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Le atacan los

franceses.

(*Ap. n. 1.)

Se retira.

que el 16 de agosto hicieron algunos destacamentos de la guarnicion francesa del pueblo de Almendra, en donde cogieron mas de 130 prisioneros.

Fue el 25 del citado mes cuando Dorsenne intentó acometer a los nuestros, que se dispusieron á retirarse, viniendo sobre ellos superiores fuerzas. Abadía, como recien llegado y sin conocimiento á fondo de la disciplina de sus soldados, recelábase del éxito; por lo que con moderacion laudable dejó á Santocildes y á Don Juan Moscoso la principal direccion de las operaciones.

Tuvieron estas por mira efectuar una retirada en parte excéntrica, por cuyo medio se consiguiese no agolpar las tropas á un solo punto, cubrir las diversas entradas de Galicia, algunas de Asturias, y establecer communicaciones a la derecha con los portugueses que mandaba en Tras-los-Montes el general Silveira. Maniobra útil en aquella ocasion, y muchas veces conveniente en las guerras nacionales, segun expresa, y con razon, Mr. de Jominy*.

Los franceses avanzando acometieron primero la division que se alojaba en la Bañeza; la cual despues de sostener briosamente una arremetida de los lanceros enemigos, se replegó en buen orden sobre Castrocontrigo, y de allí, segun se le tenia mandado, a la puebla de Sanabria. En seguida y por la tarde de dicho dia 25 atacaron los franceses la vanguardia y la 2a division, las cuales se enderezaron al punto de Castrillo, para unirse con la reserva.

Juntos los tres últimos cuerpos, ó sean divisiones, tomaron el 26 la ruta del puerto de Fuencebadon, excepto el reçimento 1° del Ribero, que, reforzado despues con el 2o de Asturias, defendió el 27 valerosamente el puerto de Manzanal.

En este dia tambien penetró el francés por Fuencebadon, defendiéndose largo tiempo Castañon y la reserva en las alturas colocadas entre Riego y Molinaseca. Aqui no menos que en Manzanal fueron escarmentados los enemigos, pues tuvieron mucha pérdida, y contaron entre los muertos al general Corsin y al coronel Barthez, quedando a los nuestros por trofeo el águila del 6° regimiento de infanteria.

Sin embargo engrosados los contrarios pasaron adelante y se derramaron por el Vierzo. Abadía, al propio tiempo que sentó su cuartel general en el puente de Domingo Florez , cubriendo á Galicia por este lado, retiró de Villafranca la artillería, camino de Lugo, destacó hácia allí fuerzas que amparasen las alturas de Valcarce, y colocó en Toreno, para cerrar las avenidas inmediatas de Asturias, los cuerpos que habian combatido en Manzanal.

De resultas de estas medidas, de la buena defensa que en los

Combates en la

retirada.

Se replegan los

franceses.

Posicion de Wellington en Fuenteguinaldo.

puertos habian hecho los españoles, y á causa de los temores que infundia Galicia por su anterior resistencia, detuvose Dorsenne y no avanzó mas allá de Villafranca del Vierzo, desesperanzado de poder realizar en aquel reino pronta y venturosa irrupcion. Saquearon si sus tropas los pueblos del tránsito, y al retirarse en los dias 30 y 31 de agosto se llevaron consigo varias personas en rehenes por el pago de pesadas contribuciones que habian impuesto. Abadía de nuevo ganó terreno, y hasta entonces portose de modo que su nombramiento no produjo en el ejército trastorno ni particular novedad, habiendo obrado, segun apuntamos, en union con su antecesor. ; Ojalá no hubiera nunca olvidado proceder tan cuerdo!

El avanzar de nuestras tropas y un amago de las

de la Puebla de Sanabria aceleraron la retirada de Dorsenne, que se limitó á conservar y fortalecer á Astorga. Aguijóle tambien para ello el mariscal Marmont que necesitaba de ayuda en un movimiento que proyectaba sobre el Agueda y sus cercanias.

En aquellas partes firme Lord Wellington en Fuenteguinaldo, hacia resolucion de rendir por hambre à

Ciudad Rodrigo, escasa de vituallas. Con este objeto y persuadido del triunfo, á no ser que acudiese al socorro gran golpe de gente, formó una línea que desde el Azava inferior se prolongaba por el Carpio, Espeja y el Bodon á Fuenteguinaldo. Asiento el último punió del cuartel general, reforzóle con obras de campaña, y situó en él la 4a division : destacó a la derecha del Agueda la division ligera, y puso en las lomas de la izquierda del mismo rio la 3a con la caballería, apostando una vanguardia en Pastores á una legua de Ciudad Rodrigo. El general Graham, que de la Isla de Leon habia pasado á este ejército, y sucedido á Sir Bren Spencer en calidad de segundo de Wellington, regia las tropas de la izquierda alojadas en la parte inferior del Azava, ocupando la superior, en donde formaba el centro, Sir Stapleton Cotton con casi todos los ginetes. De los españoles solo habia Don Julian Sanchez, y tambien Don Carlos de España, enviado por Castaños para alistar reclutas en Castilla la Vieja y mandar aquellos distritos : ambos gefes recorrian el Agueda rio abajo. Destinose la 5a division inglesa á observar el punto de Perales, permaneciendo á retaguardia de la derecha. Servia de reserva la 7a en Alamedilla. Lo restante de la fuerza anglo-portuguesa, se acordará el lector que la dejó Lord Wellington á las órdenes del general Hill en el Alentejo, para atender a la defensa de la izquierda del Tajo, y á las ocurrencias de la Extremadura española.

