Demostracion de la lealtad española: coleccion de proclamas, bandos, ordenes, discursos, estados de exército ...: publicadas por las juntas de gobierno, ó por algunos particulares en las actuales circunstancias ...

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Imprenta de Repullés, 1808 - 367 páginas
 

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Página 83: Antonio de la Cruz

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Página 156 - De este modo terminarán la carrera de sus días con la noble satisfacción de ser dignos hijos de sus gloriosos padres, de quienes heredaron el valor y la lealtad. Las mismas madres pondrán en las manos...
Página 216 - ¿quién el sempiterno Clamor con que los ecos importuna La madre España en enlutado arreo Podrá atajar? Junto al sepulcro frío, Al pálido lucir de opaca luna, Entre cipreses fúnebres la veo : Trémula, yerta y desceñido el manto, Los ojos moribundos Al cielo vuelve, que le oculta el llanto...
Página 216 - ... mi pincel fatídicos colores, con que el tremendo día trace al fulgor de vengadora tea, y el odio irrite de la patria mía, y escándalo y terror al orbe sea.
Página 218 - Fama alígera le lleva del mar de hielo a la abrasada zona. Mas ¡ay! que en tanto sus funestas alas por la opresa metrópoli tendiendo la yerma asolación sus plazas cubre, y al áspero silbar de ardientes balas, y al ronco son de los preñados bronces nuevo fragor y estrépito sucede. ¿Oís cómo rompiendo de moradores tímidos las puertas, caen estallando de los fuertes gonces?
Página 219 - ¡Venganza y guerra! repitió Moncayo; Y al grito heroico que en los aires zumba, ¡Venganza y guerra! claman Turia y Duero. Guadalquivir guerrero Alza al bélico son la regia frente, Y del Patrón valiente Blandiendo altivo la nudosa lanza, Corre gritando al mar: ¡Guerra y venganza!
Página 193 - Y oye que el gran rugido Es ya trueno en los campos de Castilla, En las Asturias bélico alarido, Voz de venganza en la imperial Sevilla , Junto á Valencia es rayo , Y terremoto horrísono en Moncayo.
Página 219 - Suelta, a otro lado, la madeja de oro, mustio el dulce carmín de su mejilla y en su frente marchita la azucena, con voz turbada y anhelante lloro, de su verdugo ante los pies se humilla...
Página 3 - lealtad de mis vasallos amados, de la cual tengo tan irre«fragables pruebas, ¿qué puedo yo temer? Y cuando la ne«cesidad urgente lo exigiese, ¿podría dudar de las fuerzas «que sus pechos generosos me ofrecerían?
Página 98 - Como en varios parages, particularmente en el ataque de Córdoba, muchos soldados, á pesar de las órdenes de los señores generales y del cuidado de los señores oficiales...
Página 153 - Dominio de ella en toda su integridad al legitimo succesór, y si este y los que le siguen se hallan impedidos para obtenerla, pasa al siguiente en grado que está expedito. En ningún caso permanece sin Soberano, y en el presente el mas critico que se...

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