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por escrito de aquel, con el cual presenta una lista de todas las personas á quienes debe, de las cantidades que adeuda, y de los bienes con que cuenta para satisfacerlas. En su vista el juez manda citar á junta en su presencia á todos los acreedores contenidos en la lista, y á los demas que pueda haber y sean ignorados, cuyas citaciones se hacen por el escribano, si aquellos residen en el mismo pueblo, ó por medio de exhortos y despachos, si existen fuera, y por los boletines oficiales y periódicos, respecto de los acreedores no conocidos.

Llegado el dia citado para la junta, se celebra esta, si resulta justificado suficientemente que se han hecho las citaciones personales de todos los acreedores conocidos, aun cuando hubiere dejado de concurrir alguno de ellos; parándole perjuicio cualquier resolucion que se tomase, como si hubiese asistido; mas si faltare alguno de los acreedores, y no consta de una manera legal que ha sido citado, se suspende la junta, y se dilata su celebracion para otro dia, haciéndose al efecto nuevas citaciones.

Para ser admitidos en este acto, deben concurrir los acreedores por sí ó persona autorizada con poder suficiente, no bastando en mi concepto la práctica que suele haber de admitirse representantes con una simple papeleta ó cédula del acreedor. Pero no es necesario que para ser admitidos y dar su voto en este acto se haya de legitimar el crédito, como si se fuese á dictar sentencia acerca de él, pues es suficiente el que estén incluidos en la lista del deudor, ó se justifique de algun otro modo, aunque no sea muy solemne.

Si todos los acreedores ó la mayor parte de ellos, en cantidad y no en personas, estan conformes en que se admita la cesion de bienes, como en el mismo acto debe reputarse al deudor desposeido de ellos, se procede al nombramiento á pluralidad de votos de síndico ó administrador de dichos bienes, el cual se encarga de su manejo y recaudacion á nombre de los acreedores, apoderándose de las llaves, existencias, pape→ les y documentos que de cualquier modo pueden interesar á la masa comun de aquellos. Tambien suele nombrarse á veces por estos un defensor del concurso para que los represente en los asuntos judiciales, é bien conferirse ambos cargos á una

misma persona, ó á uno y otro simultáneamente para que de consuno ejerzan las atribuciones de administradores y defensores del caudal.

Si la mayoría de acreedores, representada por la mayoría en la cantidad de los créditos, se negare á admitir la cesion por las razones que expongan, el juez debe dictar providencia; contra la cual quedan abiertos los recursos ordinarios: y si por el voto de la mayoría ha sido admitida la cesion, y uno de los acreedores se opone á ella, debe este formalizar su oposicion, y sustanciarse el artículo con el deudor y con el representante de los acreedores, recibiéndose á prueba, y siguiéndose los trámites comunes.

Admitida definitivamente la cesion, se pasa á tratar de legitimar los créditos y de la graduacion ó preferencia de cada uno; en todo lo cual se sigue el mismo órden de sustanciacion que respecto del concurso necesario de acreedores, de que se hablará; siendo de advertir, que cualquier incidente que ocur ra, tanto sobre la administracion de los bienes, como sobre las pretensiones de los interesados, debe discutirse en pieza aparte, para evitar la involucracion y entorpecimiento del asunto principal, y sustanciarse con el síndico ó defensor de los bienes; y que cualquiera otro pleito ó expediente que se siga por separado, ya en el mismo juzgado, ya en otro, debe acumularse á los autos generales de la cesion, decretándolo el juez por sí en el primer caso, y proponiendo la inhibicion y competencia en el segundo.

Concurso necesario.

El concurso necesario se forma tambien á instancia del deudor, aunque comunmente se promueve á solicitud de los acreedores, siempre que se reunan mas de tres que á un tiempo reclamen el pago de sus créditos. Cualquiera de estos interesados puede solicitar la declaracion del concurso, pidiendo que se acumulen todos los autos que se sigan contra el mismo deudor, ya esten pendientes ante diversos jueces y escribanos, ya ante el mismo juez y por escribanías distintas. Declarado el concurso por providencia judicial, y acumulados los autos, se convoca á junta general de acreedores, del mismo modo que

se esplicó respecto de la cesion de bienes, y con iguales formalidades se procede tambien al nombramiento de defensor y administrador del concurso, y se separa al deudor de toda intervencion en aquellos.

Celebrada la junta, se pasa á legitimar en piezas separadas cada uno de los créditos deducidos: si el representante del concurso y el deudor manifiestan su conformidad, se manda, sin necesidad de mas trámites, que se tenga por legítimo el crédito, y se coloque en el grado ó lugar que le corresponda. Pero si hubiere oposicion, por no estar suficientemente` justificado, se sigue sobre ello un juicio ordinario, hasta que definitivamente se declare si es admisible ó no el crédito..