El movimiento que intentaba Marmont sobre el Se combinan Agueda , y para el que hubo de contar con el general Ciudad Rodrigo Dorsenne, dirigíase á socorrer a Ciudad Rodrigo,

cuyos apuros crecian demasiadamente. Abrió el mariscal francés su marcha desde Plasencia el 13 de se

Dorsenne y Marmont.

Isocorren y ata 'an á Wellington,

Combate del 25 de setiembre.

tiembre, tomando antes varias precauciones, como construir un reducto en el puerto de Baños, asegurar los puentes y barcas de ciertos rios, y poner al general Foy con la 6a division en vela del camino militar y pasos de la sierra.

Yendo á encontrarse Dorsenne y Marmont, cada uno por su lado, juntáronse el 22 cerca de Tamamies. Con el primero hallábase ya incorporada una division que mandaba el general Souham, la cual pertenecia á las fuerzas que habian entrado últimamente en España cuando las italianas de Severoli. Y sin riesgo de error puédese computar que las tropas enemigas que marchaban ahora la vuelta de Ciudad Rodrigo ascendian á 60,000 hombres, 6000 de caballería con gran número de cañones.

Próximos los franceses no hizo Lord Wellington ademan alguno para impedir la introduccion de socorros en la plaza, y solo aguardó al enemigo en la posicion que ocupaba. Vino aquel á atacarla el 25. Trabó el combate con 14 escuadrones el general Wathier por la parte inferior del Azava que guarnecia Grabam, y arrolló los puestos avanzados, los cuales, volviendo en sí y apoyados, recobraron el terreno perdido. No era esta tentativa mas que un amago. Encaminábase la principal atencion de los contrarios á embestir la za division inglesa situada en las lomas que se divisan entre Fuenteguinaldo y Pastores. Puso Marmont para ello en movimiento de 30 á 40 escuadrones guiados por el general Montbrun y mucha artillería, debiendo favorecer la maniobra 14 batallones. Lord Wellington dudó un instante si atacarian los enemigos aquella posicion por el camino real que va á Fuenteguinaldo ó por los pueblos de Encina y el Bodon. Cerciorado de que seria por el camino real, dispuso reforzar en gran manera aquel punto. Los ingleses alli apostados, si bien al principio solos y en corto número , se defendieron denodadamente contra la caballería y artilleria enemigas, y recobraron dos piezas abandonadas en una embestida.

No habian aun llegado los infantes franceses, mas advirtiendo Wellington que se aproximaban, y calculando probablemente concurririan al sitio del ataque antes de los principales refuerzos británicos llamados de partes mas lejanas, resolvió abandonar las lomas asaltadas, y retirar á Fuenteguinaldo las tropas que las defendian. Verificaron estas el repliegue formando cuadros y en admirable ordenanza, sin que la pudiesen romper los arrojados acometimientos de la caballería francesa. Quedó solo como cortada la pequeña vanguardia que cubria el alto de Pastores y mandaba el teniente coronel Williams ; pero este oficial lejos de atribularse mantúvose reposado, y con acertada inteligencia subió el Agueda la orilla derecha arriba hasta Robledo , en donde repasó el rio logrando por la tarde unirse felizmente al grueso del ejército en Fuenteguinaldo.

Aqui en el mismo dia estableció su centro Lord Wellington, al

Combates del 27.

terando la anterior posicion con la derecha del lado del puerto de Perales, y la izquierda en Navavel. Apostó á Don Carlos de España y la infantería española junto al Coa, enviando la caballería bajo Don Julian Sanchez á retaguardia del enemigo.

Reunieron el 26 los franceses toda su gente, y examinado que hubieron la estancia de Fuenteguinaldo, creyeronla tan fuerte que

desistieron de atacarla. No lo pensaba asi Wellington,

por lo cual retrocedió tres leguas, poniendo el 27 la derecha en Aldea Velha, la izquierda en Bismula y el centro en Alfaiates, antiguo campo romano y hoy villa de Portugal, en sitio alto cercada de viejos muros. En este dia dos divisiones de los franceses, siguiendo la huella de los aliados, trabaron vivos reencuentros, y la cuarta de los ingleses perdió y recobró dos veces á Aldea da Ponte. Nuevas estancias

No satisfecho aun Wellington con su última poside Wellington. cion, y ateniéndose á un plan general de operaciones anteriormente trazado, retiróse una legua atrás á estancias que se dilataban

por la cuerda del arco que forma el Coa cerca de Sabugal, dejando a la derecha la sierra das Mesas, y á la izquierda el pueblo de Rendo, en cuyo sitio presentó batalla á los franceses, que esquivaron estos cumplido su deseo de socorrer á Ciudad Rodrigo.

