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Podrá suceder que aunqne haya testamento, no contenga institncion de heredero, ni se dé ou él inversion á todos los bienes del testador; ó que aquella haya caducado por premoriencia del iustituido; o que éste no quiere aceptar la herencia: como en estos casos la Ley considera con razon que el finado ha muerto ab-intestato (1), deben reputarse comprendidos por identidad de razon en el núm. 1. del art. 351, siempre que el testador no haya ordenado cosa que á ello se oponga. No así cuando sea nulo el testamento o la institucion, o incapaz el heredero, porque entonces para que se considere la herencia como intestada, es necesario que preceda la declaracion de la pulidad o incapacidad en el juicio correspondiente, y el Juez no debe entrometerse de oficio en lo que la Ley deja al cuidado de los interesados.

"2° Que no deje el finado descendientes, ascendientes ó colaterales dentro del cuarto grado."'-Este grado ha de computarse civilmente, como se verifica siempre que se trata de sucesiones hereditarias (-). Aunque la sucesion ab-intestato se estiende hasta el décimo grado inclusive, computados éstos civilmente segun se ha dicho, y solo á falta de éstos parientes es cuando corresponden los bienes del Estado (3). la nueva Ley ha limitado la intervencion jndicial de oficio en los ab-intestatos al caso en que no haya colaterales deutro del cuarto grado, sin duda teniendo en consideracion que cnando los parientes colaterales pasan de este grado, naturalmente se aumenta su número y es mas difícil apreciar el parentesco, por cuya razon es necesario tomar precauciones para asegurar los bienes y entregarlos á quien correspoudan. La limitacion antedicha del cuar. to grado se refiere solo á los colaterales, porque entre descendientes y ascendientes las leyes no ponen límites á los grados de parentesco para sucederse mútuamente.

Nótese que no se hace distincion entre parientes legítimos é ilegítimos, lo qne prueba que unos y otros están comprendidos ou la disposicion que estamos examinando, siempre que reupan las cualidades necesarias para heredar ab-intestato á la persona de cuya sucesion se trate, como se deduce del vúm. 2. del art. 38: si no pueden ser herederos legítimos, es claro que no les alcanza la razon de la Ley. Así, por ejemplo, si muere una mujer ab intestato, sin dejar otros parientes que un hijo uatural mayor de edad, el Juez se abstendrá de prevenir el ab-intestato de oficio, porque con arreglo é la ley 9 de Toro (4), tal hijo hereda á la madre cuando no existen otros descendientes legítimos; pero si ese hijo lo hubiere tenido de clérigo, o de dañade y punible ayuntamiento, no puede considerarse de derecho comprendido entre los descendientes para el efecto de que se trata, porque cou arreglo á dicha loy, ni por testamento, ni ab-intestato puede heredar á su madre; y como en tal caso la herencia quedaria abandonada, es necesaria la intervencion judicial.

La ley de 16 de Mayo de 1835 ya citada, concede á los hijos naturales legalmente reconocidos, y á sus descendientes, el derecho que antes no tenian, de suceder ab-intestato a su padre, cuando éste no deje colaterales dentro del cuarto grado. La circunstancia de ser éstos llamados á la sucesion con preferencia á aqnellos, podrá hacer du. dar si cuando el finado solo haya dejado algun hijo natural legalmente reconocido, deberá el Juez prevenir de oficio el ab-intestato. Aunque con arreglo al púm. 2. del artículo 351 así debe verificarse á falta de colaterales dentro del cuarto grado por la razou que antes hemos indicado, al propio tiempo escluye dicho procedimiento cuando corresponde la herencia intestada á descendientes o ascendientes, y como á los hijos naturales no puede negarse el carácter de descendientes, es indudable, en nuestro concepto, que cuando éstos sean los llamados á suceder al padre que los reconoció, el Juez

1. Ley 1", tít. 13, Part. 64
2. Ley 3, tit. 6., Part. 4:
3. Art. 2. de la ley de 16 de Mayo de 1835.
4. Ley 5., tit. 20, lib. 10, Nov. Roo.

debe abstenerse de toda intervencion de oficio en el ab-intestado, siempre que estén presentes y no sean menores ni incapacitados.

