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zon, pocha , pochada y algunas otras como gallon que la Academia escribe gason tal vez por aproximarla al gazon francés, y mascarar que, desusado hoy por ellos mas no por nosotros, usó sin embargo Rabelais en «(Gargantúa) se mascaroyt le nez."

Espuesto ya, si bien concisamente y sin estendernos á observaciones panegiricas, lo mas preciso de saber para

la inteligencia del habla aragonesa en lo tocante à su historia, su etimologia, su propiedad y aun sus ventajas, seguramente que completaria en gran parte nuestro trabajo la esposicion de los modismos, frases ó refranes peculiares de Aragon; pero nos ha retraido de esta idea, no solo la dificultad de llevarla á cabo con algun acierto, sino la consideracion de que aquellas maneras usuales de decir no alteran en nada el idioma castellano, ni difieren (sino es en los pueblos del Somontano (76)) de la sintáxis comun, ni marcan ninguna genialidad aragonesa, ni son otra cosa que combinaciones de las sin número que permite un idioma, y que todos los dias crea el gusto ó la improvisacion individual. Ni las construcciones poderse asumir á bolsa de caballero y llevar mugeres á gananciu, que usan nuestros fueros, tienen nada de repugnante con el idioma castellano; ni ofrecen originalidad de alguna monta las frases campar por sus respetos, no le hace por no importa, conducir por Ebro en vez de conducir por el Ebro, jugar á pelota por á la pelota, parar fuerte por mantenerse sano, vagar te puede por ancho te viene, hacer duelo por dar lástima, el Juan y la Isabel por

(76) La parte oriental de Huesca y la occidental y septentrional de Barbastro, que generalmente se llaman en el pais Semontano de Huesca y Semontano de Barbastro.

la mar

Juan é Isabel (77), sin parar por al momento, tal cual por al punto y otras como estas; ni tampoco los decires familiares ó proverbiales pan de mi alforja, hasta lus pulgas toman tabaco, á sopas hechas, ir atras como el soguero , peor que Geta, mas malo que Pivan, mas feo que Tito, peor que Frerrabras (Fier-à-bras), mas célebre que

Barceló

por (con alusion al famoso marino mallorquin del siglo pasado), sabe mas que Brijan (Brican nigromante ó hechicero, como Merlin, segun Mila), tiene mas que Zaporta (cuya esplendidez se conserva en Zaragoza en el palacio monumental de su nombre que despues se llamó de la Infanta por haberlo habitado la esposa del infante D. Luis), con la faldeta remangada, prietate la frente, para cuestas arriba quiero mi mulo, como los perros en misa, el

que

á su enemigo plañe en sus manos muere, mas vale sudar que estornudar, mas caro que el salmon de Alagon, que se pasa el asado, serio como bragueta de ciego, viejo como las bragas de fr. Pedro, sabido como el chiste de Siputo (78), qué trenzadera ó qué alpargata lleva (embriaguez ó (borrachera), donde Cristo dió las tres voces (en parage estraviado), irse por Val-de-Gurriara (desviarse del camino natural aunque sea en la conversacion, en el juego etc.), costar un sentido, ya viene Martinico (para decir á los niños que les entra el sueño), mas duro que el pie de Cristo, llamar á Cachano con dos tejas (querer un imposible, apelar á quien no puede socorrernos) y otros de ese carácter; ni encontrariamos cosa alguna reparable sino en muy contadas locuciones que en cierto modo alteran el idioma y se presenlan en él como verdaderos solecismos, segun lo vemos en ir viaje ó estar viaje por ir de viaje ó estar de viaje, se lo V. por déselo V., es tu que no llueve usado por la gente vulgar en forma interrogativa en vez de jcuánto que no llueve?, lo que? por que?, en puesto de y en igual de por en vez de, hasta de ahora por hasta ahora, con otras que pudieran añadirse y que nosotros omitimos rebuscar.

se dice

(77) En el Libro de los Cantares se lee

«Esta mañana el Antonio

disparó una carretilla.» (78) En Papeles varios mss. recojidos por Lezaun, hay una carta en que

Las comedias que aqui nos representan
se hicieron en el año del diluvio:
más viejas que las bragas de fray Pedro.

màs sabidas que el chiste de Saputo. La idea tradicional de Pedro Saputo, que se refiere al siglo XVII ha sido desenvuelta en una novela al gusto de las clásicas españolas por D. B. Foz.

