Obras publicadas e ineditas, Volumen2

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M. Rivadeneyra, 1858
 

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Página 39 - Se extiende un valle, que de mil delicias Con sabia mano ornó naturaleza. Pártele en dos mitades, despeñado De las vecinas rocas, el Lozoya, Por su pesca famoso y dulces aguas. Del claro rio sobre el verde margen Crecen frondosos álamos, que al cielo Ya erguidos alzan las plateadas copas, O ya sobre las aguas encorvados
Página xxxvii - ni por el interés de los grandes de España ; lidiamos por los preciosos derechos de nues»tro Rey, nuestra Religión, nuestra Constitución y nuestra Independencia... No hay • alma sensible que no llore los atroces males que esta agresión ha derramado sobre unos »pueblos inocentes, á quienes, después de pretender denigrarlos con
Página 32 - infanta ; Todo lo tragan; la riqueza unida Va á la indigencia; pide y pordiosea El noble, engaña, empeña, malbarata, Quiebra y perece, y el logrero goza Los pingües patrimonios, premio un día Del generoso afán de altos abuelos. ¡Olí ultraje! oh mengua! todo se trafica ; Parentesco, amistad, favor, influjo, Y
Página 39 - mis sentidos y razón conturba. Busco paz y reposo, pero en vano Los busco, oh caro Anfriso; que estos dones, Herencia santa, que al partir del mundo Dejó Bruno en sus hijos vinculada. Nunca en profano corazón entraron Ni á los parciales del placer se dieron. Conozco bien que fuera de este asilo
Página 34 - el apoyo de las leyes; todo Se precipita ; el mas humilde cieno Fermenta, y brota espíritus altivos, Que hasta los tronos del Olimpo se alzan. ¿Qué importa? Venga denodada, venga La humilde plebe en irrupción, y usurpe Lustre, nobleza, títulos y honores. Sea
Página 39 - ¡ay de aquel que hasta en el santo asilo De la virtud arrastra la cadena. La pesada cadena, con que el mundo Oprime á sus esclavos! Ay del triste En cuyo oído suena con espanto, Por esta oculta soledad rompiendo. De su señor el imperioso grito! Busco en estas moradas silenciosas El reposo y la paz, que aqui se
Página 32 - ¿Ves, Arnesto, aquel majo en siete varas De pardomonte envuelto, con patillas De tres pulgadas afeado el rostro, Magro, pálido y sucio, que al arrimo De la esquina de enfrente nos acecha Con aire sesgo y baladí? Pues ese. Ese es un nono
Página 110 - oración, denota la diferente relación que tienen unas con otras ; tales son las siguientes : a, ante, cada, como, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras. La conjunción sirve para juntar las demás partes de
Página 87 - la tortura... (Horrorizado.) ¡La tortura!... ¡Oh nombre odioso! ¡Nombre funesto!... ¿Es posible que en un siglo en que se respeta la humanidad y en que la filosofía derrama su luz por todas partes, se escuchen aun entre nosotros los gritos de la inocencia oprimida?... Pero ¿sufriré yo que por mi causa... No; el honor
Página 84 - ninguno ; y cuando los haya, no reñirán entre sí la razón y la ley, ni vacilará el juez sobre la suerte de un desdichado... Pero, Señor, Laura estará impaciente... Si os parece... SIMÓN, Sí, sí, vamos allá. (Se va y vuelve.) ¡Ah! ¿sabes que han preso á Juanillo? No, ¡don Justo adelanta terriblemente en la

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