Curso histórico-crítico de literatura española

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Impr. y Libreria, Calle de las Siérpes, 1871 - 788 páginas
 

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Página 756 - ¡Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra!
Página 191 - Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando...
Página 755 - Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.
Página 311 - En tanto que de rosa y azucena Se muestra la color en vuestro gesto, Y que vuestro mirar ardiente, honesto, Enciende el corazón y lo refrena ; Y en tanto que el cabello, que en la vena Del oro se escogió, con vuelo presto, Por el hermoso cuello blanco enhiesto, El viento mueve, esparce y desordena ; Coged de vuestra alegre primavera El dulce fruto, antes que el tiempo airado Cubra de nieve la hermosa cumbre.
Página 588 - ¡Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto, y tú, rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro!
Página 309 - Si de mi baja lira tanto pudiese el son, que en un momento aplacase la ira del animoso viento, y la furia del mar y el movimiento...
Página 555 - En mí yo no vivo ya, y sin Dios vivir no puedo; pues sin él y sin mí quedo, este vivir, ¿qué será? Mil muertes se me hará, pues mi misma vida espero, muriendo porque no muero. Esta vida que yo vivo es privación de vivir; y así es contino morir hasta que viva contigo; oye, mi Dios, lo que digo, que esta vida no la quiero; que muero porque no muero.
Página 691 - ... el áfrico Atlante y seno ardiente hasta do el mar de otro color se viste, y do el límite rojo de oriente y todas sus vencidas gentes fieras ven tremolar de Cristo las banderas. Ay de los que pasaron, confiados en sus caballos y en...
Página 756 - ... nuestras cortesanas con las raras y peregrinas invenciones que la curiosidad ociosa les ha mostrado. Entonces se decoraban los conceptos amorosos del alma simple y sencillamente, del mismo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos.
Página 322 - Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tal [aprieto : catorce versos dicen que es soneto ; burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallara consonante, y estoy a la mitad de otro cuarteto; mas si me veo en el primer terceto, no hay cosa en los cuartetos que me es[pante. Por el primer terceto voy entrando, y aun parece que entré con pie derecho, pues fin con este verso le voy dando.

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