Imágenes de páginas
PDF
EPUB

Después siguen contándonos las epopeyas y los romances la historia del famoso reto de Diego Ordoñez, el valiente castellano y primo del rey que desafía a todos los zamoranos a la batalla, sus luchas con los tres caballeros zamoranos, los hijos de Arias Gonzalo, y la venganza por la muerte del Rey. El reto del castellano Diego Orodoñez es muy famoso en la historia de Zamora. Uno de los romances lo cuenta de la manera siguiente:*

Ya cabalga Diego Ordoñez, del real se había salido
de dobles piezas armado y un caballo morcillo:
va a reptar los zamoranos por la muerte de su primo,
que mató Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido.
-Yo os riepto, los zamoranos, por traidores - fementidos,
riepto a todos los muertos, y con ellos a los vivos;
riepto hombres y mujeres, los por nascer y nascidos;
riepto a todos los grandes, a los grandes y los chicos,
a las carnes y pescados, a las aguas de los ríos.

Muy emocionante de veras es una visita a la ciudad de Zamora. Repasa uno toda la historia de la ciudad heroica y vive uno soñando con los recuerdos históricos. Al abandonar un día la vetusta ciudad iba ya de camino a la estación y pasé una vez más por las murallas antiguas de un palacio que según tradiciones fué el de doña Urraca, y a una ventana que estaría sobre uno de los agrietados paredones se me antojaba que estaría asomada la hija del rey don Fernando cuando le dirigió al Cid las quejas amorosas que nos cuenta otro bien conocido romance :5

—Afuera, afuera, Rodrigo, el soberbio castellano,
acordársete debría de aquel tiempo ya pasado
cuando fuiste caballero en el altar de Santiago,
cuando el rey fué tu padrino, tú, Rodrigo, el ahijado;
mi padre te dió las armas, mi madre te dió el caballo,
yo te calcé las espuelas porque fueses más honrado:
que pensé casar contigo, no lo quiso mi pecado.
Casaste con Jimena Gómez, hija del conde Lozano:
con ella hubiste dineros, conmigo hubieras Estado.
Bien casaste, tú, Rodrigo, mejor hubieras casado;
dejaste hija de rey por tomar de su vasallo.

4 Primavera y Flor de Romances, 47.

5 Ibid., 37.

[graphic]
[ocr errors][ocr errors]

Emocionado todavía me subí al tren que había de llevarme a Medina del Campo de viaje a Salamanca. Mi vista se dirigió también hacia el barrio de San Lázaro, fuera ya de las murallas y lugar muy propicio para el folklorista, donde había recogido varios cuentos y romances, entre éstos uno muy notable sobre la leyenda de Reinaldos de Montalbán. Un verdadero pesar embargaba mi espíritu al abandonar la antigua ciudad. Saliendo de la ciudad el paisaje es bellísimo. Por una parte el río Duero con sus fértiles vegas y huertas y caseríos y pueblos históricos nos embriaga los sentidos cual si se presentara a nuestra vista una serie no interrumpida de cuadros de Velázquez y de Zuloaga; por otra parte las colinas, llanuras, peñas y riachuelos que desembocan en el Duero, tierras y más tierras, aptas todas para la siembra y para la ganadería, nos dan una idea de la riqueza de estas tierras por las cuales guerrearon por siglos iberos contra romanos, hispano-romanos contra musulmanes. Y otra vez se me venía a la memoria el viejo romance:

Zamora había por nombre, Zamora la bien cercada:
de una parte la cerca el Duero, de otra Peña Tajada;
de la otra la morería: ¡una cosa muy preciada!

STANFORD UNIVERSITY

AURELIO M. ESPINOSA

UNA VERBENA MADRILEÑA

La verbena es una fiesta madrileña que se celebra en algún barrio determinado para conmemorar al santo de dicho barrio o distrito. Antiguamente las verbenas de Madrid duraban por regla general tres días, la víspera, el día mismo del santo y el día siguiente. Ahora algunas duran hasta una semana.

Se cree que la verbena es una tradición morisca. En la época de los moros la fiesta serviría de oportunidad para que las mujeres moras salieran a divertirse sin cubrirse la cara. Y el nombre, según parece, viene del hecho de que los jóvenes tenían la costumbre de salir a recoger la flor de la verbena.

Las fiestas religiosas tenían una parte muy importante en la verbena en tiempos pasados, pero el carácter religioso ha ido desapareciendo poco a poco. Las fiestas también daban ocasión para la venta de juguetes, alhajas falsas y otras frioleras; pero ahora hay tantas tiendas donde se pueden comprar todas estas cosas que para ello no hace falta una verbena.

En Madrid se celebran ocho verbenas. El 13 de junio es la de San Antonio, y ésta es la primera del año, como dice el refrán:

La primera verbena

que Dios envía,

es la de San Antonio

de la Florida.

