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CUESTION

DE NAVARRA, SOBRARVE

PRELIMINAR SOBRE LOS REINOS

Y ARAGON (1).

Es imposible iluminar las tinieblas que envuelven el origen de estos reinos, ni penetrar en el intrincado laberinto formado por los que han escrito en diversos sentidos acerca de sus antigüedades. Tódos presentan documentos , todos aducen privilegios, lápidas, inscripciones, opiniones у

dichos de escritores extranjeros, y hasta bulas pontificias, para probar la antigüedad de uno ú otro reino, segun al que pertenece el historiador. La lucha se ha seguido con tenacidad, y probablemente continuará , sin que nadie quiera darse por vencido. Los escritores mas imparciales han confesado la imposibilidad de arreglar este caos. El P. Abarca , escritor aragonés, dice en su historia , hablando de los tiempos inmediatamente posteriores á la invasion sarracena: «En general las cosas de aquellos siglos de España, y con monstruosa singularidad las de Aragon y Navarra , se esconden á toda pacífica averiguacion..... No se halla autor que convenga con autor ; las personas de los reyes , los nombres, el número, el órden, la continuacion , el tiempo, el lugar, el título , y en fin, todo , se lee con diferencia у

dice con el cuidado de la impugnacion , y aun con miedo de la

у del enojo.» Mariana , «que sabida cosa es que las historias de Navarra están llenas de fábulas y consejas.» Garibay , «que están llenas de confusiones y dudas.» Zurita , «que se debe tener por edificio muy falso y de mal fundamento, querer con pesado rodeo de palabras dejar mayor volúmen de cosas, cuya memoria está perdida..... Que hay gran diversidad entre muy grandes autores cerca del origen y principios del reino que primeramente se fundó en las montañas de Aragon..... Que la curiosidad de atribuirse competencia cada reino, la antigüedad y origen de sus principios, y la ambicion que en esto han tenido los que han escrito dellos, ha puesto en duda cuál fuese mas antiguo reino, el de Sobrarve, á cuyo dominio esta

se

censura

(1) En nuestra Historia general hemos tratado largamente de los dos períodos romano y gothico en España, pero como la existencia del reino de Navarra solo data del principio de la reconquista, desde esta época empezamos el tercer período en que hemos dividido todo nuestro trabajo.

ba sujeta la provincia de Aragon , ó el de Pamplona, que despues se llamó reino de Navarra.» Y finalmente, hasta el mismo P. Moret, tenaz impugnador de la antigüedad de Sobrarve, y que, como otros historiadores, no concede tan gran antigüedad al de Pamplona , dice: «Pero qué consejos públicos y particulares se tomaron entonces, en qué año determinadamente y en qué lugar, y si fué tomado luego una suprema cabeza con título real, incitándolos á esto la oportunidad, el ejemplo de todas las naciones circunvecinas, que todas se gobernaban por reyes, y la necesidad de unir en una comun cabeza la fuerza y designios de la cual dimanasen los influjos con mas eficacia y utilidad pública, por la falta de instrumentos auténticos de aquellos tiempos y de escritores antiguos que supliesen su falta, en el sumo descuido de una nacion mas inclinada á obrar cosas para escribirse que á escribir, y en quien despertó tarde el gusto de la historia, no es posible definirlo con certeza y mucha individuacion.»

Si tantos y tan respetables escritores que han procurado investigar el origen de estos reinos, que se han dedicado esclusivamente á ello, y tenido á la mano los antiguos archivos, donde se hallaban los privilegios y documentos que mas luz debian arrojar para ilustrar este punto, no han podido penetrarle, ¿cómo hemos de lisonjearnos nosotros de lograrlo? Así es, que limitándonos á esponer lo que otros han dicho en todos sentidos, y despues de meditado con absoluta imparcialidad, emitirémos nuestro juicio conforme á la mayor probabilidad , no de lo sucedido en aquella época , pues esto lo resiste la profunda oscuridad en que se halla envuelta, sino á lo que lógicamente debió suceder, atendidas las circunstancias en que se hallaba el país y el estado social en que le dejó la monarquía goda.