Es mny votable que la nueva Ley no haya tenido presente, que podria ser casada la persona que haya muerto ab-iutestado; es de creer así, porque en uinguno de los artículos del presente título se hace mérito de tal circunstancia, que bieu merecia mencionarse para determinar la intervencion que el viudo ó viuda habia de tever eu este juicio. Esta omision podrá dar Ingar á la duda de si deberá ó no prevenirse de oficio el ab-intestato cuando, habiendo cónyuge sobreviviente, no existan parientes de las clases antedichas. Para resolverla es necesario tener presente, que si bien la citada ley de 16 de Mayo de 1835, á falta de dichos parientes, y del hijo uatural legalmente reconocido respecto del padre, llama á la sucesion del finado al cónyuge no separarlo por de, mauda de divorcio coutestada al tiempo del fallecimiento, tambien añade que á la muerte de éste "deberán volver los bienes raices de abolengo á los colaterales."-Esta restriccion supone la necesidad de adoptar las medidas oportunas para que se cumpla el precepto legal; lo cual unido á que ni el artículo que estamos comentando pi otro alguno escluyen la intervencion judicial en el caso antedicho, será lógico deducir que el Juez debe prevenir de oficio al ab-intestato, aunque haya cónyuge sobreviviente, cuando no existau descendientes, ascendientes ni colaterales dentro del cuarto grado.-Eu sus lugares oportunos manifestaremos la intervencion que deberá concederse en este juicio á dicho cónyuge.

Téngase, en fin, presente que el objeto del art. 351 es solo determinar los requisitos que hau de concurrir para qne pueda preverirse de oficio el juicio de ab-intestato; po. ro dado el caso, no es potestativo en el Juez incoar ó no estos procedimientos, sino que desde luego que por cualquier conducto tenga conocimiento del hecho, debe prevenir el juicio en cumplimiento del precepto absoluto del art. 356. Este mismo artículo ordeva lo que el Juez ha de practicar en tales casos, por cuya circuustancia reserva. mos para su comentario la esposicion de los procedimientos que correspouden.

Por la regla general establecida por el art. 351 tiene dos justas escepciones: 1. Cuando esté ausente del lugar del juicio alguno de los descendientes, ascendientes ó colaterales dentro del cuarto grado, que deba heredar al difunto: 2: Cuando alguno de dichos herederos sea menor 6 incapacitado, y no tenga tutor o curador que le represente. En ambos casos, aunque existen parientes de los designados en el núm. 2. del art. 351, el Juez debe prevenir de oficio el ab-intestato, si bien limitándose á adoptar las medidas mas indispensables para el enterramiento del difunto, esto es, para dar sepultura á su cadáver, y para la seguridad de los bienes, en la forma que diremos en el comentario de los artículos 355 y 356, y que podrá vörse prácticamente en los formularios.

La primera escepcion se halla establecida por el art. 352: "Existiendo, dice, parientes de los espresados en el artículo anterior, que estén ausentes;" cuyas palabras pueden referirse, y deben aplicarse lo mismo al caso en que se hallen ausentes todos los parientes, 6 hablando con mas precision, todos los presuntos herederos de los espresados en el art. 351, que al en que solo lo esté alguno de ellos. Y á la verdad que en este caso es mas necesaria la intervencion judicial para poner en seguridad los bienes, porque la esperiencia tiene acreditado que con mas facilidad se cometen ocultaciones y abusos cuando se apodera de la herencia alguno de los parientes 6 de los presuntos herederos, que cuando queda en poder de personas estrañas. En tales casos el Juez se limitará, como hemos dicho, & adoptar las medidas mas indispensables para la seguridad de los bienes, y tambien para dar sepultura al cadáver cuando los parientes presentes o el eónyuge que sobreviva no cumplan con este deber sagrado, sin disponer nada respecto de funerales y sufragios, porque esto deben hacerlo los herederos, cuando comparezcan. Hecho esto, si se sabe el paradero de los parientes ausentes, el Juez les dará

