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que ya dejamos dicho y probado con varias autoridades, que el título primitivo de estos reyes fué el de Pamplona, y tal vez se refiera Oihenarto á la época en que adoptaron el de reyes de Navarra.

REINO DE PAMPLONA.

Supuesta la mayor antigüedad de este reino sobre el de Sobrarve, resulta, tanto de las dos crónicas de Valde-Ilzarbe y rey D. Teobaldo, como del mismo prefacio del antiguo Fuero de Navarra, que previamente á la eleccion de D. García Ximenez establecieron los nobles que hubiese un rey, pero que antes de proclamarle jurase la observancia de los fueros. Redujéronse estos en un principio, segun opinion general, á asegurar al pueblo sus conveniencias, y á la obligacion en el rey de mejorarlos a medida que la esperiencia lo fuese demostrando, y nunca empeorarlos: se le imponia el deber de reformar las fuerzas y agravios hechos á los súbditos: que habia de partir los bienes de la tierra con los naturales de ella, ricos-homes, caballeros, infanzones y hombres de villas, y de ningun modo con extranjeros: excluíase á estos del gobierno de los pueblos, y solo se permitia al rey poner en bailío el número máximo de cinco: prohibíasele formar tribunal y administrar justicia sin consejo de los ricos-homes naturales del reino, y declarar guerras, hacer tratados de paz con príncipe alguno, ni otorgar tregua, ni otro hecho alguno granado sin consejo de doce de los ricoshombres, ó de igual número de los mas sábios de la tierra. Tales parece fueron las condiciones que los nobles impusieron a los reyes, y que constantemente juraban al tomar posesion del reino. Elegido García Ximenez, le indicaron que en señal de poder supremo se ciñese él mismo la espada, y colocado de pié sobre un escudo, le levantaron en alto los ricos-hombres (1), clamando en voz alta Real, Real, Real: cuya ceremonia se observó siempre en Navarra mientras duró aquella monarquía. Este fué el origen del reino de Pamplona, al que precedió una especie de código político, que aunque reformado y ampliado posteriormente, conservó siempre su carácter primitivo. El plan que nos hemos propuesto seguir nos obliga á suspender aquí lo relativo á la legislacion navarra , para continuarla en el sitio correspondiente.

(1) Así llaman todos los autores á los primeros nobles navarros; pero ¿habia ricos-hombres cuando la eleccion de García Ximenez? ¿Quién los babia hecho tales? ¡Con qué poquísimo criterio se ha escrito nuestra historia!

El sistema que nos hemos impuesto, exige que concluida la historia de la legislacion castellana durante el tercer período de los cuatro en que hemos dividido todo nuestro trabajo histórico, nos ocupemos ahora de las legislaciones especiales que nacieron en España con la reconquista , rompiendo la unidad gothica. Ya al tratar del origen de monarquías y condados en el siglo VIII, indicamos el órden con que pensábamos examinar su historia legislativa, y que empezaríamos por el reino de Navarra. Debemos sin embargo advertir, que existen grandes analogias entre este reino y Aragon, no solo porque algunas veces estuvieron unidos por muchos años, sino porque la base fundamental de sus respectivas legislaciones fué la misma, conservándose al través de los siglos, ciertos principios capitales y comunes á los dos.

No tantas, pero algunas afinidades se observan tambien, entre Navarra y Valencia y Cataluña, explicándose estas correlaciones respecto á Valencia, por haber sido conquista de Aragon , cuyo fuero se reconoció en gran parte de aquel reino, y se observó en largos períodos: con Cataluña, por la gran poblacion de francos que fueron admitidos y poblaron en Navarra, dejando tras sí muchas huellas legales y consuetudinarias, que revelan el mismo orígen con los establecidos en Cataluña , durante los siglos VIII y IX.

Forma pues la historia legal y social de los reinos de Aragon y Navarra un conjunto que debe explicarse sin la menor separacion , porque se ilustran mútuamente y hay ciertas graves y determinadas cuestiones, que no se podrian comprender , sin el auxilio que se prestan los documentos oficiales ó auténticos de uno ú otro reino. Mas á pesar de estas frecuentes asimilaciones, no nos hemos determinado á juicios comparativos de instituciones, costumbres y puntos interesantes de legislacion , como nos han aconsejado algunas personas muy competentes, porque seria introducir la confusion, aglomerando datos y opiniones sobre cada materia determinada, perdiendo la sencillez y unidad, que sin confundir al lector, logra el mismo objeto que el sistema de relacion, que si bien puede ser admisible en un trabajo concreto, es casi imposible, en los que, como el nuestro, comprenden un campo tan vasto como el que vamos recorriendo.