Opinan que la dignidad real se estableció en aquellas regiones inmediatamente despues de la invasion sarracena, Ambrosio Morales, Garibay, Fr. Antonio Yepes , el obispo de Pamplona Fr. Prudencio Sandoval, Luis del Mármol, Lucio Marineo Siculo, Celio Augusto Curion, Juan Vaseo Brugense, Mariana , Avalos, Blancas, Carrillo y Briz Martinez. Todos convienen

que fué elegido rey, un caballero esforzado de nombre García Ximenez, señor de Abarzuza y Améscua, pueblos sitos en la merindad de Estella; pero no todos convienen en el año que esto se verificó, porque unos suponen fué en el de 716, otros en 718 y algunos en 724. Tampoco convienen en el punto que se hizo la eleccion, ni en el número de los electores, y de aquí nace precisamente la tenaz contienda, entre los que suponen mas antigüedad al reino de Pamplona y los que se la atribuyen al de Sobrarve. Dicen los primeros, que el 20 de enero de 717 se reunieron en el valle de Borunda seiscientos nobles navarros, con objeto de nombrar rey, saliendo elegido D. García Ximenez: sostienen los segundos, que la eleccion de García Ximenez, se verificó en la cueva de la montaña de Uruel por trescientos nobles montañeses de Navarra y Jaca, el año 716, y segun Blancas y Briz, en 724, tomando allí el título de rey de Sobrarve; pero nadie da razon suficiente de esta diferencia. El P. Moret no se atreve á consignar la eleccion de la Borunda por no comprobarse, ni con instrumentos legítimos,

en

ni con testimonios de escritores de aquellos tiempos, y se contenta con creer probable estuviese en el trono de Navarra la familia de García Ximenez, en tiempo muy anterior al de D. Iñigo Arista, fundándose en que el arzobispo D. Rodrigo reconoció, aunque confusamente, estirpe y dignidad real en Navarra por los tiempos de D. Fruela I, rey de Asturias, que entró á reinar en 757. Cree Moret que pudo ser elegido rey ó supremo cabeza, para hacer mas tenaz la defensa de las montañas de Navarra, y cita en su apoyo á Avalos Piscina, que se refiere a unas antiquísimas crónicas ha lladas en Valde-Ilzarbe, y á Arnaldo Oihenarto que tuvo presente otra crónica que se atribuye al rey D. Teobaldo; dando de vida y reinado á D. García Ximenez hasta el año 758, en lo que están conformes las crónicas de ValdeIlzarbe con la del monje anónimo de San Juan de la Peña, que escribió las cosas de Aragon.

Pero lo que Moret no lleva con paciencia es la antigüedad del reino de Sobrarve. Emprende descomunal batalla con cuantos la defienden, en estos términos: «En que algunos escritores con poco

tiento

у

manifiesta contrariedad, pasan á afirmar que le dieron allí (en Uruel) título de rey de Sobrarve, region al tiempo poseida de los moros..... Y por la sucesion de la historia se verá, que aquel título de Sobrarve por los tres siglos siguientes hasta el rey D. Sancho el Mayor, que ganó aquella region, última del reino de Aragon por el Oriente, por donde se arrimaba á Cataluña y Francia por el Pirineo, fué del todo ignorado de los reyes posteriores de esta parte del Pirineo. Y en sus Investigaciones añade contra este título y en favor del de Pamplona: «porque no se ha podido descubrir un privilegio real en que se haga mencion , siquiera incidentalmente, de ese título real de Sobrarve en los trescientos años dichos, sonando en ellos á cada paso el título real de Pamplona y el dominar aquellos reyes en Deyo, Aragon, Alava y Nájera.»

