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dacsele sus légitimos privilegios , sin entrar en discusiones odiosas ni en providencias depresivas. Del Clero regular, dice otro tanto; y concluye : « V. M. ha oido estas máxinas ouchas veces en los » secretos del gabinete, donde ni la adulacion vi el interes podian ► gobernar las expresiones de ai lengua. »

He aquí la expresion franca de la sioceridad y la verdad : y he aquí al Clero de España retratado baxo su verdadero aspecto por la mano de un politico hábil, experimentado, y nada sospechoso de una parcialidad interesada, i que retrato! ¿ Qué elogio mas completo pudiera esperar puestro Clero? Pero i que contraste tan estraño forman con este elogio tantos dicterios, calumpias y sarcasmos infames, como ba abortado contra este mismo Clero el abuso de la libertad de imprenta de algunos pocos años, á esta parle ! Esta es la hora : este es el triupfo de los autores de tantos papeles, libros y folletos impios que circulan por nuestras Provincias, insultando à Frayles, Clérigos y aun. Prelados, como si presintiesen ya la extincion completa de todos ellos. Y á la verdad, en faltando la consideracion y el respeto debido a los Ministros de la Iglesia , ya no hay que contar con Ministros.

Pero, no son solos los Ministros de la Religion los que tienen tanto que sufrir del libertinage de la impreola ; es la Religion nisma, de la que son protectores patos las Cortes y el Gobierno, á quienes por lo mismo deben acudir y, hablar claro, los Obispos. Estamos en este caso, Son innumerables Jos libros impíos é irreligiosos que, segun noticias, se han introducido en nuestra España desde la invasion de los Franceses hasta, estos dias, en que su entrada parece que está del todo franca. Las doctrinas venenosas de estos libros, que se sorbe y tragą la golosina de los flacos é igoorantes se reproduce acá en folletos y papeles llenos de máximas anti-Christianas (que se llaman opiniones, y son heregias claras y blasfemias), que por el abuso de la libertad de imprenta andan en manos de todos. Los "Obispos podrán hacer algo, pero muy poco para reméiliar tanto mal en las circunstavcias presentes. Estanos en tiempos mas peligrosos para la Religiop que el de los Moriscos y los Judios, en que los Reyes Católicos promovieron el establecimiento de la Inquisicion en España , hoy tiene la Religion mayores y mas astutos enemigos, y para contenerlos es muy. insuficiente el melio substituido por el decreto de abolicion de aquel tribunal, según lo acredita diariamente la experiencia. Es ; pues, indispensable que en defecto de la Inquisicion se adop en medidas mas eficaces que puedan suplirla.

Yo tengo ya indicada al Gobierno la suma importancia é nece

sidad de que las delicadisimas materias de prohibicion de libros y causas de fé estuviesen siempre cometidas en España á una autoridad, que reuna la delegacion de ambas potestades, y pueda proceder asi con la uniformidad, expedicion y actividad que conviene : manifestándole juntamente mis deseos de que poniéndose el misnio Gobierpo de acuerdo con el Padre comun de los fieles , ó promoviendo a lo menos la celebracion del Concilio Nacional acordado ya por las Cortes extraordinarias en Cádiz, se arreglasen este y otros puntos de una manera satisfactoria para todos. En este Gencilio Nacional se tratarian al nismo' tiempo por autoridad légítima las materias puramente Eclesiásticas que van apuntadas al principio ; de esta representacion, y se prepararian los medios unas eficaces para corregir los abusos que pudiesen haberse introducido en el orden Eclesiástico. Celebrado este Concilio con la libertad debida , la legitimidad y solemnidades correspondientes, deben esperarse de sus resoluciones resultados tan saludables á la Iglesia de España y. sus dos Cleros, como al Estado : y por lo mismo pido desde luego á las Cortes que, en la parte que les corresponde, se sirvan acelerar y facilitar la reunion del Concilio. Dios quiera que se congregue quanto antes.