Hemos pues aplicado á la historia legal, el simplex dumtaxat et unum que Horacio prescribe á la poesía lírica. De este modo, aunque no se puedan manifestar de pronto todas las relaciones de una misma cuestion en las diferentes legislaciones admitidas en nuestros reinos, se verá sencillamente

tenemos que

12 y en conjunto, reunida en cada monarquía toda su parte legal, parlamentaria y existencia social; y concluida la obra, fácil será al que quiera consultar un punto dado, encontrar las disposiciones legales y criterio particular que dominó en cada reino, haciendo las comparaciones que apetezcan. Esto en cuanto al método. Respecto al sistema,

dar tambien algunas explicaciones a nuestros lectores. Se nos ha censurado por haber adoptado el analítico; pero debe considerarse que, en obras de este género, y cuando es de absoluta necesidad destruir á veces errores muy admitidos y generalizados, es imposible dejar de presentar todos los argumentos, datos y motivos que aconsejan adoptar distintas opiniones, que hasta las hoy generalmente admitidas. Hay además otra razon suprema que debe entrar por mucho en la conciencia del escritor, y que se refiere á la posicion relativa que ocupe en la república literaria. Si un autor desconocido logra ser leido, y si en cuestiones importantes se aparta de la opinion general, todo el mundo tiene derecho á preguntarle la razon de la suya, y á este derecho nos hemos anticipado, fundando siempre nuestros dichos. No sucede lo mismo con el escritor

que,
merecidamente ó

por

frecuentes aberraciones de opinion y gusto, ocupa un puesto elevado en la ciencia, y llega á imponer con su nombre suficiente autoridad á su dicho aislado: á este le es lícito el órden sintético. El magister dixit está muy en boga, por lo mismo que hay tantos maestros, y podríamos citar resueltas en una sola línea, y por cierto equivocadamente, las mas graves cuestiones sociales y políticas de los siglos medios en España. Pero nosotros, que no somos maestros, que no tenemos de ello pretensiones, y que no ocupamos puesto en la ciencia, nos hacemos un deber en analizar sin amplificar; en ilustrar sin deslumbrar, y en dar al público pruebas de haber trabajado; pues para escribir, como hoy se dice, en síntesis, no hay necesidad de trabajar mucho, y se consigue con cuatro ideas generales y con falibles argumentos de autoridad.

Dadas, pues, las razones de la conducta que seguimos, empezamos nuestros trabajos sobre las legislaciones especiales, por Navarra, y segun las relaciones de conjunto, seguiremos con Aragon, Cataluña y Valencia.

Hemos dividido toda esta parte de nuestro libro en cuatro secciones, que comprenden cuanto hay que decir, relativo á la organizacion legal, política, parlamentaria y social del reino de Navarra. La primera, que comprenderá varios capítulos, será un resúmen cronológico de los monarcas, leyes, actos oficiales, garantías y libertades que dispensaron á los pueblos, y la crónica parlamentaria del reinado, sin omitir los acontecimientos que tienen relacion directa con la organizacion é instituciones particulares de esta monarquía. En la segunda seccion se tratará del origen y progreso de los códigos y fueros generales. Nos ocuparémos latamente en la tercera, del estado social, creador ó efecto de las leyes; y expondremos en la última el sistema parlamentario, su desarrollo en los muchos siglos que llevó de no interrumpida existencia, y las variaciones que sufrió durante

ellos.

NAVARRA,

SECCION 1.-REYES.

CAPITULO I.