Los que con mas teson defienden la antigüedad de Sobrarve, son: Blancas, Carrillo, Briz Martinez y el P. La Ripa. Carrillo dice: «Este reino de Sobrarve fue el primero de donde se originaron y tomaron principio los reinos de Aragon y Navarra, porque este rey Garci Ximenez, á mas de lo que ganó en Ainsa y sus confines, ganó hácia la parte de Navarra á Sangüesa y otros lugares, como lo dicen Marineo Siculo, Gauberto, Beuter y Blancas.» Briz Martinez , en su historia de San Juan de la Peña, tiene á Garci Ximenez por primer rey de Sobrarve; y combatiendo la idea de que solo fuese nombrado capitan en Uruel, sostiene fué elegido rey de Sobrarve en 724, coincidiendo su eleccion con la de Pelayo en Asturias. Aduce para ello una inscripcion de la piedra que cubria el sepulcro de García Ximenez, á quien supone sepultado en aquel monasterio, y que dice: «Hic requiescit famulus Dei, Senior Garcia Scimenio , primus rex Aragonum, qui ampliacit Ecclesiam Sancti Joannis, ibique vita functus, sepelitur DIILVIII.» Esta piedra nos merece muy poco crédito; y mucho nos tememos que

la inscripcion sea posterior a la época que pretende Briz, porque llamándose en ella á García Ximenez rey de los aragoneses, destruye la historia de los condes de Aragon, de quien fué raiz D. Aznar, durante el reinado de don

García Iñiguez: y sabido es que estos condes, hasta D. Fortuño Ximenez, fueron señores independientes de los reyes de Sobrarve y Pamplona , no registrando la historia por este tiempo el título de reyes de Aragon. Si la inseripcion dijese, rey de los sobrarvienses, tendria mas visos de verdad, y fuera fundamento mas sólido que el que presta á la opinion de Briz. Además, la fecha se fija en años de la Era cristiana, y este es un argumento irresistible en contra de la inscripcion, porque sabido es que hasta bastantes siglos mas tarde, así en documentos como en estilo lapidario; los años se computaban por la Era del César: y si la inscripcion se refiriese á esta, adelantaria treinta y ocho años la muerte de García Ximenez, colocándola en el de 720, y se destruirian todas las conjeturas que se tienen acerca del reinado de este primer monarca, lo afirmado por la crónica de Valde-Ilzarbe y la que se atribuye al rey D. Teobaldo. Se advierte torpeza en la ficcion de esta lápida.

Lucio Marineo Siculo se limita á decir, que García Ximenez fué primer rey de Sobrarve, pero no de Aragon; lo cual abona nuestro juicio anterior relativo á la autenticidad de la inscripcion, y añade que fué elegido por seiscientos cristianos, sin decir en dónde. Aquí se encuentra diferencia en el número de electores, que los demás cronistas suponen reunidos en Uruel, y admite la cifra de los del valle de Borunda; pero como le llama rey de Sobrarve, no puede deducirse que la cifra anterior demuestre la mayor antigüedad del reino de Pamplona. Zurita, citando al autor de la Historia general, dice se acogieron al monte Uruel trescientos cristianos, que poblaron y fortificaron la ciudad del Pano, que fué luego destruida por los moros, quedando solo algunos ermitaños, reducidos á vivir en una cueva , donde edificaron la ermita de San Juan Bautista. Se vé que Zurita, si bien admite la reunion de los trescientos cristianos, no dice eligiesen rey , ni nombra siquiera á García Ximenez; muy al contrario, parece que admite, siguiendo la referida historia, el reinado ya de D. García Ximenez en Navarra y el condado de D. Aznar en Aragon.