Mientras tanto, no puedo menos de acordar otra vez al Congreso la generosidad christiana con que el Señor Doo Felipe Quinto, convencido por el Señor Belluga del desacierto de un Real decreto, en que tanto se perjudicaba al Estado Eclesiástico, no solamiente reconoció este Principe estar engañado, sino que tambien lo confesó públicamente, retratando con franqueza y sin reserva el tal decreto. Así restituyó entóoces Felipe Quinto la paz y la concordia tan deseada entre las dos autoridades supremas, dexapdo al mismo tiempo para los siglos futuros una gran leccion a los Gobiernos. Exemplo heroyco , lleno de religion, de prudencia y de nobleza ; y muy digno de que lo inite el Congreso , mandando. desde luego queden sin efecto todos los decretos y providencias tomadas hasta ahora en asuntos Eclesiásticos contra las reglas claras y expresas de la Iglesia , sea en materias de autoridad y jurisdiccion Pontificia y Episcopal , sea en puntos de disciplina Eclesiástica, inmunidad real y personal ; ó bien sean relativas a la abolicion misma de las Ordenes Religiosa's suprimidas, y al trastorno general en que quedan abismadas las Religiones restantes, esperando la misma suerte que les ha tocado á las Monacales, las Militares, y Jesuitas.

El Congreso hará lo que estime justo : mientras tanto' yo espero de su bopilad se servirá llevar á bien que yo reclame, eonto lo hago

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desde ahora , todas las dichas providencias dadas hasta aquí, y las que puedan darse de la misma clase en lo sucesivo : bien convencido, como lo estoy, de que un Obispo debe defender a toda costa segun su posibilidad y su prudencia los derechos de la Iglesia , que le están encomendados, y que no puede abandonar al silencio y disimulo, sin hacer una traicion escapdalosa á su ministerio, a los juramentos solemnes que tiene hechos delante de los Altares, y á la Iglesia misma en que es Pastor y uno de los principales miembros de su gerarquia.

Espero asi mismo de la justificacion del Congreso me sufrirá, en atencion a la importancia del asunto, una representacion tan difusa , que por serlo tanto, me determiné á enviarla impresa , ya para no inlerrumpir las sesiones de las Córtes con la lectura de un manuscrito tan prolixo, ya para que repartido un exemplar á cada individuo del Congreso, puedan todos con la menor incomodidad posible enterarse detenidamente de esta exposicion, escrita con las mas sanas intenciones, y el mas jaiportante objeto, como lo es seguramente el de conservar los dos Cleros en mi Patria , y salvar con ellos la Santa Iglesia de España del naufragio que tan de cerca la amenaza y puede sumergirla con el tiempo. Para preservarla, pues, de un peligro tan iominente, y asegurarla con todos los documentos irrefragables que la Iglesia misma nos ministra , he reunido aqui testiinonios y autoridades de todas clases, haciendo hablar en esta representacion sumisa la Escritura Sapta, los Concilios , la tradicion, los Santos Padres, las constituciones Pontificias, y las leyes mas sabias y religiosas de los Príncipes y Emperadores Christianos. Si no valiese ó no alcanzase todo esto para justificar en España la causa que ciertamente hago de la Religion Católica Apostólica Romapa , escrita en la Constitucion de la Monarquía ; valganos la misericordia de Dios, que imploro confiadamente con los Apóstoles quando en medio de la borrasca clamaban al Salvador : Domine salva nos, perimus.

Finalmente, si en esta exposicion humilde se notase alguna expresion ó alguna clausula que pueda parecer algo dura , suplico al Coogreso se sirva tever presentes las representaciones que en circunstancias semejantes han hecho à los mas grandes Emperadores los masí modestos, mas humildes, sabios y santos Obispos de la antigüedad, que debeo ser mis modelos, y los Maestros de todos los Prelados en todas edades y en todos tiempos. Sus exemplos son lecciones prácticas, ó mas bien preceptos para todos los Pastores de la Iglesia , que no tienen mas interés que el de la Religion, de que son depositarios y custodios ; ni deben detenerlos mas res

