Dos novelas sociológicas

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Litografía y Encuadernación de Jacobo Peuser, 1892 - 223 páginas
 

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Pasajes populares

Página 58 - Allí donde el dinero abunda, rara vez el patriotismo existe. Además de eso, el cosmopolitismo, que tan grandes proporciones va tomando entre nosotros, hasta el punto de que ya no sabemos lo que somos, si franceses o españoles, o italianos o ingleses, nos trae, junto con el engrandecimiento material, el indiferentismo político, porque al extranjero que viene a nuestra tierra, naturalícese o no, maldito lo que se le importa que estemos bien o mal gobernados.
Página 58 - ... otras, comunicando, al que lee, este amor y este odio; no porque la historia sea en sus manos la maestra de la vida y el oráculo de los tiempos, sino porque es un puñal y una tea vengadora...
Página 116 - Sí, está en la naturaleza, en el equilibrio, en la lógica de las cosas, que la ganancia ha de ser siempre relativa al trabajo, el resultado al esfuerzo. ¿Era posible que yo conservase esta fortuna debida al capricho de la especulación, del juego, del azar?
Página 218 - Todas las consecuencias perjudiciales de un contrato hecho por un comisionista contra las instrucciones de su comitente, ó con abuso de sus facultades , serán de cuenta del mismo comisionista, sin perjuicio de que el contrato surta los efectos correspondientes con arreglo á derecho.
Página 190 - ... para alquilar su uso, comprendiéndose la moneda metálica, títulos de fondos públicos, acciones de compañías y papeles de crédito comerciales.
Página 115 - ... jinetes en la sima profunda; las mujeres, despavoridas, se agarran unas a otras y despedazan mutuamente sus ricos trajes; pero a pesar de sus esfuerzos, no pueden substraerse a la atracción irresistible, y caen también, formando una cascada de ojos y de brillantes, de mármoles semivelados y de curvas prodigiosas ... y el poeta oye un clamor que se levanta, un clamor inmenso, un lamento colectivo, pavoroso, que sube, sube, y puebla los aires, y se desparrama por el mundo todo. Y un himno, un...
Página 119 - En su espantosa agonía, alzó los ojos buscando la cara que momentos antes besara con pasión, y vio que las hermosas facciones que tanto había admirado, se metamorfoseaban lentamente. La boca se alargaba hasta las orejas, y agrandábanse y multiplicábanse los dientes, en tanto que los ojos, furiosos y bizcos, se revolvían en unas órbitas profundas y sin párpados. Y él entonces debatiéndose en el horror de una agonía espantosa, ¡loco, loco para siempre!, oyó estas tres palabras que salían...
Página 119 - El se embarcó, seducido, y manos invisibles agitaron los remos, mientras una música deliciosa se levantaba del fondo del mar, como si las nereidas estuviesen de fiesta en sus grutas de perlas. Después, cuando estuvo al alcance de la mujer cuyas miradas lo encendían y turbaban, ella extendió los brazos y lo atrajo sobre su tibio y palpitante seno... Durante un momento, él probó todos los goces del amor y de la vanidad satisfecha, viéndose dueño de la criatura más hermosa que habían contemplado...
Página 112 - ... calle Moreno. Decía el uno : Que tu caballo de combate sea el trabajo y tu espada la perseverancia ; mas, si quieres vencer en la contienda, no dejes caer a tierra el escudo de la prudencia. Y el otro: La mejor lotería es el ahorro, no el que amontona por vicio, sino el que guarda por previsión. FIN BIBLIOTECA gOPENA TOMOS PUBLICADOS 1.—La Gloria de don Ramiro
Página 119 - Pero de pronto vió que los brazos que lo estrechaban transformábanse en asquerosas patas provistas de largas uñas en sus extremos. Y el seno palpitante se transformaba también, y echaba pelos, pelos gruesos, largos, cerdosos, que pinchaban como las púas de un erizo. Y cuando quiso huir, arrancarse a la fuerza que lo retenía, fué en vano.

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