El Demonio de los Andes

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Maucci, 1911 - 157 páginas
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Pasajes populares

Página 153 - Rey español, que cumple haya toda justicia y rectitud para tan buenos vasallos como en esta tierra tienes, aunque yo por no poder sufrir más las crueldades que usan estos tus oidores...
Página 154 - Y no tengas en mucho el servicio que tus oidores te escriben haberte hecho, porque es muy gran fábula si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pesos de tu Real caja para sus vicios y maldades. Castígalos como a malos, que de cierto lo son.
Página 157 - Maese de campo; y porque no consentí en sus insultos y maldades, me quisieron matar, y yo maté al nuevo Rey y al Capitán de su guardia, y Teniente...
Página 14 - ... de vuestros hermanos. Harto mejores son vuestros títulos que el de los reyes de España. ¿En qué cláusula de su testamento les legó Adán el imperio de los Incas? No os intimidéis porque hablillas vulgares os acusen de deslealtad. Ninguno que llegó a ser rey tuvo jamás el nombre de traidor. Los gobiernos que creó la fuerza, el tiempo los hace legítimos. Reinad y seréis honrado.
Página 153 - Rey Felipe, natural español, hijo de Carlos invencible, Lope de Aguirre, tu muy mínimo vasallo, cristiano viejo, de medianos padres y en mi prosperidad hijodalgo, natural Vascongado en «*i' reino de España y en la villa de Oñate vecino...
Página 154 - ... mira, Rey y Señor, que no puedes llevar con título de rey justo ningún interés de estas partes donde no aventuraste nada, sin que primero los que en ella han trabajado y sudado sean gratificados.
Página 154 - Lucifer, según tenéis ambición y hambre de hartaros de sangre humana; mas no me maravillo ni hago caso de vosotros, pues os llamáis siempre menores de edad y todo hombre inocente es loco.
Página 157 - Sárjenlos, y me quisieron matar, y los ahorqué todos; caminando nuestra derrota, pasando todas estas malas venturas, tardamos hasta la boca del río más de once meses y medio, y caminamos más de cien jornadas, anduvimos más de mil y quinientas leguas: tiene el...
Página 157 - Almirante y dos alférez, y otros cinco o seis aliados suyos, y con intención de llevar la guerra adelante y morir en ella, por las muchas crueldades que tus ministros usan con nosotros; y nombré de nuevo capitanes y Sargento Mayor, y me quisieron matar, y yo los ahorqué a todos.
Página 153 - Rey y Señor, nos ha hecho el no poder sufrir los grandes apremios y castigos que nos dan estos tus ministros, que por remediar sus hijos y criados nos han usurpado nuestra fama, vida y honra.

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