En los combates del 25 y 27 perdieron los ingleses unos 260 hombres, no mas los franceses. Vió en aquellos dias por primera vez el fuego y se distinguió el príncipe de Orange, que alli asistia en calidad de ayudante de campo de Lord Wellington, exponiendo su persona por la independencia de un país muy desamado dos siglos antes de sus ilustres y belicosos abuelos los Guillermos y Mauricios. Asi anda y voltea el mundo.

Separáronse á poco los dos generales franceses,

no pudiendo mantenerse unidos por zelos, falta de subsistencias y por amagos que tenian de otros lugares. Dorsenne se retiró hácia Salamanca y Valladolid : Marmont tierra de Plasencia.

Tambien Lord Wellington tomó nuevos acantona

mientos sentando en Freineda su cuartel general, Vinole bien no le hubiesen los franceses atacado el 25 con todo su ejército, ni embestido el 26 la posicion de Fuenteguinaldo. Las muchas fuerzas que consigo traian hubieranle podido causar gran menoscabo. Tan cierto es que en la guerra representa la fortuna papel muy principal.

Dió entonces Lord Wellington comienzo a los presitiar & Cludad parativos que exigia la formalizacion del sitio de

Ciudad Rodrigo. Le dejó para su empresa , segun ya indicamos, sumo despacio lo que ocurria en las demas partes de España, y tampoco le perjudicaron las operaciones de los

Se retiran los

franceses.

Wellington en

Freineda.

Se prepara a

Rodrigo.

Coge D. Julian Sanchez al gocés de aquella plaza.

Carta de D. Carlos de España al do Salamanca.

partidarios que andaban cerca , singularmente las de Don Julian Sanchez.

Entre otros hechos de este por entonces notables, cuéntase el acaecido el 15 de octubre en las cercanías de Ciudad Rodrigo. Sacaban los enemigos su ganado á bernador franpastar fuera, y deseoso Sanchez de cogerle, armó una celada con 360 infantes y 130 ginetes en ambas orillas del Agueda corriente abajo. A la propia sazon que acechaban los nuestros y se preparaban a la sorpresa , salió de la plaza á hacer un reconocimiento con 12 de á caballo el gobernador francés Renaud, y emparejando parte de los emboscados con el y su escolta, apoderáronse de su persona por la izquierda del rio, al paso que por la derecha apresaron los otros unas 500 reses de ganado vacuno y cabrío. Desesperábase Renaud por su infortunio, y Don Julian, tratando de consolarle, le dió una cena acompañada de música y lan espléndida como permitian las circunstancias de su vario é instable campo.

Tambien molestaba España á los enemigos, é irritado de que el general Mouton , comandante de unas tropas que entraron en Ledesma , hubiese arcabuceado á 6 prisioneros nuestros 24 horas despues de haberlos cogido, hizo otro tanto con igual número de franceses, escribiendo en 12 de octubre al gobernador de Salamanca Thielbaud una carta en que se leian las cláusulas siguientes * : « Es pre

(*Ap. n. 2.) ( ciso que V. E. entienda y haga entender a los de( mas generales franceses, que siempre que se cometa por su « parte semejante violacion de los derechos de la guerra, ó que « se atropelle algun pueblo ó particular, repetiré yo igual castigo e inexorablemente en los oficiales y soldados franceses... y de « este modo se obligará al fin á conocer que la guerra actual no es a como la

que
suele hacerse entre soberanos absolutos, que

sacri« fican la sangre de sus desgraciados pueblos para satisfacer su « ainbicion ó por el miserable interes , sino que es guerra de un « pueblo libre y virtuoso, que defiende sus propios derechos y la ( corona de un rey á quien libre y espontáneamente ha jurado y a ofrecido obediencia, mediante una constitucion sabia que asegure « la libertad política y la felicidad de la nacion. » ¡Esto decia España en 1811!

A la derecha de Lord Wellington D. Francisco Ja- Quinto ejército vier Castaños con el 5o ejército, y auxiliado por las tropas del general Hill, dió no poco que hacer á los franceses.

Aunque se extendia el mando de aquel jefe al 6° ejército , y despues comprendió tambien el del 7o, su autoridad inmediata aparecia por lo comun solo en Extremadura y puntos vecinos. Mostróse Castaños alli riguroso con desertores, infidentes y otros reos ,

y otros reos , lo que desdecía de su carácter al parecer

español.

Severidad de

Castaños.

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