En vista, pues, de tan contradictorias opiniones, nos hemos decidido á adoptar, aunque con todas las reservas que exije caso tan dudoso, el dictámen de Ambrosio Morales, que debió verse en los mismos apuros que nosotros, y que opina, refiriéndose al año 757, «que los navarros, que son gente de los vascones, ya por este tiempo tenian su rey, aunque no tenia mas señorío que en las montañas de hácia Aragon, que comunmente se llaman de Sobrarve.» Confórmase este juicio con lo que refiere la historia latina de Aragon, escrita por el monje Marfilo, que hace reyes de Navarra á D. García Ximenez y á su mujer doña Oneca, el año 758. En apoyo de estos historiadores, y aunque por distintos puntos, vienen documentos hallados en los archivos de los conventos de Alaon y San Juan de la Peña. Cítase del primero un texto , del que resulta que, á consecuencia de una victoria alcanzada por los cristianos en los primeros años de la reconquista, defendiéndose sobre el monte Arve y atacado despues á Barbastro, tomó aquella tierra el nombre de Sobrarve, y los habitantes sobrarvienses. Del

segundo archivo se presentan instrumentos, de los que se deduce, que los reyes de Sobrarve tuvieron posesion antigua en los reinos de Aragon y Navarra. Al mismo tiempo supone el P. Abarca, que la provincia de Sobrarve fué el asilo y plaza de armas de los primeros reyes de Aragon y Navarra.

En conformidad, pues, á la opinion de Ambrosio Morales, nos parece que efectivamente, con objeto de hacer mas eficaz la defensa del territorio montuoso de Aragon y Navarra primeramente, y facilitar la reconquista despues del año 734, en que Carlos Martel destrozó completamente á la morisma en Tours, con lo que naturalmente se debieron animar los cristianos del Pirineo, se nombró un rey ó cabeza suprema que dirigiese los esfuerzos comunes; y naturalmente se debe suponer que esta eleccion recayese en persona que hubiese dado pruebas de gran valor, con preferencia á otras circunstancias; que perteneciese á clase elevada, y que se hiciese la eleccion conforme á la antigua costumbre goda, que recientemente se habia practicado en la eleccion de D. Rodrigo. Así es, que en cuanto á la eleccion de D. García Ximenez hay uniformidad en todos los escritores, y para nosotros basta este punto capital: que su primera eleccion fuese en la Borunda por los navarros, y que luego le reconociesen los sobrarvienses en Uruel, ó que la primera eleccion fuese en este punto y su reconocimiento despues en la Borunda, es del todo indiferente para nuestra historia. Sin embargo, la circunstancia de ser D. García Ximenez señor de Abarzuza y Améscua, pueblos de la merindad de Estella, en donde probablemente tendria alguna autoridad durante el último monarca godo; donde poseeria vasallos у esclavos que armar y mayor influencia y relaciones para convocar gente abonan mas la opinion de que

fuese alzado

rey, antes en la Borunda que en Uruel. Nada se opone tampoco á que tomase los dos títulos de rey de Pamplona y de Sobrarve, si bien este último no se halle en ningun instrumento, lo cual sucede con el primero. En efecto, algunos autores, y principalmente Andrés Favino, jurisconsulto francés, citan dos bulas, de Gregorio II la primera, de 30 de agosto de 717, confirmando la eleccion de García Ximenez, hecha en 20 de enero del mismo año, como rey de Navarra; y la segunda del Papa Zacarías en 745, dirigida al mismo rey D. García Ximenez. El P. Moret combate la autenticidad de estas dos bulas, pero sus razones nos parecen de poco peso. Cierto es que el arzobispo D. Rodrigo tiene por primer rey de Navarra á Iñigo Arista, padre de García Iñiguez y abuelo de Sancho Abarca, y que al arzobispo han seguido muchos escritores, entre ellos D. Jaime el Conquistador, el príncipe D. Cárlos y D. Pedro el Ceremonioso; pero D. Rodrigo no niega terminantemente hubiese en Navarra reyes anteriores á Iñigo Arista, sino que no los menciona, porque no pertenecian á la línea de D. Sancho el Mayor, que es la que se propuso buscar en esta parte de su historia.

Consignamos, pues, nuestro juicio de considerar mas antigua la monarquía navarra ó pamplonesa que la de Sobrarve, sin que nos arredre la opinion de Arnaldo Oihenarto, quien asegura resueltamente, que la dignidad real no empezó en Navarra hasta el año 824, poco mas o menos, por

de guerra,

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