En lo que sí queremos deten ernos algun tanto es en el gracioso diminutivo en ico, que consideramos mas bien como un modismo que como una palabra, y que, si bien es manera de hablar muy castellana y aun no considerada como arcaismo por el Diccionario de la lengua, pero es desusada y aun ridícula entre los castellanos, al paso que muy general en todas las clases sociales de Aragon y de Navarra. Y decimos que muy general, porque hemos de confesar que un gran número de palabras de las que hemos citado como aragonesas, y por ventura las mas interesantes, como cal, aturar, amprar y muchísimas otras, ya no se conservan sino entre las clases ínfimas del pueblo; que tambien acá ha cundido entre las personas cultas el desden hacia nuestras bellezas provinciales; pero el diminutivo de que hablamos es universal, y ya no depende de la educacion sino del nacimiento.

El idioma español, rico en los diminutivos cual ningun otro, y desde luego muchísimo mas que el hebreo, el

árabe, el griego y aun el latin y el italiano, como que reúne mas de treinta diversas terminaciones (79), habiendo palabra que permite ella sola doce desinencias, claro es que no aplica todas esas variantes ó aumentos de final a todas las palabras, antes se conforma con lo que cada una permite (80); mas en medio de ser esto cierto, las en ico, en illo y en ito son terminaciones generales que se aplican indistintamente á casi todos los nombres, habiendo entre ellas una verdadera sinonimia.

Pero el diminutivo en ico tiene dos ventajas incontestables, el uso preferente que de él hicieron los padres de la lengua, y su significacion especial è intrínsecamente distinta de los de otras terminaciones. En los escritores de nuestros orígenes, sobre cuyos sencillos versos parece que vagaba, como una fresca brisa sobre las plantas silvestres, el ambiente de la naturalidad , era el diminutivo en uco el que dominaba en la espresion de los afectos ó las apre ciaciones, y por eso es tan general en la poesia popular y

(79) ¿Qué lengua puede, en efecto, presentar, sin sus diminutivos irregulares y subderivados, que no son pocos en la española, las variadísimas desinencias de palma lica, vientecillo, bonito, palomino, cobertizo, escobajo, añalejo, ballenato, viborezno, mesela, florete, islote, pobreto, acertijo, partija, campanil, Maruja, panoja, frailuco, molècula, minúsculo, 'trastuelo, Manolo, langostin, limpion, hilacha, boliche, casucha, tenducho, libraco, particia, y tal vez alguna otra que sin dificultad habrá escapado á nuestra diligencia? ¿Qué idioma presenta sobre un solo nombre las variantes de librico, librillo, librete, libretillo, libreton, libraco, librin, libracho librejo y librecillo, asi como las doce que comunmenle se citan sobre el adjetivo chico, ya diminutivo?

(80) Hay palabras, por ejemplo demonio, que, porque ban de duplicar enfadosamente la i, no sufren tan bien los diminutivos en ico, illo, ito como el agraciado en ejo: hay otras que tienen diminutivos de preferencia para evitar confusion con los homónimos de los otros, como hora que admite horita y horica pero po horilla ni horeja que, si no on la escritura, tienen otro sig pificado en la pronunciacion: hay, fioalmente, provincias que tienen predileccion á determinados diminutivos, como las de Aragon á los terminados en ico.

en la familiar de posteriores tiempos. ¡Qué bien dicho está en una farsa de Lucas Fernandez

¡Oh, pastorcico serrano!
¿viste, hermano,
un caballero pasar?

y en un romance sobre el moro Calainos

Bien vengais, el francesico
de Francia la natural?

¡Cuán propio es de la poesia de Castillejo, último trovador de los amores y la sátira , paladin de la poesia nacional contra los petrarquistas, contra los luteranos como él decia, cuán propios son de aquella poesia fácil y sentida aquellos versos , ya pertenecientes á una época muy adelantada, en que se pinta con gracia inimitable á un vizcaino borracho metamorfoseado en mosquito

tuvo con esto a la par
una risica donosa,
las piernas se le mudaron
en unas zanquitas chicas,
los brazos en dos alicas,
dos cornecicos por cejas!

¡Qué bien sienta en Rodrigo de Cota ó Juan de Mena, ó quien quiera que escribiese la primitiva Celestina (que nosotros no hemos de desatar nuestras dudas como el editor de Barcelona que atribuyó á aquellos dos tan admirable obra); qué bien sienta aquella aglomeracion graciosa de diminutivos «Nezuelo, loquito, angelico, perlica, simplecico, lobi – tos en tal geslico, llégale acá putico etc.»! ¡Qué encanto hay en aquellas deleitables fontecicas de filosofia, que nos dice

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