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pancia que entre sí tienen los códices conocidos, segun puede inferirse del trozo que mas atrás hemos copiado; la antigüedad que trescientos y mas años hace, concedieron al testo y al habla de esos fueros cuantos autores aragoneses ó estraños los hubieron a las manos (31); la estructura de su mismo lenguage que no puede corresponder sino á los primitivos tiempos del idioma; las contestes noticias de los mas graves historiadores que han usado con toda confianza y consentido en toda la antigüedad que nosotros concedemos al lenguage de los fueros de Sobrarbe; y finalmente la casi imposibilidad de que fuera olro que el español, toda vez que ni debió ser el latin, de donde se sabe

que

fueron trasladados en muy remota época y al cual por el contrario se vertieron en adelante muchos otros fueros antiguos (32), ni menos el lemosin, cuya influencia no era entonces ni ham bia de ser en muchos años conocida.

Y á la verdad en el supuesto, casi imposible de negar, de que los aragoneses no hablasen el idioma latino en plena siglo XII, la discusion anterior, casi inù til bajo el aspecto polémico, debe trasladarse á los posteriores tiempos en que, por el entronque de las casas aragonesa y catalana y las

(31) Briz Martinez ya hemos visto que traslada los fueros en su propio lenguage antiguo; Larripa se refiere con Pellicer á manuscritos de grande antigüedad; Morlanes dice que el códice que poseia era copia de un libro muy antiguo; Quinto, resolviendo en cierto modo la cuestion aunque no la trataba de propósito, dice que las leyes de Sobrarbe compiladas por el concilio y cortes de Jaca en el siglo XI se hicieron en la lengua española de la época.

(32) Y conservando, por cierto, algunas palabras españolas, como amigas por mancebas, que tiene la traduccion de Salanova. Añadamos aqui, por mas que no sea el lugar muy oportuno, que de algunas palabras, al parecer aisladas, se infiere rectamente el uso del lenguage español, como en efecto se desprende de muchos antiguos apellidos, por ejemplo, Maza de Lizana, Castellezuelo, Pedro Medalla, y los muchísimos mas que seria impertinencia enumerar.

olras causas que ya hemos señalado, pudo modificarse el lenguage bispano-aragonés hasta el punto de desnaturalizarse y estinguirse.

Pero contra esta sospecha, que para algunos ha pasado de conjetura inductiva á verdadera evidencia, no hay que oponer sino dos observaciones, que , prescindiendo de las pruebas documentales en que todavía insistiremos , resuelven á nuestro parecer de un modo victorioso esta cuestion. La primera se funda en el hecho indestructible de que la organizacion aragonesa se mantuvo perfectamente intacta y sin que en nada la afectase la reunion de ambas coronas; y si la estructura política no padeció influencia alguna, siendo de cuyo tan ocasionada y fácil á los cambios repentinos, calcùlese como habia de padecerla el idioma, que de suyo. es rebelde y lento en sus transformaciones. La segunda estriba en el principio filológico-histórico de que el idioma no se altera á voluntad de nadie, no se pierde ni aụn con un largo número de años, no se cambia como las dinastías por un pacto de familia ni por la influencia de nuevas costumbres, y diremos mas, ni aun al impulso de las revoluciones por grandes que ellas sean: es preciso que sobrevenga una transformacion completa en la sociedad, una irrupcion avasalladora, una de esas grandes crisis que alteran profundamente los imperios; y aun entonces ha de acompañar á todo esto una especie de parálisis en los miembros todos de la sociedad vencida y, despues de todo, aun sucederá que el idioma antiguo se irá perdiendo lentamente, que el nuevo irá trianfando por grados y sin estrèpito, que ambos, en fin, conservarán y perderán mucho de su naturaleza.

Y como todo eso haya estado muy distante de suceder

en la época del predominio lemosin, la verdad es que este no causó mas novedad en el lenguage aragonés que la impresion producida en general por el contacto ú contraste frecuente de dos lenguas afines, cuyo práclico ejemplo nos ofrecen las lenguas española y francesa, como puede verse en el reciente y curioso diccionario de galicismos con que el Sr. Baralt acaba de enriquecer nuestra filologia.

