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rios de la Suprema, y pudieron consultar los siele procesos veni. dos á Madrid en 1569. Resultó de ahí una colisión de sombras y de luces, que no poco les embarazo; mas que importa hacer constar, para que se descubran los primeros pasos de la Crítica vacilante en esta materia.

Escribe el P. Yepes, fol. 27 v.

Según consta de un testimonio de tres secretarios del sancto Officio de la general Inquisición.... halláronse juntos en Toledo año de mil y quatrocientos y noventa (1) un Judio vezino del Quintanar (2) con otros nuevamente convertidos, naturales (3) del Quintanar y la Guardia y Tembleque, á tiempo que hazía auto y castigo de Inquisición contra algunos Judios (4); y hablaron entre sí, con gran dolor, del mucho daño que les podia venir de los ministros de la Inquisición; y con grande ravia dixo el Judío del Quintanar á los otros que él sabía un hechizo que se hazía con el coraçón de un niño y una Hostia consagrada, para que raviassen los Inquisidores y los Christianos y para que prevaleciessc su ley de Moysen. Y ansí se començaron á platicar y consultar sobre ello, concertando que se fuessen á ver á Tembleque y al Quintanar (5). Y después de muchos tratos procuraron aver un niño de hasta tres o quatro años de edad, como le ovieron.

Del propio Testimonio, que desmiente los errores de la Memo

(1) El año no consta en el testimonio de los tres Secretarios; ni podía constar el de 1490, porque en el anterior fué crucificado el santo Niño.

(2) Mosé Franco, según resulta del testimonio examinado atentamente.

(3) No dice el texto naturales, sino dezinos; ni se refiere con esta expresión al tiempo del auto y castigo de Inquisición en Toledo, sino al del proceso en Ávila: «procediendo los dichos jueces inquisidores contra ciertos judíos y algunos cristianos nuevos, vecinos de la Guardia, y del Quintanar y de Tembleque.»

(4) No especifica el texto ese dato. Sabemos, sí (Ipforme I, núm. 50), que en aquel auto Alonso Franco fué sambenitado, ó traido á la pergüenza.

(5) Basta leer el texto del testimonio para convencerse de la infidelidad, o ilusión, del P. Yepes al exponerlo: «Estando en Toledo uno de los dichos judíos (Mosé Franco) y otro de los nuevamente convertidos (J Franco), y hallándose presentes en una quema que por el Santo Oficio se hacía en la dicha ciudad, pesándoles mucho de la ejecución de Justicia que se hacia.... habiendo tratado sobre esto muchas cosas, el dicho judío le dijo que pudiéndose haber un corazón de un muchacho cristiano, se podía tcdo remediar.»

ria, sacó el P. Yepes la conclusión, aunque no exacta en todos sus ápices, de haberse llamado este niño Juan, quando le hurtaron, hijo de Alonso de Passamontes y de Juana la Guindera , vezinos de Toledo; y que hurtaron este niño aquellos Judios, y especialmente se atribuyó al Juan Franco, de la puerta que dizen del Perdón de la sancta Iglesia de Toledo. Haciéndole, no obstante, fuerza lo del nombre Cristobalico del niño, expuesto por el Sr. Vegas, deja el juicio a merced del lector, si bien propende á sentar que debe prevalecer el testimonio de los tres Secretarios (1); pero lejos de ponerse en guardia contra los dislates de la Memoria, acerca de la estancia del niño en casa de su raptor, los refuerza contando que «este Juan Franco no tenía hijo ninguno (2); y tenía y criaba en su casa este benditissimo Innocente, significando que fuesse hijo propio, que había tenido fuera de allí á criar, ó que le había prohijado por tal. Y al parecer trataba muy bien al niño y con regalo en lo exterior; pero en su casa y en lo secreto, desde luego el tratamiento era muy malo, como le traya en figura de Jesu Christo nuestro Señor; y por esto dizen que le acotavan y maltratavan, y le trayan lleno de cardenales; y que una vez el niño se salió huyendo y llorando a una casa de la vezindad, y se escondió debaxo de la cama.)

Á su vez el insigne poeta, D. Jerónimo Ramírez, que no suele apartarse de la vía trillada por el P. Yepes, ofrece indicios de haber consultado fuentes originales, ó auténticas, con alguna mayor atención, aunque no con mejor fortuna. Llenan el canto, ó libro segundo de su poema las chistosas escenas del pobre hidalgo y de la vieja, solicitados por los judíos, que se habían refugiado en Francia, expatriados de España. La acción pasa orillas del Ródano, cuyas aguas quieren Zacarías y otros envenenar con su hechizo del corazón del infante, hijo del pobre hidalgo, y los polvos, ó ceniza de la Hostia consagrada, vendida por la mujer sacrilega. Para fijarse en esta localidad opino que el Sr. Ramírez había repasado el libro Fortalitium fidei, raíz de la fábula; mas no advirtió que Fray Alonso de Espina no entiende hablar de

(1) Fol. 28 v.
(2) Así era verdad. Véase el núm. 16 del Informe I (pág. 45).

