Imágenes de páginas
PDF
EPUB

dapão, e llegamos al asiento que llamamos de Chiama, ques adonde posimos Real ciertos dias, e entramos de dia, e como los yndios nos vieron yr, huyeron todos, e ansi a pie como a caballo, fueron algunos compañeros tras ellos e non podieron tomar nendguno; fasta que otro dia, saliendo a buscar de comer, se tomaron hasta tres o quatro piezas, de los quales ymbié luego uno a llamar al cacique de la dicha provyncia, e otro dia ymbié otro, quera un yndio herrado a manera de pryncipal, al qual le dí un bonete e un paño de toca, e de comer e de beber, e a estos se les fizo el requerymiento, e dió a entender el requerymiento que Sus Altezas mandan, porque mexor lo entendiesen; e ansi mismo todos los otros mensaxeros, que ymbié a llamar al cacique, segund que mas largamente, por lo procesado parescerá; e dempues de lo susodicho, vino de pazes un pryncipal que se decia Chiama, e el qual dixo quera cacique de la dicha provyncia de Comagre, dysciendo quél temia antes, ser muerto, al qual se le fizo el buen tratamiento posible que yo e les compañeros podimos, e aun por más le agradar e atraer a nuestra amistad, se xugaron a las cartas, e comia e bebia de los bastimentos de Castilla de pan e vino e otras cosas, xuntamente conmigo; diósele una camisa e una caperuza e otras cosillas de Castilla, quedó tan de pazes, que se yba e venia a nuestro Real sin temor nendguno; e por quel dicho cacique, dysciendole que ymbiase a llamar a sus

pryncipales, nos decia que non querian venir, que thenian miedo, e se andaban por allí, que les fuesemos a buscar, especial a uno que se descia Paquina, e porque nos faltaba de comer, e por facer a lo que ybamos, alzamos de allí e nos fuimos adelante otra legua e media, adondestá el dicho asiento Paquina, en la tierra del qual, entramos de dia por non facerle mal sino se huyese; e luego que llegamos, posieron fuego a los boxes e se fueron los yndios, e a esta cabsa, yo ymbié al Padre Dean con una quadrilla e a Oxeda con otra a ranchearles la tierra e facelles guerra; truxeron ciertos yndios. el número de los quales parecerá por el repartymiento que dellos se fizo.»>

«A este dicho cacique de Comagre e a todos los pryncipales e yndios de la dicha provyncia, non se les fizo otro mal nin dapño alguno, fasta que volvimos de París, porquel dicho Chiama yba e venia siempre de pazes; antes le dí ciertos yndios de los dichos que se tomaron, e creo con los que nos hurtó el dicho cacique del Real, quedamos en xuego, que aun nos quedó a deber dineros; desto se podian Vuestras Señorías e Mercedes ynformar, de todos los compañeros que quysieren, porque fueron aquí e todos estobimos xuntos.»

<De alli nos partimos a la Provyncia de Potorosa, e ymbié delante a los capitanes Diego e Luis e Pero de Gamez con fasta ochenta ombres, pocos mas o menos, para que diesen en el dicho cacique e sus

yndios de noche, e prendiesen a él e a todos los mas que podiesen; e tomaron los dichos capitanes ciertos yndios, el número de los quales parescerá por el repartymiento que dellos se fizo; e fecha la dicha toma, ymbiaron luego los dichos capitanes un mensaxero a llamar al dicho cacique e nunca vino; e porque Martin Estete tenia una naboria que consigo llevaba, hixa del cacique Potorosa, le mandé que fuese con los dichos capitanes e si viesen quera menester e facia al caso, la ymbitasen a llamar a su padre para hacer pazes, con el qual nunca vino, nin quiso venir; e a esta cabsa e porquel dicho cacique fué el pryncipal en la destrucion del pueblo de Sancta Cruz, e muerte de los crystianos, ymbié a hacerle guerra con dos quadrillas de xente, las cuales tomaron los yndios que parecerá por el repartymiento que dellos se fizo; e dempues dende la Provyncia de Chiama, a donde luego nos fuimos por non aber comida nin bastimentos en la dicha Provyncia de Potorosa, ymbié al capitan Pero de Gamez a la dicha Provyncia de Potorosa, fasta el Puerto de Sancta Cruz, a ver si eran venidos los bergantines que nos abian de traer bastimentos, e para si podiese aber el dicho cacique, el qual e su xente estaban tan alzados, quen todo aquel viaxe non se tomaron mas de tres o quatro piezas de yndios; e dempues cuando nos partimos de Chiama a la Provyncia de Tamame, ymbié a correr a todos los capitanes el Rio Grande, los unos por la una

parte, e los otros por la otra, porque thobe ynformacion questaba alli acoxida la xente del dicho Potorosa.>

<Los yndios que se tomaron en este viaxe, parescerá por el repartymiento que dellos se fizo, de los cuales se quemaron cinco pryncipales, porque confesaron aber sido en la muerte de los crystianos e destrucion del pueblo de Sancta Cruz.»

Cerca de lo contenido en esta carta, se podrán Vuestras Señorías e Mercedes informar de los dichos capitanes e de los otros compañeros, quellos declararán que con ellos fueron.

<Dendel dicho asiento de Potorosa, nos partimos a la Provyncia de Chiama, questá tres leguas, yendo de acá, a la mano yzquierda, facia la Mar del Sur; ymbié delante al Capitan Pablo Mexia con fasta sesenta ombres, poco mas o menos, para que diesen de noche en la xente del dicho cacique e lo procurase de prender a él e a toda la mas xente que podiese, porque por la ynformacion parescia aberse seydo en el derruymiento del pueblo de Sancta Cruz e muerte de los crystianos, segund que mas largamente por el prosceso parescerá; e fecha la dicha toma, se ymbió un pryncipal a llamar al dicho cacique de Chiama, e dempues otros siete u ocho de uno que vino, e de dos en dos, e se fycieron otras muchas delyxencias, segund que por el dicho prosceso parescerá.»

<En todo el dicho tiempo, el dicho cacique non

vino nin su mandado, pasados los términos que se le señalaba; se ymbiaba xente a ranchear e a facer guerra al dicho cacique, e todos los yndios quellos se le tomaban, confesaban aber sido en la destrucion del pueblo de Sancta Cruz e muerte de los crystianos; faría xustycia dellos ahorcándolos e quemándolos, e con el tiro de pólvora se mataron dos, para ponelles mas espanto a los dichos yndios.>

<Creemos, visto por los yndios la cruda guerra que les faciamos, e xuntamente con las pazes que con ellos tratábamos, que se determinaran de venir de pazes, e vino un grand pryncipal, que decia quera, que se decia Chizibuque, dempues de aber ymbiado otros dos o tres mensaxeros, de como queria venir, el qual se rescebió con mucho amor e buena voluntad e buen tratamiento, de manera, que mientras allí estobimos, todo lo quel dicho cacique queria ansi de yndios de los que se abian tomado, como cosas de Castilla, cuchillos e anzuelos e peines e caperuzas, se le daba, e comia e bebia conmigo, e tenia conversacion con todos, como si fuera crystiano, e venian otros muchos yndios con pescado, e a traernos de comer; e pydiéndole que vyniesen los otros pryncipales e el cacique, daba por rempuesta que non queria venir; e a esta cabsa, e porquel dicho cacique dixo quél llevaria a do estaba el más pryncipal ombre de la tierra, que se dezia Qricombe,

« AnteriorContinuar »