Imágenes de páginas
PDF
EPUB

arrimado al Sur; pero acabado, quedó en Vendaval harto furioso, con el cual se fué forcejeando todo el sábado, teniéndonos la vuelta de nuestro viaje, mas viendo los marineros el domingo á las seis de la tarde, que caíamos mucho á la costa de Francia, determinaron de dar otro borde la vuelta de Asturias, con fin de hallarse sobre viento de Santander y Laredo, ya que el tiempo no hiciese mudanza,

y

así al amanescer nos hallamos dos leguas sobre Santander. Pasóse harto trabajo, especialmente lo fué para los bisoños, mas no fué la tormenta de manera que se echase nada á la mar, ni se rompiesen árboles, salvo el de la mesana de una nave vieja, ni hubiese otros estragos que en tales suele haber. La nave en que yo estoy tomó este puerto lúnes á las nueve horas de la mañana, con las que por una relacion que aquí envío á V. M. podrá mandar ver dellas, y de las que tomaron á Laredo, lo cual fuera bien excusado por no desabrazarse destas otras y de la capitana, y dejar este puerto, que lo es y el otro no, y así se puede salir del con tiempo hecho y asentado, de que yo estoy contento, y cuando para este fin hubiera salido á la mar, era lo que cumplia.

Tres inconvenientes me parcsce que trae esta burla que nos ha hecho el mes de mayo, si bien en esta costa no la tienen por nueva, segun lo mas ordinario dél. El uno es poder írsenos los soldados, y el otro no estar la armada junta, y el tercero y mas importante acabársenos la victualla. En el de los soldados se ha puesto tan huena guarda aquí, que no pienso que se nos quedará ninguno, á lo menos cuantidad de importancia, y lo mismo será á lo que yo creo en Laredo, porque demás de estar allí el juez y haberle avisado dello, y haberme respondido que pone toda diligencia, va en la nave de Jáuregui (que es una de las siete del

armada, Jordan de Valdés, que entiendo yo que porná el recaudo conveniente. En lo de salir á tiempo y sin perderse los de Laredo y nosotros, hay de bueno que hemos de salir con uno mismo, con el cual facilísimamente en cuatro ó cinco leguas nos juntamos, pues el que hemos menester, es ordinariamente suave y de tierra. Avisarles há que la señal de salir sea la bondad del tiempo y con correos por tierra la noche antes de mi salida deste puerto, y con pinazas por mar, si pudieren ir. Verdad es, que de las naves de lanas se puede temer todo lo peor que se puede pensar, porque veo tanta desórden en esta negociacion, ora sea por terribilidad y porfía de la gente desta tierra, ó por pobreza, que cierto hay grande necesidad de que V. M. mande reformar este negocio muy de veras, y poner la mano en él, porque si no se hace, yo he conoscido y visto por vista de ojos, que la negociacion y trato pasará grande detrimento en lo porvenir, lo cual será no pequeña pérdida de los derechos que á V. M. resultan. En lo de las vituallas que es lo mas importante para poder esperar tiempo para nuestro viaje, se remedia con que he determinado de buscar modo como dar carne fresca al armada, y hinchir las botas que se han vaciado de vino desta tierra; para lo cual hay en ella gran aparejo, el que falta en Laredo. De pan tenemos abundancia, de manera que no será menester hacer nueva provision, pero si acaesciere pasar adelante este mal tiempo que aun dura, á lo menos contrario, haráse todo el esfuerzo posible para meter fresco en el armada lo mas que se pudiere cocer, lo cual ayudará á que no se conozca falta. La esperanza que tenemos de buen tiempo es á la luna nueva que será el lunes 12 del presente á las nueve la conjunccion. Si el tiempo se asentare, no esperarémos que V. M. nos mande probar de lo que es muy necesario no asentán

dose; pero de una manera ó de otra conviene, y yo lo suplico á V. M., que mande que sin pérdida de tiempo se nos envíen por la posta hasta tres ó cuatro mill ducados, con los cuales (si aquí nos hallan) se excusará de tocar en las carnes saladas, que si se hubiesen de hacer de nuevo no podrian estar hechas hasta el verano que viene, siendo cosa que se ha de hacer por fuerza en invierno, y el bizco. cho hasta pasados muchos dias, y gastarse hía el vino que está embarcado mas duradero, no pudiendo pasar la gente sin comer y beber. Para lo cual me ha desengañado el pagador Nájera de que no tiene forma para proveer esta cuantidad ni otra ninguna, como V. M. podrá mandar ver por la carta inclusa que me ha escripto, y cuando nos hallasen los dineros idos (que sería lo mejor), podria V. M. mandar que se pagase dellos lo que se debe en esta pobre tierra ó que se volviesen á Castilla, y esto como cosa que no sufre dilacion, y que es tan poca cuantidad. Suplico á V. M. mande que no la haya, demás que se ganará ciento por uno, y no dejo de avisar á V. M. de que cuando yo quisiese muy contra mi voluntad aprovecharme en esta cuantidad de las barras de plata que llevo, que no es tierra esta donde se hallará dinero por ellas. Nuestro Señor, etc. De la nave, en el puerto de Santander, á 7 de mayo 1572.

De mano de Su Ex.a

Este correo es el que habia de ir desde á tres ó cuatro dias despues de yo partido con aviso del juicio que los marineros hacian de nuestro viaje, por el cual envié á Laredo para despacharle con esta y con el aviso que de allí me enviarian de las naves que allí habrian llegado.

Dentro de la copia de la carta anterior, está la siguiente:

Relacion de los navíos del armada que han aportado á Laredo y á Santander, y tambien de las de la

nas.

Relacion de los navios y azabras que en 5 de mayo aportaron al puerto de la villa de Laredo con el tiempo contra. rio, que les sucedió yendo para Flandes.

Primeramente la nao de Jacobe de

Jáuregui.

La azabra de Juan de Villanueva.

La nao de Juan de Regoitia.

La de Martin de Capitillo.

La de la Marquesa.

La de Juan de Ebora.

La de Sancho de Sanmartin.·

La de Martin de Jáuregui.

La de Juan de Goicohuria.

Estas dos son del armada.

La urca de Martin Ochoa de Echevarri.

La urca de Bahum.

La nao de Pedro de Berriz.

La de Aparicio de Beurco.

El patache de Martin de Capitillo.

El galeon de Lequeitio.

El galeon de Martin de Villar.

Dos navíos de Francisco de Huro.

El navío de Pedro Descalante.

El navío de Juan de Ribas.

El galeon de Verástegui.

El navío de Miguel el Veneciano.
ΤΟΝΟ XXXVI

2

El navío de Puerto, cargado de naranjas.
El navío de Juan de Somado.

Los dos navíos de Domingo de Villota.
El navío de Bernardino de Campuzano.
El navío de Pedro de Huro.

El navío de Anton de Samano.

Dos galeones de Villaviciosa.

Una azabra de Irun.

Un navío de Puerto.

Demás de los navíos susodichos han aportado al puerto

de Castro de Urdiales.

Un navío de Juan Gimeno.

El galeon de Juan de Vallecilla.

Los que aportaron á este puerto de Santander, que son de la armada.

La nave capitana.

La almiranta.

La de Ochoa de Capitillo.

La de Juan de Espile.

La de Domingo de Vidaylle.

La de Juan de la Sierra.

La azabra de Martin Ruiz de Villota.

La azabra de Sancho de Ugarte.

La azabreta de Domingo de Villota.

Las de lanas.

La nave de San Pedro de Arbiera.

La de Juan de Vasor.

La de Sancho de Vallecillo.

« AnteriorContinuar »