Imágenes de páginas
PDF
EPUB

que pasó sirviendo á África á el Rey D. Sebastian, como general de aquella funesta guerra: éste tenía un caballo, conocido en toda Lisboa por lo singular de su color y corpulencia. Perdida la batalla, volvió Alburquerque á Lisboa, y con artificiosa astucia, hizo varias pinturas de la jornada del Rey á África, y sucesos de aquella guerra, entre las quales fué una el de el Rey tomando este caballo, que Alburquerque le alargó para que con la fuga se preservase del peligro, despreciando el proprio, por cuya ficcion esparcida en el vulgo y acreditada despues por Miguel Leyton, á influjo suyo, consiguió aquí Duarte de Alburquerque, en el año de 4640, se premiase esta accion con el título de Conde, y que en todo el mundo se crea esta fábula. Pero ¿quien será capaz de borrarla de la apreension de los hombres? respecto de la firmeza con que lo creen; en que fué fatal el reynado del Señor Don Phelipe 2.°, como la fábula del alcalde Ronquillo y otras, que ofenden vivamente el honor y el decoro de aquella Mag. Suplico á V. Ex.* mande avisarme del recibo de esta carta, para salir de cuidado. Nuestro Sr. guarde á V. Ex. los muchos y felices años que puede, deseo y he menester. Madrid y Marzo 22 de 1730.-Exmo. Sr.-Santiago Aug." Riol (rúbrica).- Exmo. Señor Marques de la Paz.-(Archivo general Central; Papeles del antiguo Consejo de Estado.)

(Por la copia)

F. G. F.

[blocks in formation]

Roboramento, Alboroque, Aliala. Núm. 196, T. III, pág. 14.-Efectivamente, las tres palabras de Roboramento, Alboroque y Aliala ó Aliara, que tambien se escribia en esta forma, significan una cosa ó cantidad entregada de más en un contrato de compra, venta ó de otra especie; y añadimos esta última frase, porque se usaba en la Edad Media, y áun despues se ha usado de esa especie de gratificacion ó sobreprecio; pero creemos que las tres palabras no son sinónimas en cuanto á las circunstancias, aunque lo son en lo principal. Para prueba de esto bastará hacer notar el origen de cada una de las tres voces, objeto de la pregunta. Roboramento viene de robur, fuerza, robustez, es

decir, una confirmacion 6 mayor validez que recibia el contrato al entregarse el sobreprecio por una de las partes. Alboroque viene de albor (el despuntar del dia) y queria significar el principio de amistad que suele nacer entre dos ó más personas que han contratado entre sí. Quizás provenga esta costumbre de la que tenian los romanos cuando al otorgar un contrato apuraban las partes sendos vasos de vino compuesto con especias, diciendo res rata fiat, de donde, á no dudar, ha salido la palabra ratafia, que designa un licor compuesto. Aliala trae su orígen de aliis alia (otras cosas á los otros), es decir, sobreprecio ó gratificacion dada por el contratante de un servicio público á los sucesores componentes la corporacion en los años sucesivos en que subsistiese el contrato y á los auxiliares y dependientes de la misma : así es que en los arrendamientos que hacian los ayuntamientos (Concejos, Regidores, Jurados, Concelleres, etc.) tanto de las hierbas, aguas, abastos, como de los bienes de los señores feudales que administraban de mandamiento judicial, se suele hallar esta ó parecida frase: Item será obligacion del arrendante entregar en cada uno de todos los años que durase este arrendamiento y en el dia de..... la aliala acostumbrada á los señores (el nombre de la corporacion) yá su notario y alguacil, etc., y á veces se estipulaba la cantidad. Y áun podríamos designar una poblacion en que los regidores cobraron anualmente una pequeña cantidad por un contrato celebrado á fines del siglo XVI ó principios del XVII, y que á peticion de un amigo nuestro se incluyó en fondos municipales en 1865: mala é ilegal costumbre, que dió lugar á que un autor dramático, muy conocido por cierto, endilgase una graciosísima sátira al alcalde y concejales que se oponian á la desaparicion de tal abuso. Creemos haber contestado á la pregunta; pero como la crítica paleográfica áun no ha dicho su última palabra, aplazamos ampliar la contestacion, si encontramos otros datos

diferentes de los que hasta hoy hemos visto (1).

