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Publicacion.- Leida y publicada fué la sentencia anterior por el Ilus-“ trisimo Sr. D. Laureano de Arrieta , Ministro del Tribunal Supremo de Justicia , estándose celebrando audiencia pública en la Seccion primera de la Sala primera del mismo hoy dia de la fecha , de que certifico como Secretario de S. M. y su Escribano de Cámara.

Madrid 21 de julio de 1864. · Dionisio. Antonio de Puga.-(Gaceta de 27 de julio de 1864.)

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Apelacion por denegatoria de recurso de ca. sacion (22 de junio de 1864.).—NULIDAD DE UNA TRANSACCION.EJECUCION DE PROVIDENCIA.-Se confirma por la Sala segunda y de Indias del Tribunal Supremo, la providencia apelada de la Sala primera de la Audiencia de Pamplona, denegatoria del recurso de casacion interpuesto por D. Eustaquio Llorente y otros, en pleito con D. Andrés Remon y consortes, y se resuelve:

Que cuando la falta de personalitad de un litigante ó su procurador se menciona para combatir el interés del mismo en el pleito, y no como reclamacion para que se subsane la falta con arreglo al art. 1019. de la ley de Enjuiciamiento civil, 110 hay motivo para fundar un recurso de casacion, siendo esle inadmisible si se interpone.

En la villa y corte de Madrid, á 22 de junio de 1864, en los autos que en el Juzgado de primera instancia de Estella y en la Sala primera de la Audiencia de Pamplona han seguido D. Andrés Remon y consortes con D. Eustaquio Llorente y otros sobre nulidad de una transaccion y que se declare ejecutoriada cierta providencia, pendientes ante Nos en virtud de apelacion interpuesta por Llorente y sus compañeros de la sentencia que en 19 de enero de este año dictó la referida Sala, denegando la admision del recurso de casacion en la forma entablada por los mismos:

Resultando que en 23 de abril de 1847 D. Bruno Fernandez, en concepto de apoderado de D. Eleuterio y Doña María Paz Diaz, acudió al Juzgailo de Estella esponiendo que por la ley de 11 de octubre de 1820, restablecida en 30 de agosto de 1836, estaba suprimida la fundacion que para dotar doncellas y proporcionar recursos á jóvenes para seguir su carrera estableció D. Andrés de Zúñiga, y suplicando que se llamase por edictos á los que se creyeran con derecho a los bienes de la misma, y si no se presentaban otros que le tuvieran preferente, se declarase que pertenecian á sus principales, en concepto de absolutamente libres, y se les diera posesion de ellos:

Resultando que puestos los edictos comparecieron los patronos y administradores de la fundacion y multitud de sugetos como parientes del fundador; y se siguió el pleito, sosteniendo los patronos y D. Pedro Gaston y otros que litigabap unidos con él, que la dicha obra pía estaba subsistente y no comprendida en las leyes desvinculadoras de 1836 y 1841:

Resultando que en 10 de mayo de 1853 el Juez de primera instancia dictó sentencia declarando que la obra pía de Zúñiga debia subsistir con arreglo á la legislacion vigente, segun y para los fines que fué instituita, y por consecuencia que no eran adjudicables los bienes de la misma:

Resultando que el Procurador Azcona, á nombre de D. Eleuterio Diaz y consortes, interpuso apelacion que fué admitida; y aunque se citó á las partes para remitir los autos á la Audiencia del territorio, se suspendió verificar la remision á instancia de los apelantes:

Resultando que posteriormente en 19 de diciembre de 1855 se otor 30 escritura de transaccion entre D. Juan Ramon Ochoa y D. José María Casi en nombre de los apelantes, y D. Francisco Plácido de Urarle y D. Pedro Francisco Martinez de Espronceda como patronos , en la que estos prometieron entregar á aquellos todos los bienes de la fundacion, para que sus poderdantes los disfrutaran en la forma que tuviesen por conveniente, reservándose solamente el libro de la institucion y los de cuentas, y Casi y Ochoa convinieron en adjudicar á Urarte 750 ducados, y á Martinez 2j7 en censos, dando por terminado el pleito de esta suerte:

Resultando que los apelantes presentaron al Juzgado esta escritura y un oficio en que se comprendia la resolucion de la Direccion general de ventas de Bienes nacionales deciarando libres de las prescripciones de la ley de 1.o de mayo de 1855 los de la obra pía de Zúñiga, como familiar; y pidieron que por los méritos de una y otro se les tuviese por apartados del recurso de apelacion, y por concluso el pleito, y se mandara arcliivar en la Escribanía del actuario, y que los patronos hicieran entrega de los bienes y papeles á los representantes legitimos de los interesados en la causa:

Resultando que oido el Promotor fiscal se dictó auto en 30 de mayo de 1856 teniendo por apartados de la apelacion a los interesados en forma que lo proponian, y por concluso el pleito en virtud de la transaccion, la cual se mandó llevar á puro y debido efecto, como así se hizo, entregando en su virtud los patronos los bienes, censos y fondos de la obra pía á los apoderados Casi y Ochoa en 20 de junio de dicho año:

Resultando que el Procurador D. José María Solá, á nombre de D. Andrés Remon y otros muchos, entabló demanda en 23 de julio de 1857 para que se declarase que la sentencia dictada en el pleito anterior, de ha hecho referencia, habia pasado en autoridad de cosa juzgada, mediante el apartamiento de la apelacion propuesto por los apelantes, y admitido en auto de 30 de mayo de 1836; y en su consecuencia que la obra pía de Zúñiga subsiste y debe subsistir, segun y para los fines á que fué instituida

á por el fundador, sin embargo de las escrituras de transaccion y entrega de bienes otorgadas por los patronos en 19 de diciembre de 1855 y 20 de junio de 1856, como de ningun valor ni efecto:

Resultando que, si bien el Juez de Estella no admitió esta demanda, la Sala primera de la Audiencia de Pamplona, revocando la providencia de aquel, mandó que, prévia designacion que harian los demandantes de los sugetos contra quienes intentaban litigar, el Juez la diera curso con arreglo á derecho:

Resultando que por fallecimiento del Procurador Sola compareció el de igual clase D. Ignacio Razquin presentando los poderes de los fólios 193 y siguientes de la tercera pieza, y á nombre de los en ellos contenidos de

у signó las personas contra quienes se dirigia la demanda, pidiendo que se ia diera curso; que conferido traslado y hechos los emplazamientos, compareció el Procurador Maldonado á nombre de los emplazados, escepto Don Francisco Plácido Urarte, á quien se declaró rebelde, y formó artículo de incontestacion por falta de personalidad de Razquin, el cual fué desesti

que se

mado en virtud de sentencia de 31 de marzo de 1859, que consintieron las partes:

Resultando que despues contestó Maldonado á la demanda pidiendo que se absolviera de ella á sus principales, y que se impusiera á los actores perpétuo silencio y las costas; y para ello espuso, entre otras cosas, que no constaba que D. Andrés Remon y D. José Francisco Asasta fuerau pu

у rientes del fundador y tuvieran interés y accion en el negocio, sin lo cual no podian legalmente ser parte en el juicio; que D. José Santos Ugarte, D. Alejandro Gaston, hermano de D. Veremundo, y D José Maestre, padre de" D. Bernabé, fueron parte en el pleito anterior, y se separaron renunciando su accion, por lo cual no podian gestionar ya en el litigio; y que liabiéndose notificado al Procurador de D. Francisco y Doña Mónica Pinillos, de D. Nicasio, D. Ignacio, D. Nicolás, D. Epifanio, Doña Valentina y D. Maleo Sainz, y á D. Pedro Francisco Martinez de Espronceda, en persona, el auto de 30 de mayo de 1855, y habiéndole consentido, no podian ahora reclamar contra él y sus consecuencias:

Resultando que puestos los escritos de réplica y dúplica y habiendo comparecido algunos otros adhiriéndose á la demanda de Remon y consortes, se siguió el pleito; y en 23 de junio de 1861 se dictó sentencia declaran to'nula la transaccion, condenando a los demandados á restituir los bienes c'e la obra pía á los administradores de la misma, y decidiendo que la sentencia del pleito anterior no causó ejecutoria, y que está pendiente la apelacion de la misma, de la que podrán usar las partes como les convenga:

Resultando que sustanciada la segunda instaneia, en la que los demandados dijeron que reproducian lo que tenian espuesto en primera instancia respecto de la impersonalidad de los actores, la Sala primera de la Audiencia en 24 de diciembre de 1863 confirmó el fallo del Juez:

Y resultando que D. Eustaquio Llorente y consortes interpusieron recurso de casacion fundado en la infraccion de la ley 34, tít. 14, Part. 5." y en la falta de personalidad de los demandantes; que por sentencia de 19 de enero de este año se admitió el recurso en el fondo, y se denegó la admison del mismo en cuanto se referia a la falta de personalidad de los demandantes; y que de esta última parte apelaron el D. Eustaquio y consortes, habiéndose presentado unos en este Supremo Tribunal à sostener la apelacion, y otros no, por lo que respecto de estos se declaró desierta con las costas:

Vistos, siendo Ponente el Ministro D. Juan María Biec:

Considerando que la representacion del Procurador. D. Ignacio Razquin, á nombre de D. Andrés Remon y consortes, quedó ejecutoriada.en la sentencia de 31 de marzo de 1859 por consentimiento de las partes;

Y considerando que la falta de personalidad del mismo D. Andrés y litis-sócios, únicamente la mencionaron D. Eustaquin Llorente y consortes en los escritos de primera y segunda instancia, para combatir el interés de aquellos en el pleito, y no como reclamacion para que se subsanase la falta con arreglo al art. 1019 de la ley de Enjuiciamiento civil, siendo por consiguiente conforme al mismo inadmisible el recurso;

Fallamos que debemos confirmar y confirmamos con las costas en la parte apelada, la sentencia de 19 de enero de este año; y mandamos que se pasen los autos a la Sala primera en atencion a estar admitido el recurso de casacion interpuesto por D. Eustaquio Llorente y consorles en cuanto lo fundaban en ser el fallo del pleito contrario á la ley de Partida que citaron,

Asi por esta nuestra sentencia, que se publicará en la Gaceta del Gobierno é insertará en la Coleccion legislativa, para lo cual se pasen las oportunas copias certificadas, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.Sebastian Gonzalez Nandin. - Manuel García de la Cotera.-Félix Herrera de la Riva.- Juan María Biec.- Felipe de Urbina.

Publicacion.-Leida y publicada fué la anterior sentencia por el Ilustrísimo Sr. D. Juan Maria Biec, Ministro del Tribunal Supremo de Justicia, estándose celebrando audiencia pública en su Sala segunda y de Indias el dia de hoy de que certifico como Escribano de Cámara.

Madrid 23 de junio de 1864.- Gregorio Camilo García.- (Gaceta de 28 de julio de 1864.)

195.

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Recurso de casacion (22 de junio de 1864.). - PETICION DE HERENCIA.-Se declara por la Sala segunda y de Indias del Tribunal Supremo, do haber lugar al recurso de casacion interpuesto por D. Pedro Parera contra la sentencia pronunciada por la Sala iercera de la Audiencia de Barcelona, en pleito con Doña María CoIcmer y su esposo, y se resuelve:

Que la denegacion de diligencias probatorias en el sentido nalural de la disposicion 6.a del art. 1013 de la ley de Enjuiciamien. to civil, no puede dar fundamento á un recurso, segun la jurisprildencia del Supremo Tribunal, cuando no ha habido en el pleito el recibimiento å prueba de que habla la disposicion 4.* del citado artículo.

En la villa y corte de Madrid, á 22 de junio de 1864, en los autos que en el Juzgado de primera instancia de Granollers y en la Sala tercera de la Audiencia territorial de Barcelona ha seguido D. Pedro Parera con Doña María Colomer y su esposo D. Domingo de Sanromá sobre peticion de herencia, pendientes ante Nos en virtud del recurso de casacion interpuesto por el demandante contra la sentencia que en 31 de de octubre de 1863 dictó la referida Sala:

