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better deserving of recognition. His merit is vigorous forcefulness, but he is crude, ungrammatical at times, and always without polish. He is commercial and too prolific. Delicacy and finesse are not to be found in his writings. He interests chiefly by the attractive descriptions of Valencian life in his earlier novels."

Aun los mismos panegiristas de V., como el Profesor Leavitt, confiesan que algunas de sus obras quieren imitar las de Emilio Zola. Por ahí es donde les duele a muchos: el que el nombre de V. sea tan conocido fuera de España, cuando hay en la Península tantos otros novelistas dignos de atención y estima.

Digo lo que antecede para que esté al tanto de lo que ocurre, y no se haga V. ilusiones creyendo que en los Estados Unidos el número de admiradores de V. se cuenta por el número de habitantes. El Profesor 0 Romera-Navarro le ha llamado a V. en letras de molde: "Aguila de la contaduría." En cuanto a la misma España y especialmente a su región natal, Valencia, bien sabido es que ha dejado V. allí fama de político, más que de literato. Eso lo sabemos todos, y V. mejor que nadie.

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Le supongo a V. enterado del periódico Los Nuevos Jinetes, que un puñado de admiradores y secuaces de V. lanzó a la luz pública en Nueva York el 12 de junio del corriente año, en el cual se le confiere a V. el honroso título (otro título más) de "Director ad honorem." ¡Qué defensores se ha echado V., Don Vicente !

Del número de 12 de junio:

Turbas canallescas que tembláis de miedo al tintineo de unas malas espuelas (las de Primo de Rivera ¡ canastos! Eso lo digo yo), pretendisteis mancillar con tácticas jesuíticas (Dios nos libre: también lo digo yo) la gloria y honor (¡ cuidado señor cajista!) de un nombre esclarecido.

¡Anda, anda, maestro!

Los buenos españoles e hispanoamericanos, amantes leales y sinceros de España, pronuncian con orgullo, admiración, y entusiasmo, demonstrando así la virilidad de sus opiniones y nobleza de sus sentimientos, el que con su fecunda pluma de novelista genial ha puesto a España en el mapa de la civilización ante los ojos asombrados de los pueblos extranjeros, el eximio y denodado patriota, Vicente Blasco Ibáñez, el nuevo Cromwell, forcejeando por salvar a España de una muerte ignominiosa.

A ver si entiende V. esta jerigonza.

Y-el número siguiente, del 19 de junio:

Hemos contado más de mil cartas de felicitación, estímulo, simpatía. Estas misivas que han venido firmadas por los que no doblan servilmente sus

cabezas a la tiranía, muchas de ellas debajo de la rúbrica, ostentan la nacionalidad. Son mensajes de españoles e hispanoamericanos uniendo fraternalmente sus voluntades en defensa de la libertad, de la civilización, y de la democracia.

Como propaganda para el periódico se lee lo siguiente:

Lea, Subscríbase, Anúnciese. Los Cuatro Jinetes no limpia las botas del rey Alfonso, Primo de Rivera o Dictadores de Hispanoamérica.

Españoles e Hispanoamericanos. Dad vida a Los Nuevos Jinetes y engrandecedlo a la vez, que galopa infatigablemente por España, por la raza y por la libertad.

¡ Viva la política y viva la gramática! Sólo nos quedaba por ver que sean los propios amados prosélitos de V. los que más vienen a contribuír a ponerle a V. en ridículo.

Queda de V. muy atto. y afmo. S.S.,

THE COLLEGE OF THE CITY OF NEW YORK

ALFREDO ELÍAS

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VIAJES POR ESPAÑA

X. ZAMORA HABÍA POR NOMBRE, ZAMORA LA BIEN
CERCADA

Así llamaba a la ciudad de Zamora el rey don Fernando el Grande cuando a las quejas de su hija, doña Urraca, respondía, entregándole al morir, la antigua ciudad y fortaleza tan cantada en la epopeya, de la manera siguiente, según uno de los más bellos de los viejos romances españoles :1

-Morir vos queredes, padre, San Miguel vos haya el alma;
mandastes las vuestras tierras a quien se vos antojara,

a don Sancho a Castilla, Castilla la bien nombrada,
a don Alonso a León, y a don García a Vizcaya.
A mí porque soy mujer dejáisme desheredada.

-Calledes, hija, calledes, no digades tal palabra,
que mujer que tal decía, merescía ser quemada.
Allá en Castilla la Vieja un rincón se me olvidaba;
Zamora había por nombre, Zamora la bien cercada;

Por más que Zamora sea una de las más viejas y más interesantes ciudades en la historia de España es una ciudad poco conocida por los

que viven fuera de España. Ni los españoles mismos visitan a menudo este apartado rincón de Castilla la Vieja, como nos dice el antiguo romance, y que es en realidad una ciudad que pertenecía antiguamente al reino de León. Las tierras zamoranas fueron por más de tres siglos, desde principios del siglo ocho hasta principios del once tierras fronterizas entre cristianos y musulmanes y la fortaleza de Zamora llega a ser para fines del siglo diez una de las líneas divisorias entre cristianos y morería. Todavía más tarde, después de la toma de Toledo en el año 1085, los musulmanes atacaban a los cristianos en las cercanías de Zamora.