D. Garcia Ximenez.--Pacto primitivo de la nobleza con este rey.-D. İÑIGO GARCIA.-Algunos

escritores le dan el sobrenombre de Arista.—D. FORTUÑO GARCIA.- Primer privilegio otorgado al valle de Roncal.-D. SANCHO I. -Segundo privilegio á los roncaleses.-D. XIMENO Iñiguez. -Pruebas de la existencia de este rey.-D. ÍKIGO Ximenez ARISTA.—Primera concesion en Navarra de pendon y caldera á los nobles.-D. GARCIA XIMENEZ II.-Algunos autores niegan la existencia de este rey.-D. GARCIA IÑIGUEZ.- Estuvo casado con la última condesa independiente de Aragon.-D. FORTUÑO II, EL MONJE.- Cede la corona á su hermano D. Sancho. --Contradicciones entre los historiadores, sobre esta sucesion.- Primera reunion de Córtes de na. varros y aragoneses, el año 905 en Jaca, segun algunos historiadores-. D. Sancho II.-Monarquia hereditaria.-Segunda reconquista de Pamplona.-D. GARCIA IV.-Casos repetidos de sucesion directa desde este rey.-D. SANCHO ABARCA III.-D. GARCIA V.-D. SANCHO IV, EL MAYOR. - Reflexiones sobre la legislacion de Navarra durante este reinado.-Inaugúrase la legislacion foral municipal en Navarra.-Carta de poblacion de Villanueva de Pampaneto.-Concilios de Leire y Pamplona.-Testamento de D. Sancho, conforme á la ley del Fuero general, en lo relativo á la sucesion de la corona.-D. GARCIA VI, EL DE NÁJERA. – Actos legales y sentencias de este rey.-D. SANCHO V, EL DE PEÑALEN. - Pretensiones de la Santa Sede, sobre los tronos de España. Intervencion del reino, en los negocios importantes del Estado.-Cartas de poblacion y fueros.-- Segundo Concilio de Leire. - Muerte de D. Sancho.

D. GARCIA XIMENEZ.

Tenemos dicho que los reyes de Navarra se llamaron en un principio de Pamplona, bajo cuyo título reinaron no solo sobre los antiguos Vascones de la tierra montuosa , sino sobre los habitantes de las llanuras. Así continuaron llamándose cerca de cuatrocientos años, hasta

que

D. García Ramirez adoptó el de rey de Navarra. Dejamos en el cap. I de la tercera época como primer rey de Pamplona, elegido, segun las mayores probabilidades por seiscientos nobles en la Borunda , á D. García Ximenez, despues de haber aceptado el pacto impuesto por aquellos. Ningun otro rastro legislativo que el pacto allí citado y de que nos ocuparémos detenidamente

es

en el capítulo de Fueros generales, ha dejado tras sí este rey. Tan disputada como la de su eleccion, la

persona del

que

le sucedió en el trono, pero nosotros no podemos detenernos en tan reñida controversia , de ninguna utilidad en la historia legal, y aceptamos la sucesion de los quince primeros reyes de Navarra , tal como la ha probado el P. Moret, autor clásico de este reino, y á pesar de que otros historiadores varian algun tanto en estos reyes y en los años que reinaron.

D. IÑIGO GARCIA.

Muerto D. García Ximenez en 758, le sucedió su hijo D. Iñigo García, para quien Moret reclama el sobrenombre de Arista , si bien haciéndole subir al trono en 770. Blancas le atribuye la conquista de Pamplona, tomando el título de rey de esta ciudad.

D. FORTUÑO GARCIA.

Falleció D. Iñigo García en 783 y le sucedió su hermano D. Fortuño García, á pesar de haber dejado un hijo. Esto hace decir al autor á quien seguimos: «Que el fin que obligó á instituir la dignidad real, que fué el bien de la república, obligaria, en especial en aquellos tiempos de tanto aprieto, á pasarla á veces de hermano á hermano, por no caer en el inconveniente de la menor edad de los que por la turbulencia de los tiempos, empufasen el cetro como baston para defensa de la república. Si ya no animaba á esta razon otra , y era la libertad de los pueblos que, como instituyeron libremente la dignidad real en aquellos primeros tiempos, y antes que prevaleciese la costumbre en la continuacion de reinar, afectaban pareciese la sucesion, mas de la eleccion que del orden de nacer, aunque dentro de una misma sangre.» Obsérvanse en efecto exclusiones de hijos legítimos de reyes, hasta D. Sancho el Mayor, á quien se supone autor de la ley de sucesion del Fuero general. Habiendo conseguido D. Fortuño una gran victoria sobre los moros en Olast, muriendo en la batalla el rey

de Córdoba Abderramen, concedió grandes privilegios de ingenuidad a los 783 a x04 roncaleses y falleció en 804: si bien Blancas alarga su vida hasta 815.

D. SANCHO I.

Sucedióle su hijo D. Sancho I, que ha dejado fama de guerrero, y que ensanchó notablemente los límites de la pequeña monarquía navarra. Concedió este rey grandes privilegios en 822 á los roncaleses, por haber com

puesto la vanguardia de su ejército en la victoria que sobre los moros ganó 822. en Ocharran. Sus sucesores D. Sancho Ramirez, D. García Ramirez, don

Teobaldo II y D. Enrique y D. Felipe I, reconocieron estos privilegios y concedieron nuevas gracias al valle de Roncal, en conmemoracion de aquella victoria. Estas consistian, en el goce de los montes de las Bardenas; en que ellos y sus descendientes fuesen infanzones, ingénuos y libres de toda

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