Resultando que en 19 de julio de 1856 entabló demanda el D. Pedro Parera, y en ella espuso que habiendo fallecido sin testamento su abuelo D. José Colomer, y muerto sin hijos el primogénito D. Pedro, á quien en Jas capitulaciones matrimoniales habia nombrado heredero siempre que tuviera descendencia, se apoderaron de los bienes del D José su hija Doña María y el esposo de esta, en lugar de haberse dividido entre las cuatro hijas que aquel dejó, las cuales eran sus herederas abintestato; y pidió que como à representante de una de ellas se le declarase con derecho á la parte correspondiente de la herencia de dicho su abuelo y se condenara á Doña María Colomer y su esposo á que se la entregasen, declarando nulo cualquier convenio que pudiera haberse hecho en contrario, por la lesion que contenia:

Resultando que conferido traslado á Doña María y su marido le evacuaron oponiendo la escepcion de transaccion, y presentaron para fundarla la escritura que en 27 de enero de 1844 otorgaron Doña María, Doña Teresa y Doña Josefa Colomer, asistidas de sus esposos, y D. Miguel Parera, como padre del. D. Pedro, en la que los tres últimos renunciaron á favor de la Doña María los derechos que tuvieran al abintestato de D. José Colomer por la captidad que se fijó, pactando que en el caso de descubrirse que el D. José habia otorgado testamento, se cumpliría lo que estuviera prevenido en él:

Resultando que seguido el juicio por sus trámites, se dictó sentencia en 30 de junio de 1857 declarando procedente la sucesion intestada a la herencia de D. José Colomer, y de ningun valor ni efecto en cuanto a Don Pedro Parera la citada escritura, y condenando en su consecuencia a los consortes D. Domingo Sanromá y Doña María Colomer, poseedores de los bienes, á que dejaran á disposicion del D. Pedro la cuarta parte de ellos, con los frutos, en la forma que en la misma se espresa:

Resultando que admitida la apelacion que interpusieron los demandados, y despues de haber presentado en la Audiencia ambas partes los escritos de ley, acudieron D. Domingo y su esposa manifestando que equivocadamente se habia creido hasta entonces que el D. José falleció intestado, pues que acababan de averiguar que hizo testamento, del cual presentaban una copia con el juramento necesario:

Resultando que cotejada esta con su original, prévia citacion de la otra parte, habiéndose consignado en la diligencia las observaciones que hicieron los Abogados, alegaron los apelantes que la cuestion habia variado de aspecto, y que segun el testamento no se podia dudar que les correspondia Ja herencia de D. José Colomer; por lo cual pidieron que se les absolviese de la demanda, con las costas al actor, reservándoles su derecho para reclamar del mismo lo que hubiese percibido á consecuencia de la escritura de convenio del año de 1844:

Resultando que D. Pedro Parera redarguyó de criminalmente falso el citado testamento, por lo cual, con suspension del pleito, se siguió sobre la falsedad causa criminal, que terminó por sentencia de 30 de junio de 1862, en la que se sobreseyó sin ulterior progreso y sin que por la formacion de los procedimientos parase perjuicio a Doña María Colomer, Jaime Pou y Francisco Casademunt, mandando que se uniese certificacion de aquel fallo á éste pleito:

Resultando que unida, en efecto, solicitó en otro escrito la parte de Don Pedro Parera que se recibieran los autos á prueba para traer a ellos todos Jos antecedentes que existian en la causa, y podian dar a conocer las' nulidades extrinsecas é intrinsecas que contenia el testamento, y para utilizar otros medios de justificacion que acabarian de probar la falsedad del mismo:

Resultando que desestimada esta pretension, y hecha por D. Pedro Parera la reclamacion oportuna para preparar el recurso de casacion, se siguið la sustanciacion de la instancia, poniéndose testimonio de varios particulares de la citada causa; y en 31 de octubre del año último se dictó sentencia revocando la apelada, y absolviendo & Doña María Colomer de la demanda propuesta por D. Pedro Parera;

Y resultando que contra este fallo interpuso et D. Pedro recurso de casacion, fundado en la causa 6.* del art. 1013 de la ley de Enjuiciamiento civil, y que admitido el recurso, prestó la caucion oportuna en cantidad de 2,000 rs. para las resultas del mismo.

Vistos, siendo Ponente el Ministro D. Juan María Biec:

Considerando que interpuesto este recurso por la causa :6.* del artículo 1013 de la ley de Enjuiciamiento civil, se dá por supuesto el becho de haberse denegado diligencias de prueba admisibles segun las leyes; TOMO IX.

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