Devocionario poético

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Imp.de la nación, 1859 - 319 páginas
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Página 54 - No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Página 54 - Muéveme, en fin. Tu amor, y en tal manera que aunque no hubiera cielo yo Te amara y aunque no hubiera infierno Te temiera. No me tienes que dar porque Te quiera; pues aunque lo que espero no esperara lo mismo que Te quiero Te quisiera.
Página 216 - Treme la tierra y se obscurece el día. Las crespas olas de la mar sombría Cabe las duras rocas se quebrantan, Ni el río corre, ni las aves cantan, Ni el sol su luz al Universo envía; Cuando en el monte Gólgota sagrado Dice el Dios-Hombre con dolor profundo: "Cúmplase, Padre, en mí vuestro mandado...
Página 73 - Que si allí me halláis, mi Dios, Lastimaros fuera a vos, El no perdonarme a mí. Vida de toda mi vida, No de toda, que fué loca; Pero vida de esta poca A vos tan tarde ofrecida.
Página 76 - Entristézcome de suerte, Que a veces, Señor, quisiera Que un ángel por vos muriera, Por no sentir vuestra muerte. Mas luego vuelvo, mi Dios, A pensar que me obligara Tanto, que me enamorara, Como yo lo estoy de vos. Mejor es que a vos os deba, Dulce Jesús, tanto amor, Aunque ver vuestro dolor A tanto dolor me mueva. Cuando niño, os contemplaba Niño en brazos de María, Y en su divina alegría Tiernamente me alegraba.
Página 60 - Todo cuanto el mundo alcanza cosas tan frágiles son, que su mayor posesión es engañar la esperanza. Su deleite y su grandeza todo es engaño sin Vos, porque quien no tiene a Dios, ,no puede tener riqueza. Y así dejando su abismo cuanto soy quiero ofreceros; que no es digno de teneros quien no se deja a sí mismo.
Página 217 - ... no confundirme estáis cerrados; a vos, clavados pies para no huirme, a vos, cabeza baja, por llamarme, a vos, sangre vertida para ungirme, a vos, costado abierto, quiero unirme, a vos, clavos preciosos, quiero atarme con ligadura dulce, estable y firme (1).
Página 68 - Tengo por dolor más fuerte Que el veros muerto por mí, El saber que os ofendí Cuando supe vuestra muerte. Que antes que yo la supiera, Y tanto dolor causara, Alguna disculpa hallara, Pero después no pudiera.
Página 71 - Pero ¿quién puede igualar A vuestro divino amor? Como vos amáis, Señor, ¿Qué serafín puede amar? Yo os amo, Dios soberano, No como vos merecéis, Pero cuanto vos sabéis Que cabe en sentido humano. Hallo tanto que querer Que estoy tan tierno por vos, Que si pudiera ser Dios Os diera todo mi ser.

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