Se celebra esta verbena en la Florida. El 24 del mismo mes se celebra la verbena de San Juan Bautista en el Prado; el 27 del mismo mes la de San Pedro Apóstol en el Prado; el 16 de julio la de Nuestra Señora del Carmen en Chamberí; el 25 de julio la de Santiago en la Plaza de Oriente; el 7 de agosto la de San Cayetano en la Calle de Embajadores; el 10 de agosto la de San Lorenzo en la Plaza de Lavapiés; el 15 de agosto la de Nuestra Señora del Puerto, frente a la estación del Norte, cerca de la Casa de Campo. Por fortuna todas las verbenas madrileñas caen en verano y de esta manera las deliciosas noches veraniegas permiten que se baile casi toda la santa noche.

Quedan todavía algunos rasgos religiosos para que no se diga que la fiesta es una celebración completamente pagana. Hay desde luego la procesión que recorre las calles vecinas, al frente de la cual van dos

[merged small][ocr errors][ocr errors]

largas filas de curas y sociedades religiosas de mujeres, hombres y niños, todos con sendas velas encendidas. Van después grupos de niñas vestidas de blanco y con velos delante de la estatua de la Virgen o del Santo cuyo día se celebra. La santa imagen es llevada sobre una plataforma cubierta de rosas y faroles en los hombros de algunos fieles. Al pasar por las calles la gente arroja flores delante de la imagen como una ofrenda humilde de su fervor religioso. Detrás de la imagen van los sacerdotes vestidos en sus capas sacramentales, luego la muchedumbre, que se agolpa para entrar en filas, y por fin la banda que llega hasta la iglesia para entrar y tomar parte en la ceremonia.

La gente joven, entusiasmada, espera la llegada de la noche para divertirse. Algunas muchachas llevan el pañuelo o mantón de manila y la peina de concha. Las flores distintivas son los claveles dobles, la verbena, la albahaca, la hortensia y los nardos. A las nueve empieza a llegar la gente. Madres seguidas de niños, grandes y pequeños, chicos y chicas, jornaleros, estudiantes, viejos y jóvenes, todos llegan con su vocerío contínuo con el solo fin de divertirse. Hay puestos de diversas clases. En unos se venden torraos, o sea garbanzos tostados, almendrucos, avellanas, melones, sandías y buñuelos. En un rincón nos encontramos con un churrero con su inmensa caldera de aceite hirviendo donde fríe sus churros. Por otra parte se halla un pabellón donde se sacan retratos instantáneos. Otro pavellón nos muestra la cabeza del toro que le dió la muerto a cierto famoso torero. Hay un puesto con un letrero que dice "Pim, Pam, Pum," donde hay muchos muñecos a los cuales se les tiran pelotazos para derribarlos, y para entusiasmar más a los que deseen demostrar su habilidad en el tiroteo los muñecos representan importantes hombres políticos y otros dignatarios.

No faltan los vendedores ambulantes con sus juguetes y otros chismes que ofrecen a los que desde sus sillas presencian la alegría y bullicio. Las giratorias son siempre muy concurridas. Las muchachas siempre fingen un temor cómico cuando dan los coches vueltas repentinas, y sus gritos y risas se oyen arriba de los otros ruidos. Hay un aparato especial llamado el Tubo de la Risa. Pagamos un real por entrar y subir a los asientos de la plataforma. Hay tres tubos puestos uno al lado de otro y forrados de gutapercha. Cado uno gira en dirección opuesta al otro, y una vez dentro hay que pasar por los tres tubos. El continuo movimiento giratorio tira el cuerpo del que entra

contra las paredes hasta que sale del tubo final como disparado de la boca de un cañón. Cualquiera tiene el derecho de entrar en los tubos y a pesar de que siempre hay el peligro de romperse los huesos no faltan nunca colas de jóvenes que desean demostrar su habilidad y divertir al público dando vueltas dentro de los tubos. Para los espectadores la escena es de las más divertidas que se pueden imaginar.

Para las parejas de jóvenes la parte más divertida de la verbena es el baile. El sitio más propio para el baile es cerca de un café o cerca de una taberna, y allí con la música de un organillo bailan a sus anchas las gentes pobres y humildes. El amo del café o de la taberna vende a los bailadores las bebidas típicas de la verbena, las limonadas y las horchatas. De las limonadas de las verbenas nos dice la copla popular :

Con agua, vino, y azúcar

y unas rajas de limón,

se hace el refresco más dulce,
más sano y más español.

Por la noche se encienden los fuegos artificiales. Nosotros los extranjeros, por lo menos los que no tenemos la costumbre de trasnochar, abandonamos la verbena mucho antes que los españoles, y al alejarnos llega todavía a nuestros oídos la algazara de la muchedumbre. Después de llegar a casa pensé por largo rato en lo que había visto en una noche de verbena. Los españoles de las clases bajas y medias son los que van a las verbenas. Son las clases que mantienen las costumbres antiguas y pintorescas de España, y por eso ha dicho de ellas un autor español: "Siempre tienen buen humor, tiempo para divertirse, y dinero para tirar."

PALO ALTO UNION HIGH SCHOOL

PALO ALTO, CALIFORNIA

LINA S. JACOB

« AnteriorContinuar »