el oportuno aviso de la muerte de la persona, á cuya sucesion se les crea llamados, como ordena el mismo artículo; lo cual se practicará por medio de carta órden ó despacho dirigido al Juez de paz, cuando residan en algun pueblo del mismo partido, y en otro caso por medio de exhorto cometido al Juez de primera instancia del partido en que se hallen, y si no comparecen desde luego, seguirá adoptando las demás modidas necesarias para la seguridad y conservacion de los bienes. Y si se ignora su paradero, deberá llamárseles por edictos en la forma que para otro caso igual previene el art. 417, practicándose las demás diligencias preventivas que ordenan los artículos 359 al 366. Aunque la Ley no ha previsto este caso, el buen sentido y la razon de analogía aconsejar estos procedimientos.

El mismo art. 352, siguiendo la práctica antigua, preceptúa que, "compareciendo los parientes, cesará la intervencion judicial en el ab intestato, á no ser que alguno ó algunos de los interesados la solicitare.” Luego mientras no comparezcan todos los parientes ó presuntos herederos, el Juez continuará interviniendo en el ab-intestato; esta es la consecuencia legítima de dicho precepto, y así se deduce tambien de las demás disposiciones aplicables á este caso. Y en efecto; con arreglo á los artículos 374 y 376, este juicio ha de acomodarse á los trámites establecidos para el de testamentaría luego que haya herederos reconocidos 6 declarados; y previdiéndose en el 407 que es necesario el juicio de testamentaría cuando hay herederos ausentes, sin persona que los represente legítimamente, es indudable que en el caso de que tratamos, el Juez ha de continuar interviniendo de oficio; pero arreglando los procedimientos á los establecidos para el juicio necesario de testamentaría, que podrán verse en su lugar. Tambien seguirá interviviendo cuando alguno de los interesados lo solicitare, por la misma razon de

que á solicitud de estos interviene la autoridad judicial en el juicio de testamentaría. Dichos interesados podrán ser en este caso los herederos ó el cónyuge que sobreviva, y los acreedores: si son aquellos, el juicio se acomodará á los trámites del voluntario de testamentaria (art. 406), y si son estos, á los del necesario (art. 407).

La segunda de las dos escepciones antedichas se halla establecida por el art. 353, segun el cual, "el Juez proveerá de tutor o curador, si no lo tuvieren, á los parientes (presuntos herederos) que fueron menores 6 incapacitados, y hasta que estén discernidos estos cargos, adoptará las medidas establecidas en el artículo anterior,'' esto es, las mas indispensables para el enterramiento del difunto y la seguridad de los bienes. Por baber considerado aisladamenie la disposicion de estos dos artículos, han creido algunos jueces, que debe cesar su intervencion oficial en el ab-intestato luego que los herederos menores 6 incapacitados quedan habilitados legalmente de tutor o curador. Para convencerse de quo esta opinion os equivocada, basta tener presente que este juicio, como antes hemos demostrado, ha de acomodarse á los trámites estableoidos para el de testamentaría luego que hay herederos reconocidos o declarados; y previniéndose por el art. 407 que es necesario el juicio de testamentaría, esto es, que el Juez ha de intervenir en él de oficio, cuando haya herederos que sean menores ó estén incapacitados (véase el comentario á dicho artículo); es evidente que cuando este caso ocurra en el abintestato, el Juez, despues de proveerles de tutor o curador, si no lo tuvieren, debe contindar interviniendo en el juicio, pero sustanciándolo por los trámites establecidos para el necesario de testamentaria.