En la historia antigua de la España de los reinos cristianos del norte Zamora tiene una importancia grandísima. Por eso tiene tan grande importancia en la epopeya y en los romances tradicionales. Después de una larga lucha de más de dos siglos, como ya se ha indicado, los hispano-cristianos se apoderaron de Zamora definitiva

1 Primavera y Flor de Romances (Wolf-Hofmann), Berlin, 1856, num. 36.

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mente en el año 901. La toma de la ciudad fué un golpe decisivo contra los musulmanes y el sitio duró por muchos meses. Esta lucha épica sería tal vez cantada en las epopeyas primitivas que no han llegado a nosotros. El dicho popular "Zamora no se ganó en una hora" o "No se ganó Zamora en una hora" es tal vez un eco épico de esas luchas tremendas y sangrientas y en particular del largo sitio que termina con la conquista de Zamora por las huestes cristianas. Capturada de nuevo por Almanzor en 981 la ciudad es pronto reconquistada por los cristianos.

Pero la antigua epopeya castellana nos cuenta mucho más sobre Zamora y los zamoranos. Nos relata la muerte del rey don Sancho delante de las murallas de Zamora a manos del traidor Vellido Dolfos, la presencia del Cid Ruy Díaz, las quejas de doña Urraca con su padre el rey don Fernando y con el joven Cid de quien estaba enamorada, y muchos otros hechos notables, dignos de admiración.

Por muchos años se creyó que Zamora había sido una ciudad edificada sobre las ruinas de la antigua Numancia, la poderosa enemiga de Roma de que hemos hablado en otro artículo. Hay todavía un monumento en Zamora a los héroes numantinos. Hay también en la Plaza Cánovas una estatua de Viriato, el célebre héroe lusitano, enemigo mortal de Roma. Pero si no puede tener Zamora el orgullo de haber sido Numancia puede enorgullecerse, sin embargo, por muchas bizarras hazañas dignas de perpetuarse en la historia y en la leyenda. Está construida la ciudad de Zamora sobre una alta elevación al norte del Duero. Desde la ciudad se ve el río Duero que majestuosamente descubre su grandioso valle rico en vegetación. La ciudad está rodeada de altas murallas, todavía muy bien conservadas. Por el lado del sur hay doble protección, las murallas y el río Duero, que hay que pasar por un puente antiguo antes de llegar a éstas. En el valle del Duero, frente a la ciudad, estaba el campamento del rey don Sancho cuando tenía cercada a Zamora y por allí cerca de le catedral actual está el postigo en la muralla por donde, según la tradición, salió Vellido Dolfos, el traidor que le dió muerte al rey don Sancho.

La catedral es el edificio más imponente de esta ciudad medieval. Es de estilo románico y gótico con una torre bizantina. La silleria del coro es de las más notables de la edad media, todo de madera labrada y de un realismo vivo y hasta picaresco. El altar mayor es de estilo gótico del siglo XV, si bien su famoso retablo es más mo

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derno. Otra iglesia notable dentro de las murallas es la de Santiago de los Caballeros, de estilo románico del siglo XII.

Don Fernando el Grande, rey de Castilla y León, al morir, en el año 1065, dividió su reino entre sus hijos. A Sancho dejó Castilla, a Alfonso dejó León, a García dejó Galicia y a Elvira Toro, una bella y rica ciudad al este de Zamora. A Urraca dejó la fortaleza y ciudad de Zamora, una de las más importantes de todo su territorio. Según el antiguo romance que ya conocemos el rey le entregó la ciudad de Zamora después de haberse quejado la hija porque no le había dejado antes nada. El rey don Sancho, al morir su padre, no quiso respetar su último fallo y se decidió a conquistar para su corona las tierras de sus hermanos. Todo la conquista fué fácil con la excepción de Zamora. Cercó a Zamora con la ayuda de los castellanos y del mismo Cid Campeador, pero no logró tomarla, y por fin le dió muerte el traidor Vellido Dolfos. La muerte del rey don Sancho delante de las murallas de Zamora es uno de los episodios trágicos de la historia castellana y de los más celebrados por la epopeya, y fué la leyenda que, tomada de las alas del romancero por el poeta dramático Juan de la Cueva, da origen a uno de los primeros dramas del teatro nacional de España. El romance que nos cuenta la muerte del rey don Sancho, acaecida delante de las murallas de Zamora, comienza de la manera siguiente:2

—Rey don Sancho, rey don Sancho, no digas que no te aviso,
que del cerco de Zamora un traidor había salido:

Vellido Dolfos se llama, hijo de Dolfos Vellido,

a quien él mismo matara y después echó en el río.

Si te engaña, rey don Sancho, no digas que no te digo.

Consumada la traición por Vellido Dolfos y muerto el rey, según nos lo cuentan también los romances, el Cid sigue al traidor en su caballo, pero ha olvidado las espuelas y el traidor se le escapa; por lo cual el Cid maldice al caballero que sin espuelas cabalga. Así dice otro romance :3

Huyendo iba el traidor, tras él iba el castellano,
si apriesa había salido, a mayor se había entrado;
Rodrigo ya le alcanzaba, mas viendo a Dolfos en salvo,
mil maldiciones se echaba el nieto de Laín Calvo:
-Maldito sea el caballero que como yo ha cabalgado,
que si yo espuelas trujera, no se me fuera el malvado.

2 Primavera y Flor de Romances, 44.
3 Ibid., 46.

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