, los valles solitarios nemorosos, las ínsulas extrañas, los ríos sonorosos, el silbo de los aires amorosos. La noche sosegada en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena, que recrea y enamora.
Página 99 - ¡oh dichosa ventura!, a escuras y en celada, estando ya mi casa sosegada; en la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía.
Página 14 - En mi pecho florido, que entero para él solo se guardaba, allí quedó dormido, y yo le regalaba, y el ventalle de cedros aire daba. El aire de la almena, • . cuando yo sus cabellos esparcía, con su mano serena en mi cuello hería, y todos mis sentidos suspendía.
Página 166 - Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, umbrosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y suave canto de aves hacen gran recreación y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su soledad y silencio. Estos valles es mi Amado para mí.
Página 143 - En soledad vivía y en soledad ha puesto ya su nido, y en soledad la guía a solas su querido, también en soledad de amor herido.
Página 261 - Sé que no puede ser cosa tan bella, y que cielos y tierra beben de ella, aunque es de noche. Bien sé que suelo en ella no se halla, y que ninguno puede vadealla, aunque es de noche.

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