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La notable reforma hipotecaria introducida en España por la Ley de 8 de Febrero de 1861, fue un acontecimiento señalado que, no ahora, pero sí en lo sucesivo, influirá marcadamente en la suerte de la riqueza territorial de nuestro pais. .

A un sistema empírico, desordenado y sin buenos procedimientos que justificaran las medidas adoptadas en la legislacion antigua, se opuso un método científico, lógico, basado en las mejores ideas que sobre dicha especialidad regian en las principales naciones de Europa y dirigido á levantar el aba tido crédito territorial de España.

Tal fué la gran reforma legislativa de 1861, siendo con justicia considerada la Ley de 8 de Febrero de aquel año, como un jigantesco monumento de honra para el país, y de gloria para sus autores, en el orden científico é intelectual.

Pero la aplicacion de la Ley, que empezó á regir

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el dia 1.° de Enero de 1863, esperimentó graves contratiempos, porque en algunas provincias existian arraigadas tradiciones y detestables prácticas que no podian vencerse sin obstinados y constantes esfuerzos; porque en algunas localidades la constitucion de la propiedad territorial, las exiguas fracciones de esta misma, y la falta de titulacion anterior para acreditar los derechos, constituian un defecto que no estaba al alcance de la nueva Ley; porque las antiguas Contadurías de Hipotecas, en una gran parte, estaban mal organizadas, sin registros completos, y muchas sin índices de ninguna clase; y porque, en general, los propietarios resistieron una reforma que les imponía sacrificios para el arreglo de los títulos de su propiedad y para el registro de sus derechos, sin calcular aquellos en su desidia,

, . que era en beneficio de los mismos, y que con creces se indemnizarian á la sombra de la nueva Ley, de los sacrificios que pudieran hacer para cumplirla.

Esas y otras causas análogas produjeron las rémoras que suelen ser consiguientes á toda reforma radical, por buena que sea; pero confiada la parte directiva de aquella reforma á un Centro especial facultativo, que creó la misma Ley con el título de Direccion general del Registro de la Propiedad, esta ha sido durante muchos años la que venciendo las dificultades prácticas, ha procurado la buena aplicacion de la Ley de 1861.,

Conocida, sin embargo, la conveniencia, y hasta cierto punto la necesidad, de reformar dicha Ley en un sentido más práctico y más en armonía con la manera de ser actual de la propiedad de nuestro país, de los intereses de los propietarios y del crédi to territorial, se han hecho en distintas épocas algunos ensayos para realizar dicha reforma, sin que hayan llegado a la categoría de leyes, ni el proyecto adicional a la Hipotecaria de 1861, formado por la Comision de Códigos, ni otros proyectos presentados á las Córtes en diferentes legislaturas. Mas, por último, las Constituyentes realizaron la obra de la reforma y adicion de la Ley de 1861, autorizando al Gobierno para llevarla á efecto con arreglo al proyecto presentado a las mismas Cortes en 13 de Marzo de 1869 por el Ministro de Gracia y Justicia, el Excmo. Sr. D. Antonio Romero Ortiz. Despues de la oportuna discusion en el Congreso de los Diputados, las Córtes Constituyentes decretaron y sancionaron la Ley en 3 de Diciembre del propio año, la cual fué promulgada por Decreto del Regente del Reino con fecha 21 del mismo mes; y por otro Decreto, fecha 29 de Octubre de 1870, se dispuso que la Ley reformada y el nuevo Reglamento dictado para su ejecucion, rigieran en España é islas adyacentes desde 1.° de Enero de 1871.

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La nueva Ley vá precedida de una esposicion de motivos que esplica el cspíritu, tendencias y estremos principales que comprende la reforma, dirigida mos principa crédito público, á cerrar el período de transicion y de interinidad que existía desde 1863, á

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plantear en definitiva, dentro de un breve plazo, el nuevo sistema hipotecario, á garantizar los derechos y los intereses de los propietarios; y á facilitar el registro del gran número de fincas y derechos reales que hasta ahora, por circunstancias especiales, no tenian manera fácil de ser inscriptos.

El período de transicion que establecía el artículo 389 de la Ley de 1861, y sus correlativos, concediendo un año, prorogado despues indefinidamente, debía quedar cerrado despues del plazo de ciento ochenta dias señalado en la Ley de 1869 como punto de término para la época de transicion, mas por otra Ley fecha 3 de Julio de 1871, se dispuso que se ampliase aquel plazo hasta fin de Diciembre de 1872 para la inscripcion de las constituciones y adquisi ciones de censos, foros, subforos, servidumbres y demás derechos de naturaleza real, verificadas antes de 1.de Enero de 1863.

De manera, que dentro del referido plazo podrán haberse inscripto y anotado los derechos anteriores á la Ley de 1861, con los beneficios y con el efecto retroactivo que la misma determinaba, así como podrán quedar constituidas y registradas las hipotecas especiales, en sustitucion de las legales antes conocidas y que con el régimen nuevo sería nula su eficácia.

El sistema de liberacion que establece la Novisima Ley, es el gran remedio que probablemente cortará de raiz "los males que producía la falta de un procedimiento eficaz, completo y saludable como el que ahora se establece. La referida esposicion de mo

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