J. A. L.

Malo foro. Núm. 191, T. III, pág. 14.— Pocas voces habrá en el diccionario de las instituciones de la Edad Media que á más variada interpretacion se preste que la palabra fuero. Unas veces se toma como sinónima de derecho, otras de privilegio, ora se llama así el contrato enfitéutico, ora, en fin, la carta municipal en que se fijan las relaciones entre el Rey ó señor que la otorgaba y el concejo que la recibia, fijándose en ella los derechos, privilegios, exenciones ó franquicias que á éste se concedian á trueque de no pocos pechos, tributos y prestaciones que venía obligada á satisfacer. Dicho se está que en esta especie de pactos en que los señores vendian proteccion y amparo, á cambio de otros servicios que exigian del vasallo, los intereses de ambos eran opuestos, y por consiguiente, cuanto más beneficiado estaba aquél, más gravado y deprimido resultaba éste. No eran tampoco siempre unas mismas circunstancias las en que unos y otros respectivamente se hallaban al otorgarse estas cartas de fueros, ni unos mismos los tiempos, para sufrir condiciones que si en los primeros siglos de la reconquista fué necesario aceptar, se consideraron más tarde como vejatorias y onerosas.

No cabe decir, pues, que hubiera prestaciones que pudieran llamarse en absoluto fueros malos, sino que en la lucha establecida entre el concejo y el señor, éste modifica sus exigencias á medida que crecia aquél en importancia, y rechazaba con altiva frente condiciones que al

(1) Para satisfaccion del sujeto que nos ha favorecido con esta respuesta, en uno de los números inmediatos daremos algunas más noticias sobre el asunto, y rectificarémos las etimologías, más ingeniosas que sólidas, dadas por el Sr. J. A. L. de las voces alboroque y aliala.

gunos siglos ántes se hubiera creido honrado con poderlas aceptar. Y no se diga por esto que no eran vejatorias y hasta vergonzosas algunas de estas imposiciones, sino que los pueblos, en el terreno de las concesiones, nunca se creian bastante favorecidos, y en busca siempre de buenos fueros, fueron eliminando una tras otra todas aquellas prestaciones, que reducidas á su última expresion en época no muy lejana en la forma de pequeña pension 6 cánon que pagaba el pueblo á su señor como triste recuerdo de lo que fué, han desaparecido tambien para nunca más volver.

V. V.

AVISO Á LOS SUSCRITORES

DE LA

REVISTA.

Resultando en la Administracion ejemplares sueltos de varios números de los dos primeros años de esta publicacion, como sobrantes de las colecciones com. pletas formadas, los señores suscritores que lo fueran en dichas épocas y tengan las suyas faltas, podrán pedir en el tér mino de dos meses los números que deseen, los cuales les serán servidos gratis, si los hubiere, procediéndose, pasado dicho plazo, á la enajenacion de los res

tantes.

REVISTA

DE

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS.

Esta REVISTA, que aspira á ser órgano y representante del cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, publica artículos relativos á los intereses del mismo, como tambien trabajos originales de Diplomática, Bibliografía y Arqueología; documentos históricos inéditos; relaciones de los fondos ó caudal literario de los establecimientos del ramo; preguntas y respuestas sobre las materias que abraza el mismo; crónicas y noticias arqueológicas y bibliográficas, etc., etc. Da tambien números extraordinarios, y cuando lo exige el texto, grabados.

Se publica los dias 15 y último de cada mes.-Precio de suscricion.— Madrid, tres meses, 2 pesetas.-- Provincias y Portugal, remitiendo el importe á la Administracion, el mismo precio.- Por corresponsales: 3 pesetas trimestre; un año, 11 pesetas.-Extranjero y Ultramar, un año 25 pesetas.- Puntos de suscricion.-En Madrid: en la Administracion, calle de las Vencras, 2, cuarto principal; en las porterías del Archivo Histórico Nacional (Leon, 21), Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico, y en las librerías de Durán, Cuesta, Bailly-Baillière y de D. Leocadio Lopez.

En provincias.- En las porterías de los Archivos y Bibliotecas provinciales, y en las principales librerías, ó remitiendo directamente el importe á la Administracion, en sellos de correos ó libranza de fácil cobro.

En los mismos puntos se hallan tambien de venta, al precio de diez pesetas, los tomos I y II de la REVISTA.

MADRID, 1873.-Imprenta de M, RIVADENEYRA, calle del Duque de Osuna, núm, 3.

[blocks in formation]

Incendio de la Biblioteca de Alejandría por los árabes.- Noticias: Traslacion de las Bibliotecas del Marqués de la Romana y de Estébanez Calderon á la Nacional.- Donativo de minerales al Instituto de Lugo.--Pase de un expediente à la Junta Consuitiva.-Destinacion del archivo del Cuerpo de la nobleza de Madrid al municipal. -Donativo á la Biblioteca de Gracia y Justicia. - Apertura de la Biblioteca del Atenco militar.- Obra útil para el público de las Biblioteras.- Fondos de los establecimientos: Papeles de Estado remitidos al Archivo de Simáncas en los reinados de Carlos II y Felipe V (conclusion).- Variedades: Carta de D. Fernando el Católico al Virey de Nápoles, y glosa á la misma, de Lupercio Leonardo de Argensola (conclusion).- Carta de una española cautiva en Argel, con algunas noticias sobre el desembarco de los españoles en 1775.-Pregunta: Lictor, Sayon, Alguacil.-Respuesta: Cuzolos.-Anuncio.