Y no puede ser otra cosa. ¿Qué razon habria para esa desigualdad de coudiciones, para que el Juez deba intervenir de oficio en la herencia cuando un padre muere con testamento dejando hijos menores, y para no hacer lo mismo cuando muera ab-intestato? Ninguna absolutamente: antes por el contrario, necesitan mas de la proteccion judicial en el segundo caso que en el primero, on el onal el padre ha podido disponer lo conveniente para que se atienda al cuidado de sus hijos y & la conservacion de sus

biones. Téngase además presente, que el art. 353 no ordena que cese la intervencion judicial en el ab-intestato: se refiere al anterior úuicamente en cuanto á las medidas que deben adoptarse para el enterramiento del difunto y la seguridad de los bienes. Por lo tanto, adoptadas estas medidas y hecho el nombramiento de tutor o curador, el Juez seguirí practicando las diligencias precisas para la seguridad de los bienes, libros y papeles, y todo lo demás quò ordena el art. 499 y que esplicaremos en su comentario: y cuando sea un Juez de paz el que haya preveuido el juicio, remitirá las diligencias al de primera instancia !uego que haya adoptado aquellas medidas.

El nombramiento de tutor ó curador, de que habla el artículo que estamos comentando, se practicará en la forma que se previene en el tít. 3. de la segunda parte de esta ley (art. 1219 y siguientes); y siempre por el Juez de primera instancia, y no por el de paz, por las razones que espondremos en el comentario del art. 357. Cuando los herederos menores ó incapacitados estén provistos anteriormente de tutor ó curador, el Juez nada tendrá que disponer respecto del enterramiento del difunto, y se coucretará á prevenir el juicio en la forma ordenada por el art. 413, practicándose en su caso lo que disponen los artículos 420 y 421.

Por último, téngase presente, que si la Ley no permite la intervencion judicial de oficio en los ab-intestatos cuando existen ascendientes, descendientes ó colaterales dentro del cuarto grado civil, hábiles para heredar al finado, y que no estén auseutes, vi sean menores o incapacitados, es porque supone que en estas clases de parientes es indudable el derecho como herederos legítimos; pero no por esto quedan ellos privados de disputarse ese derecho á la herencia. Cuando esto suceda, el Juez podrá decretar la intervencion del caudal de la manera menos vejatoria posible á solicitud de cualquiera de ellos (art. 422), y practicar del mismo modo las demás diligencias necesarias para evitar abusos y fraudes, entrándose en seguida en el juicio sobre declaracion de heredero, en el cual por analogía se observarán los trámites prescritos en los artículos 372 al 375 inclusive. Para promover este juicio uo es necesario intentar la conciliacion (artículo 201); y tanto en él, como en el universal de ab-intestato, han de comparecer los interesados por medio de procurador (art. 13).

ARTICULO 354. Es Juez competente para conocer del juicio de ab-intestato e del domicilio que tuviera el difunto; y si le tenia en el estranjero, el del lugar de su último domicilio en España, ó donde esté la mayor parte de sus bienes.

ARTICULO 355.

La competencia del Juez del domicilio se entiende sin perjuicio de que el Juez del lugar del fallecimiento adopte las medidas necesarias para el enterramiento del difunto, y la seguridad de los bienes que

allí tuviere. Cada Juez en su respectiva jurisdiccion deberá adoptar las medidas conducentes á la seguridad de los bienes existentes en ella.

Asegurados los bienes, y dispuesto y ejecutado el enterramiento, dejarán todos los Jueces espedita su jurisdiccion al que conozca 6 deba conocer del ab-intestato, remitiéndole al efecto las diligencias que hayan practicado.

Estos dos artículos y el 357 determinan quién sea el Juez competente para conocer del juicio y de las diligencias preventivas del ab-intestato, resolviendo de una manera conveniente los conflictos y dudas que sobre esta materia solian suscitarse. Ellos forman otra de las escepciones á que se refiere el art. 69, como ya indicamos en su comentario en el tomo 1. Y si bien hubieran estado colocados con mas oportunidad al principio de esta seccion, observando el método seguido por esta misma Ley en casi TOM. III.