Justificados todos suficientemente, corresponde procederse en los autos principales al juicio ordinario de graduacion, en el cual cada uno de los acreedores alega los fundamentos en que apoya la preferencia de su respectivo crédito, se confiere traslado al representante del concurso, para que muestre su oposicion ó conformidad, se recibe el asunto á prueba, aunque pocas veces es preciso, porque ya en las piezas separadas ba justificado cada uno de los acreedores su derecho con citacion y audiencia del defensor general; y á su tiempo recae la sentencia de graduacion, en la cual se designa el lugar y preferencia con que deben ser satisfechos los créditos, segun el privilegio de prelacion que cada uno de ellos tuviere con arreglo á derecho; y del fallo se admiten los recursos propios de un juicio ordinario y comun.

Espera.

La espera ó moratoria es otro de los concursos conocidos en el foro. En el dia solamente los acreedores pueden conceder este beneficio al deudor, pues el mezclarse el gobierno, como sucedia en otro tiempo, en el otorgamiento de estas gracias, seria abrogarse facultades que no le atribuyen las instituciones políticas vigentes, y mucho menos en perjuicio de un tercero: y concederlas los tribunales de justicia, como tambien ha estado permitido, sería excederse de los límites que la ley fundamental les marca.

Preténdese la espera por el deudor, presentando la lista de sus acreedores, de las cantidades que les adeuda, y de los bienes con que cuenta, solicitando de ellos le concedan espera hasta cierto plazo para realizar el pago. De la manera que se ha expuesto en cuanto á los demas concursos, se convoca á junta general de todos los acreedores, y en ella admitidos los que justifiquen legítimamente sus créditos, pues no basta la conformidad del deudor, se pasa á votar si se ha de conceder ó no la espera solicitada, y lo que resuelve la mayoría, entendiéndose en cantidades y no en personas, como lo previene expresamente la ley 5.a, tít. 15, Part. 5.a, se aprueba por el juez, dictando al efecto providencia, la cual es obligatoria aun para los que no han asistido habiendo sido citados, y para los que, habiendo concurrido, no han prestado su conformidad á la concesion de la gracia. Pero si por el contrario los acreedores que representan la mayor cantidad de los créditos, se oponen á que se otorgue la espera, el juez debe en su providencia denegarla; y de uno ó de otro modo, queda finalizado el litigio.

Quita.

ni en

El juicio de quita ó perdon de parte de la deuda es otro de los concursos. Las diligencias preliminares, las citaciones y la celebracion de la junta de acreedores se hacen tambien del mismo modo que en la cesion de bienes y concurso necesario, con la diferencia de que ni en el juicio de espera, el de quita hay necesidad de nombrar administrador á las bienes del deudor, porque este no es separado del manejo de ellos. Si todos los acreedores están conformes en la concesion de la gracia solicitada por aquel, el juez accede á ella; pero si discordan los pareceres, se pasa á la votacion, y resuelve la mayoría, cuya resolucion perjudica á los que, habiendo sido convocados, no comparecen, y á los que han manifestado opinion contraria; á menos que el crédito del que disiente supere al de todos los demas juntos, ó tenga hipoteca especial y general en los bienes del deudor, y los demas acreedores sean personales (1).

(1) Ley 16, tit. 15, P. 8.

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CAPITULO XVI,

De los juicios de testamentaría y abintestado.

El juicio de testamentaría tiene por objeto el distribuir judicialmente entre los herederos y legatarios los bienes que haya dejado el testador, con sujecion á su voluntad; y el de abintestato el hacer igual distribucion entre los parientes dentro del décimo grado, que tengan opcion á heredar al que ha muerto sin disposicion testamentaria. En uno y otro caso, cualquier persona interesada en los bienes de la herencia puede ocurrir ante el juez, solicitando la prevencion del juicio, y que se proceda judicialmente á la formacion de los inventarios, ó que se conceda el término suficiente para formarlos extrajudicialmente, y presentar los despachos á la aprobacion judicial.

Si están de acuerdo todos los interesados en la herencia, puede accederse á que los inventarios se hagan extrajudicialmente; pero si alguno de aquellos, ya sea heredero, legatario, ó acreedor, se opusiere, debe ejecutarse judicialmente dicha diligencia con citacion de los mismos interesados, emplazándoseles personalmente para el dia y la hora que se señale por el juez'; aunque suele en la práctica omitirse la citacion de los legatarios y acreedores, porque pueden estos ocurrir despues al juicio, manifestando su conformidad ó reparo acerca de los inventarios hechos.

No es preciso que concurra el juez á la práctica de ellos, pues basta que se autorice por el escribano de los autos, ó el que se comisione al efecto. Deben incluirse por clases y con la oportuna separacion, todos los bienes muebles, raices y semovientes que el difunto haya dejado y le pertenezcan, no solo en el pueblo de su domicilio ó donde hubiere fallecido, sino en otro cualquiera del reino ó del extranjero, con distincion de cada cosa, especie y cantidad, y con expresion de peso, medida, hechura, color, calidad, sexo, edad, linderos y demas correspondiente, segun la clase de los bienes. Deben asimismo inventariarse los libros, papeles, títulos de pertenencia, documentos de crédito, tanto en favor como en TOMO I

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