INCENDIO
DE LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA
POR LOS ÁRABES.

Problema muy difícil es el que sirve de epígrafe á nuestro artículo y planteado hace ya mucho tiempo por los historiadores y orientalistas más eminentes de todos los países, entre los que figuran en primer término Reinhart, Matther, Sacy, Vacherot, Humboldt y Julio Simon. Estos autores han condensado en sus escritos todo cuanto al parecer podia decirse sobre el particular, de suerte que atrevido parecerá desde luego emitir otra opinion que no sea la sustentada por críticos tan eminentes. como autorizados.

opinar fuera del comun sentir, apoyados en trabajos y estudios de actualidad, que en gran parte se fundan en códices arábigos de la Real Biblioteca de San Lorenzo del Escorial y manuscritos de la misma procedencia que existen en los archivos nacionales de París. La cuestion histórica que encabeza estas líneas cambia radicalmente de fisonomía, viniendo todas las investigaciones como á completarse en el trabajo que, extractado de una Historia de la medicina y de las ciencias en Oriente, acaba de publicar monsieur I. Leclerc en los Anales de la Sociedad de Emulacion de los Vosgos (tomo XIV, cuaderno 1), y separadamente en un folleto impreso en Épinal, que lleva por título Documentos

Séanos permitido, sin embargo, inéditos sobre el incendio de la Biblio

teca de Alejandría por los árabes.

Ha sido creencia aceptada por los historiadores modernos que el incendio de la Biblioteca de Alejandría, ordenado por Omar y realizado por su general Amrú, segun nos lo refiere el sabio Abul-Faradj, no pasaba de ser una fábula que su autor, abusando de la autoridad concedida á los historiadores, plagió de un pasaje de Ebn-Khalbdum. Este último dice en sus Prolegómenos históricos: «Cuando los musulmanes hubieron conquistado las provincias de la Persia, muchos de los libros de esta nacion cayeron en su poder; entónces Saad, hijo de Abu-Wakkas, escribió á Omar pidiéndole permiso para trasportarlos al país de los musulmanes. Echadlos al agua, pondió Omar, porque si lo que contienen conduce á la verdad, Dios nos ha encaminado por superiores vias; si, por el contrario, lo que encierran es propio para desviarnos de su camino, Dios nos ha librado de la perdicion. » Y en efecto, si hemos de creer al historiador Abd-Allatif en su Relacion de Egipto, los libros donde los magos condensaron la ciencia toda de cien generaciones, fueron entregados á las aguas y al fuego, pereciendo así la ciencia de

los persas.

res

Abul-Faradj, se dice, no hizo cinco siglos, despues de este suceso, sino desfigurar la relacion anterior alterando los lugares y sustituyendo los nombres, de suerte que escribe Alejandría en vez de Persia, y Amrú

[ocr errors]

en lugar de Saad. Y se fundan en que una de las dos relaciones (la de Ebn-Khalbdun y la de Abul-Faradj) ha sido copiada de la otra, cosa por otra parte muy comun en Oriente, cuyos historiadores aceptaron sin repugnancia todas las crónicas y tradiciones de los pueblos vecinos, siendo imposible que ni Ebn-Khalbdun, autor de los Prolegómenos históricos (siglo VIII), ni Hadi-Khalfa, que escribió el Diccionario bibliográfico (siglo XII), donde se lee un artículo titulado Ciencia filosófica, del que hemos tomado la relacion anterior, pudiesen tener presente, ni ménos copiar á Abul-Faradj, que escribió en el siglo XIII, y que en su Historia dinástica se expresa de este modo: «Juan el Gramático vivia aún cuando Amrú-ben-Abas se hizo dueño de la ciudad de Alejandría, se avistó con Amrú, que, al entender era un sabio, le hizo un bondadoso acogimiento; y habiéndole oido discurrir sobre Filosofía, que era por aquel entónces ignorada de los árabes, quedó sumamente prendado. Juan dijo un dia á Amrú: Os habeis apoderado de todas las riquezas de Alejandría, y de ellas habeis dispuesto á vuestro antojo; yo no me opongo á que os aprovecheis de cuanto os pueda ser útil; pero aquello que ninguna utilidad puede prestaros, bien pudierais concedérnoslo. -¿Qué cosas son, preguntó Amrú, las que necesitais?

le

Son, respondió Juan, los libros de filosofía que existen en el tesoro de los Reyes. Amrú le objetó que no

« AnteriorContinuar »