Comedias de don Leandro Fernandez de Moratin, con el prólogo y las noticias de la Real academia de la historia

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Baudry, 1838 - 285 páginas
 

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Página 69 - No, señor, menos me enfada cualquiera de nuestras comedias antiguas, por malas que sean. Están desarregladas, tienen disparates; pero aquellos disparates y aquel desarreglo son hijos del ingenio, y no de la estupidez. Tienen defectos enormes, es verdad ; pero entre estos defectos se hallan cosas que, por vida mía, tal vez suspenden y conmueven al espectador, en términos de hacerle olvidar o disculpar cuantos desaciertos han precedido.
Página 64 - Yo sé escribir ya justar una cuenta, sé guisar, sé planchar, sé coser, sé zurcir, sé bordar, sé cuidar de una casa; yo cuidaré de la mía y de mi marido y de mis hijos, y yo me los criaré. Pues, señor, ¿no sé bastante? ¡Que por fuerza he de ser doctora y marisabidilla y que he de aprender la gramática, y que he de hacer coplas! ¿Para qué? ¿Para perder el juicio?
Página 198 - Yo me hago cargo, querida Paquita, de lo que habrán influido en una niña tan bien inclinada como usted las santas costumbres que ha visto practicar en aquel inocente asilo de la devoción y la virtud; pero si a pesar de todo esto la imaginación acalorada, las circunstancias imprevistas, la hubiesen hecho elegir sujeto más digno, sepa usted que yo no quiero nada con violencia.
Página xxxiv - De muchos escritores ignorantes que abastecen nuestra escena de comedias desatinadas, de saínetes groseros, de tonadillas necias y escandalosas, formó un don Eleuterio...
Página 218 - Guadalajara sin ánimo de detenerme ; pero el intendente, en cuya casa de campo nos apeamos se empeñó en que había de quedarme allí todo aquel día, por ser cumpleaños de su parienta, prometiéndome que al siguiente me dejaría proseguir mi viaje.
Página 196 - ¡Y qué casa tiene! Como un ascua de oro la tiene... Es mucho aquello. ¡Qué ropa blanca! ¡Qué batería de cocina! ¡Y qué despensa llena de cuanto Dios crió!...
Página 201 - ¿Y qué se ha de hacer para que á mi pobre madre no la cueste una pesadumbre?... ¡Me quiere tanto!... Si acabo de decirla que no la disgustaré, ni me apartaré de su lado jamas: que siempre seré obediente y buena...
Página xiv - ... cual, y de la oportuna i espresion de afectos y caracteres, resultan puestos en ridículo los vicios y errores comunes > en la sociedad, y recomendadas por consiguiente la verdad y la virtud.
Página 60 - Díganle ustedes que el teatro español tiene de sobra autorcillos chanflones que le abastezcan de mamarrachos; que lo que necesita es una reforma fundamental en todas sus partes, y que, mientras...
Página x - Los antagonistas del teatro no perdonaron los defectos de una comedia tan perjudicial a las buenas costumbres, y hubo de sufrir, como era justo, una severa prohibición. Zamora trató de refundirla, y conservando el fondo de la...

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