Pasando ahora á la prueba documental que hemos ofrecido continuar, concurren asi mismo en favor de nuestro propósilo las noticias que suministra la crónica auténtica del rey D. Jaime, en la cual, si bien los diálogos y las contestaciones suelen reducirse al idioma lemosin en que está escrita, pero a veces se conservan textuales segun se pronunciaron, ya en boca de un sarraceno de Peñíscola «Señor, quereslo lu axi? é nos lo queremos e nos faremos en lu, é donarle hemos lo castello en la tua ,ya en boca de uno de los representantes ó comisionados de Teruel «Decimusvos que vos empreslaremos Ires mil

cargas

de

рап, е mil de trigo, e dos mil dordio, e veinte mil carneros, é dos mil vaques: e si queredes mas, prendet de nos." —Sin salir de las crónicas lemosinas, la de Pedro IV nos proporciona otro testimonio con las cartas que incluye, de las cuales, abandonando el orden cronológico, trasladaremos un trozo para que sirva al paso como una muestra del lenguage de su siglo. La carta está escrita al rey de Castilla por D. Pedro el Ceremonioso en 1356, y dice: „E sabedes bien que cuando „vos por vuestra cuenta nos embiastes rogar que quisiése„mos prender a nuestra mano todo lo que han en nuestros „regnos et terras, non lo quiziemos fer, porque si ellos „ho vos por ellos nos demandades mas de razon, no somos

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„seruidos de ferlo. A las olras cosas que nos feyles saber „en vuestra carta, en que es feyta mencion de las paces „que eran entre Nos et vos, sabe Dios, qui está en meo de „Nos et de vos et vee tota la verdad, que siempre aquellas „paces, las cuales entre nos y vos son firmadas con jura „et homenatge, vos habemos complidament tenidas, assi por „buena amor como por posturas. E si alguna cosa vos fe.,ziestes saber, siempre en aquella compliemos lo que cum„plir haviamos et eramos tenidos.” A la misma época corresponde la notable respuesta que dió á los unidos de Valencia D. Pedro de Exerica, debiendo notarse que los jurados de aquella ciudad se le habian dirigido en lenguage lemosin, contestándolės él entre otras cosas, segun nos lo ha dado á conocer por vez primera el erudilo Sr. Quinto, lo siguiente: „A la qual letra bien entendida vos respondo ,,que me semexa que es bueno que requirades al Sr. Rey e „supliquedes que vos serve fueros, e privilegios, e liberta„des, e buenos usos, e que si alguna cosa ha seilto contra „aquellos, que lo quiera tornar á estamento devido , assi „,como aquestas cosas se deven demandar e requerir á Señor „mas no por manera de union.” Más castellana es todavia la respuesta que en 1385 dió á los Jurados de Zaragoza el rey Juan 1 y que ya ha citado antes que nosotros otro laborioso eserilor para combatir la idea del marques de Mondejar de que el castellano fué importado en Aragon por Fernando I: „Omes buenos, bien creemos que habedes sopido como en el „principado de Cataluña no hay aquella abundancia de pan „que seria menester.

Retrocediendo ahora al punto de donde nos han separado as crónicas de Jaime I y Pedro IV, y sin disimular , como imparciales, las no muy graves alteraciones que de copia en copia han podido pulir y mejorar el fuero de Sobrarbe, emprenderemos de nuevo la documentacion castellana de Aragon, y á ese fin trasladaremos, de entre los muchos y muy curiosos documentos que hemos estudiado en el copioso archivo (33) de la Academia de la Historia, el siguiente que es de los parlidos por el A B C y corresponde al año 1178. «Nolum sit omnibus hominibus tam presentibus quam futuris quod ego frai Pedro d no á Garcia de Lecadin una peza ,,per cambi, en t. (tèrmino?) Moiana de sobre el prado, per aquella que auie Garcia en Poio arredondo, et abet fronlaciones ex parte horiente la petza de Bernart fornero, ex parte achilone la peza D'Urraca Alaues, ex parte meri,diane la zezia, ex parte hoccidente la peza de Ramon de Ponzan: todas islas frontaciones includunt istam pezam.” Si no se concede que esto sea español, con el dejo latino imprescindible en aquella época y sobre todo en aquellos documentos, ba de confesarse que de esa mezcla estaba próximo á nacer el idioma de Castilla; que estaba ya rompiendo la envoltura de esa crisálida latina el romance vulgar que hoy conocemos.

Aun no corrido medio siglo, vemos otra escritura , perteneciente como la anterior a la Biblioteca de Salazar, en la cual el idioma aparece mucho mas formado. „Esta es carta „de destin que fago yo D.* Sancha de Rueda estando en mi „seso e en mi memoria. Primeramientre lexo por mi alma el „mi orto, quen sea tenuda lampada de noit é a las horas ,,deuant el altar de Sancta Maria de Piluet por todos tiem

(33) Hállase perfectamente servido por el ilustrado paleógrafo y filólogo D. Manuel Goicoechea.

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