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todos los casos de igual naturaleza, su recta inteligencia no puede ser objeto de discusion, porque desde luego se comprende el espíritu que en ellos domina.

El 354, siguiendo lo que la jurisprudencia tenia sancionado, establece la regla general de que "es Juez competente para conocer del juicio de ab-intestato el del domicilio que tuviera el difunto." Ninguna dificultad puede ofrecer la ejecucion de este precepto, sobre todo, si se tiene presente la esplicacion que hemos dado del domicilio en el tomo 1° Pero no se pierda de vista que la Ley viene ocupándose del caso en que debe prevenirso de oficio el juicio de ab-intestato: cuando lo promuevan los interesados, no con el objeto de indagar si existen herederos legítimos, sino para la adjudicacion del caudal entre los reconocidos con este carácter á que se refiare el núm. 2. del art. 351, como en este caso el juicio ha de acomodarse á los trámites establecidos para el de testamentaría, segun hemos demostrado en el comentario anterior, le será aplicable la disposicion del art. 411, y de consiguiente los interesados podrán someterse expresa ó tácitamente á otro Juez ordinario. Lo mismo podrán verificar por la disposicion general del artículo 2: cuando desde luego promuevan, como podrán hacerlo, no el juicio de ab-ictestato, sino el ordinario para la declaracion de heredero, ó esclusion del que haya to. mado la herencia bajo este concepto.

Como podrá suceder que el fipado, sin haber perdido su calidad de español, tenga su domicilio en el estranjero al tiempo de su fallecimiento, para este caso ordena el mismo artículo, que será Juez competente para conocer de ab-intestato "el del lugar de su último domicilio en España, ó donde esté la mayor parte de sus bienes.” Annque la Ley no dá espresamente preferencia á ninguno de estos dos jueces, como no dice que puedan conocer á prevencion, y como además el fuero del domicilio es el que se establece por regla general para los ab-intestatos y testamentarías, y está colocado en primer término en el artículo que comentamos, será lógico deducir, que en el caso de que se trata, tendrá la preferencia para conocer del ab-intestato el Juez del último domicilio del difunto, y solo cuando no se sepa ó se dude cuál fué dicho domicilio, deberá conocer el del lugar donde se halle la myor parte de los bienes.

Aunque el Juez del domcilio del difunto sea por regla general el único competente para conocer del juicio de ab-intestato, no podian ni debian cometerse á él esclusivamente las diligencias preventivas de que venimos tratando, porque sucede con frecueneia que una persona muere fuera de su domicilio, 6 dejando en otro lugar bienes que pueden ser ocultados ó sustraidos. Para evitar los abusos y fraudes que en tales casos pudieran cometerse, ordena el art. 355 que "la competencia del Juez del domicilio se entiende sin perjuicio de que el Juez del lugar del fallecimiento adopte las medidas necesarias para el enterramiente del difunto, y la seguridad de los bienes que allí tuviere," añadiendo en el párrafo segundo, "que cada Juez en su respectiva jurisdiccion doberá adoptar las medidas conducentes á la seguridad de los bienes existentes en ella.'' Este período se refiere indudablemente á todos los jueces, tanto á los de 19 instancia, como á los de paz donde no recidan aquellos, cuando en su jurisdiccion existan bienes del finado, á cuya seguridad sea necesario atender. De lo cual se deduce tambien, que cuando no haya necesidad de adoptar medida alguna con este objeto, bien porque los bienes sean raices, o porque esté convenientemente garantida su seguridad, el Juez que no deba conocer del ab-intestato, se abstendrá de todo procedimiento. Deben penetrarse los jueces de que la mision que sobre esta materia les confiere la Ley, es solo la de proteger y asegurar los intereses del que no puede hacerlo por sí mismo; y así como en conciencia, sino legalmente, serán responsables de los fraudes y abusos que puedan cometerse por su descuido ó abandono en asegurar los bienes, tambien lo serán de los gastos que causen á los interesados, adoptando medidas y practicando diligencias innecesarias.

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