La floresta andaluza: revista mensual de literatura, ciencias y artes, Volumen1

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Página lxxix - ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura, que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura, ¿qué no tendrá por sordo y desventura? Aqueste mar turbado, ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto al viento fiero, airado? Estando tú encubierto, ¿qué norte guiará la nave al puerto? ¡Ay! nube envidiosa aun de este breve gozo, ¿qué te aquejas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuan rica tú te alejas! ¡Cuan pobres y cuan ciegos, ¡ay!, nos dejas!
Página lxxix - Pastor santo, tu grey en este valle hondo escuro, con soledad y llanto, y tú rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro? Los antes bienhadados, y los agora tristes y afligidos, a tus pechos criados, de ti desposeídos, ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura, que no les sea enojos?
Página 21 - ... el oscuro reino de la muerte; lloró su fatal suerte el bárbaro en Sevilla delicioso; arrastró negro luto entristecido el gran Califa, en África temido. ¿Qué reñidas batallas, qué escuadrones no honraron tus pendones? Ilustres hijos tuyos dan ser al promontorio Meliteo, desde el mar gaditano al turbio Egeo. ¿Quién el genio no admira de los que con benigno aspecto mira erudita Minerva? Mas su decoro a sí solo reserva su debida alabanza; que aunque se esfuerce osado el pensamiento, el...
Página 80 - Real orden lo digo á VS para su inteligencia y efectos correspondientes. Dios guarde á VS muchos años. Madrid, ii de julio de 1857.
Página lxix - ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura, que no les sea enojos ? Quien oyó tu dulzura, ¿qué no tendrá por sordo y desventura?
Página 96 - Si vuestra honra es la mía, No es bien honrado me llame Si no gano como fuerte Lo que hoy pierdo por cobarde. Entended, aleves condes, Que a mi tío no afrentasteis, Ni que se mancha tal paño Con cuatro gotas de sangre.
Página 231 - Daba en aquel desvarío Hasta verla despeñar; Pero viendo como un rayo Ir tras ella su lacayo, Volvió el placer en pesar, Sabiendo que era la suya.
Página 231 - La penúltima diciendo. El barbero , que no era En penúltimas muy ducho, Le echó la última fuera. A informarse del dolor Acudió al punto la lengua, Y dijo en sangrientas voces:
Página 80 - De real orden lo digo á V. para su inteligencia y efectos consiguientes. Dios guarde á V. muchos años. Madrid '¿4 de setiembre de 1847. — Antonio Ros de Olano.— Señor don Basilio Sebastian Castellanos.
Página 215 - Gran plaza, angostas calles, muchos callos; obispo rico, pobres mercaderes; buenos caballos para ser mujeres, buenas mujeres para ser caballos. Casas sin talla, hombres como tallos; aposentos colgados de alfileres; Baco descolorido, flaca Ceres; muchos Judas y Pedros, pocos gallos. Agujas y alfileres infinitos; una puente que no hay quien la repare; un vulgo necio, un Góngora discreto; un San Pablo entre muchos Sambenitos: Esto en Córdoba hallé; quien más hallare, póngaselo por cola a este soneto.

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