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petos que el de la sola verdad, que deben sostener constantemente y á toda costa, en medio de los ultrajes é improperios con que los insulten, y de todas las amenazas con que pretendan intimidarlos los libertinos, para convertirlos en perros mudos reduciéndolos al silencio. Manere apud nos debet..... stabilis , atque inconcussa virtus contra omnes incursus atque impetus, que decia San Cipriano en su carta 59 al Papa San Cornelio : Non idcirco relinquenda est ecclesiastica disciplina , aut sacerdotalis solvenda censura , quoniam convitiis infestamur, aut terroribus qualimur. La misma leccion nos dá San Gregorio el Grande en su carta 25 del libro 1.o por estas palabras : « Muchas veces los Superiores descuidados,

temiendo perder el favor de los hombres, no se atreven á » decir libremente lo que es jụsto : y segun la voz de la verdad, » ya no apacientan entonces su rebaño como Pastores vigilantes, » sino como mercenarios, que entregándose al silencio, huyen » como ellos al ver venir al lobo. A estos tales es á quienes re

prende el Señor por el Profeta, llamándolos perros mudos que » no se atreven á ladrar, » ¿ Qué Obispo podria callar la verdad sin up crímen á vista de las lecciones de estos dos Padres de la Iglesia y Maestros nuestros ?

Añadire solamente que si he expuesto al Congreso inis sentimientos sin rebozo y sin disfráz, como debia , y me he aprovechado de aquella santa libertad que exige el ministerio pastoral; la Religion, la Patria , las Córtes y el gobierno son los mas interesados eo está libertad christiana. Así lo decia en otro tiempo el Santo Obispo de Milan al Emperador Teodosio : «A vuestra clemencia , Señor , debe parecer bien la libertad del Sacerdote, no un vil silencio; porque en este se envuelve el riesgo de vuestra salud, y os servira de auxilio el bien de la libertad. No me entro importuno en mies agena :-satisfago, sí, á mi cargo, y obedezco los mandatos de nuestro Dios. Quanto hago se ordena principalınente á vuestra salud eter

es en vuestro bien, en vuestro favor.... y mas quiero que me tengais por demasiado solicito, que por inútil y torpe; diciendo el Apóstol, segun está escrito, y cuya doctrina no podeis recusar : Insta opportune , et importune, especialmente no desagradando a los Emperadores que cada qual cumpla con su encargo. »

Nuestro Señor llene de luces y benediciones al Congreso de la Nacion, y guarde en su santo servicio a todos sus individuos log muchos años que yo deseo. Villar del Arzobispo 20 de Octubre de 1820.

Fr. Veremundo , Arzobispo de Valencia.

na ,

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INDICE
- De los Capítulos del Tomo segundo.

Pag:

I

Capitulo

APITULO TERCERO. De la competencia de las dos Potestades.
S. 1o. No debe determinarse la competencia de las dos

Potestades por razon de que los objetos sean interiores ó
exteriores, ni tampoco por la ipfluencia que éstos puedan tener
sobre uno ú otro gobierno; sino por el fin espiritual ó tem-
poral á que se refieren directamente y por su naturaleza :

Esta proposicion se acerca á la fé en quaolo á sus tres partes.

S. JI. La doctrina es de la competencia de la Potestad Espi-

ritual : Esta proposicion es de fé..

16

S. III. La Disciplina Eclesiástica es de la competencia de la

Potestad Espiritual : Esta proposicion es de fé..

18

S. IV. La administracion de los Sacramentos: es de la compe-

tencia de la Potestad Espiritual : - Esta proposicion es de fé. 21

S. V. Las Juntas de Religiou competen por su naturaleza á la

Potestad Espiritual; bien que el Príncipe puede convocarlas

en las necesidades de la Iglesia : La primera parte de esta

proposicion se fun ia en los principios de la fé : la segunda

en los derechos de Protector. . ;

28

S. VI. Los matrimonios son materias mixtas que competen al

tribunal de la Iglesia en quanto al sacramento, y á los tri-

bunales seglares en quanto a los efectos civiles : -La primera

parte de esta proposicion es de fé, y la segunda es de de-

recho natural ,.,

S. VII. De las obligaciones de los primeros Pastores con res-

pecto á los derechos de su competencia

CAPITULO Quarto. De la Potestad de la Iglesia con respecto

á la enseñanza de la Doctrina ...

S. 1.• La Iglesia, á quien exclusivamente compete la enzeñanza

del Evangelio, es infalible en sus definiciones dogmáticas,

bien sea estando congregada o dispersa: Esta proposicion

es de fé en todas sus partes .

50

S. II. La Iglesia es ipfalible en sus decretos dogmáticos, aunque

no censure Jas proposiciones calificando cada una en parti-

cular : Esta proposicion es de fé. :

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