Viena del Delfinado, sino de Viena de Austria (in Vienna, civitate Theutonie, circa annum mccccxx). Acaso lo advirtió; mas le plugo ajustarlo al buen gusto estético, que tampoco le consintió devolver al niño y al pobre hidalgo sus primeros y genuinos tipos de ajusticiado y de verdugo (1). No alteró el fondo, ni el colorido del cuadro, que dibujaron el Sr. Vegas (2) y el P. Yepes (3), acerca del milagro del Santísimo Sacramento, que llevaba Benito García en su libro de horas; pero, mejor enseñado Ramirez describe (4) al converso no cantando de plano y contando espontáneamente la verdad a los inquisidores, sino soltándola á viva fuerza del potro y de la herrada ó del jarro de agua (5); en lo cual está ciertamente conforme con el hecho positivo resultante de autos (6), si bien el caso no pasó en Ávila, sino en Astorga:

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«At iudex, blandae suetus nen credere fronti,
Tortorem accersit. Strictis venit ille lacertis,
Ore ferox, funesque gerit resonasque catenas,
Et manicas, et vincla pedes nexura fugaces.
Ligneus hic substratur equus, qui membra negantum
Funiceo nexu constrictisque orbibus urget.
Nlic stant plenae lymphis manantibus urnae,
Humida quae tenues rapiant per guttura vittas,
Tormenti genus. Ut poenas ante ora cruentas
Messuras instare videt, formidine torpent
Membra gravi, toedetque viæ, toedetque veneni.,

Á partir del siglo xvi varios autores han historiado el mismo asunto, pero faltos de buena crítica, ó reñidos con ella; y sabido es que lo dramatizaron Lope de Vega y D. José de Cañizares.

(1) «Quarta crudelitas iudeorum accidit in eodem regno Francie. Cum enim iudei maleficiis uterentur, et propter hoc sepe fuissent puniti, accidit semel quod iudeus quidam crudelissimus, volens vindicari de christianis, cogitavit modum; et factus est amicus cuiusdam ministri iustitie, qui lingua nostra dicitur verdugo..... Hec autem sepe a pluribus fide dignis audivi, sic in Francia accidisse >>

(2) Núm. 9.
(3) Fol. 38 r.-39 r.
(4) Libro iv, versos 428-438.
(5) Véase arriba, páginas 82 y 91.
(6) Página 47.

1. «El Ilustrísimo y Reverendísimo Don Fray Damián López de Haro (1) en el Sermón, que dió á la estampa, del Santo Inocente en la ciudad de Toledo, año de mil y seiscientos y catorze y en algunos manuscritos.»--Cita este impreso, que no he logrado ver, el P. Guzmán, pág. 217.

2. El Niño Inocente, hijo de Toledo y mártir de la Guardia por el Licenciado Sebastián de Nieva Calvo, Notario y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición y natural de la villa de Tembleque. Toledo, 1628.-Copia el texto de la carta de Antón González (17 Noviembre, 1491) en los folios 144 v.-147 v.

3. «El Reverendo Padre Presentado Fray Agustín de Guardiola en el sermón que dió á luz, predicado en la ratificación del voto año de mil seiscientos y quarenta; y en la Historia inanuscrita.-Guzmán, pág. 217.

4. Historia del Inocente Trinitario, el sancto Niño de la Guardia, natural de la ciudad de Toledo y oriundo del Reyno de Aragón. Escrívela el P. Antonio de Guzmán (trinitario calzado). Madrid, 1720.-Imprime (páginas 130-137) el testimonio de los tres secretarios,

5. Historia del martirio del Santo Niño de la Guardia, sacada principalmente de los procesos contra los reos y otros testimonios existentes en el archivo parroquial de dicha villa, por el Dr. Don Martin Martinez Moreno, presbítero, cura propio de ella. Madrid, 1786.-12.* ediciónMadrid, 1866. No da nuevos documentos á luz.

6. Breve resumen de la historia del Santo Niño Inocente, Cristóbal, por un devoto suyo (Paulino Herrero), prebendado de la santa Iglesia de Toledo Primada de las Españas. Toledo, 1853.

7. El sepulcro del Santo Niño de la Guardia. Opúsculo escrito por Felipe García. Toledo, 1883.- En la página 6 afirma el autor que el proceso de Jucé Franco «original fué hallado en Guadalajara y entregado á D. Timoteo Domingo Palacio, Archivero del general del Excelentisimo Ayuntamiento de Madrid, quien le posee.»

Madrid, 14 Enero 1887.

FIDEL Fita.

(1) Religioso Trinitario y obispo de Puerto-Rico durante los años 1643-1618.

III.

INSCRIPCIONES ÁRABES DE LA CASA DE VILLACEBALLOS EN CÓRDOBA.

Entre los curiosos restos de antigüedad que se guardan en la casa de la ciudad de Córdoba, conocida con el nombre de Villaceballos, se ven cuatro lápidas árabes. De dos de ellas dió primera noticia D. Pascual de Gayangos, maestro de todos nosotros en esta materia, en un artículo inserto en el tomo vi del Memorial histórico. Después las vió y copió D. Rodrigo Amador de los Ríos y las publicó con las demás de la misma ciudad en su libro titulado Inscripciones arabes de Córdoba, y posteriormente en su Memoria sobre algunas inscripciones arábigas. Pero el Sr. Gayangos tuvo que hacer la interpretación mediante dibujos poco correctos; y aunque su habitual destreza venció la mayor parte de las dificultades, hubo algunas que era imposible deshacer con tan malos elementos. El Sr. Ríos adelantó más con la inspección ocu. lar; pero la mala luz de aquel sitio, y la altura á que las piedras se hallan, le impidieron perfeccionar del todo el estudio, que de ningún modo puede hacerse mejor que con los calcos que tuve cuidado de traerme cuando visité la localidad hace algunos años, los cuales, con otros que me ha facilitado nuestro correspondiente D. Victoriano Rivera, tengo el gusto de entregar á la Academia para su archivo. Con esta ocasión podrán quedar subsanadas las leves correcciones que han de hacerse á las lecturas conocidas ya de dichas lápidas.

I.

La lápida núm. 1 es una piedra de 27 centímetros de alto por 21 de ancho, con caracteres cúficos poco airosos y sin adorno alguno. Disertó sobre ella el Sr. Gayangos en las páginas 316 y 317 del dicho tomo vi del Memorial histórico; la publicó el Sr. Rios

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TOMO XI.

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