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cusion y del libre exámen. Los gobiernos representativos están fundados sobre esta base, porque no son en su esencia otra cosa que la espresion omnipotente del pensamiento nacional, conducido por el fanal de las teorías, y por las brillantes antorchas de una filosofia mas humana y mas consoladora.

Solo los déspotas temen la instruccion de sus pueblos, porque quieren que estos solo aprendan á leer su voluntad en su sañudo semblante; pero los gobiernos libres no tienen otro apoyo que el que les presta la opinion pública, porque tampoco tienen otro poder que el que deducen de una voluntad bien ganada y de una razon conocida.

Con frecuencia se ofrece al mundo el triste espectáculo que forma el divorcio entre el poder y la inteligencia. Algunas veces se empeña la lucha; sus resultados no pueden ser dudosos por mucho tiempo; es la lucha entre un pigmeo y un gigante. Vencen siempre las ideas, porque su destino es sagrado y su causa inmortal. Ideas y siempre ideas. A ellas está fiada nuestra suerte actual y entregadas las llaves del porvenir. Hé aqui, señores, el pensamiento que nos ha movido y guiado al establecer esta enseñanza pública.

Es imposible que un pueblo que sabe , llegue á ser tiranizado: donde hay ideas, no puede haber despotismo. Nosotros vivimos todavía , por desgracia, en gran parte de los errores. tradicionales de nuestros padres, que levantaron el ídolo del error, doblaron ante él una rodilla cobarde, besando acaso yugo que les imponia un tirano, como si la humanidad no pudiera ó no debiera elevarse á mas altos destinos. Pero aquellos tiempos pasaron ya. Nos ha tocado un siglo que no tiene fé sino en la ciencia; que rechaza con indignacion, ó con la sonrisa del desprecio, cuanto se le presenta con aire dogmático, y que no cree sino lo que se le demuestra. Hé aqui todo lo que se necesita: revelar á los hombres sus derechos; hacerles conocer toda su importancia , y ellos los vindicarán. Los pueblos son como el

У guerrero de Homero, que solo pedia la luz para pelear aun contra los mismos dioses. Demos la luz a las naciones, y ellas ani

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quilarán bien pronto cuanto existe de depresivo, de arbitrario y de injusto sobre la tierra, levantando sobre las ruinas de caducos y desacreditados sistemas, el altar augusto y sublime de la razon y de la justicia. (Aplausos.)

Nosotros queremos confiar la direccion de nuestros destinos á la supremacía del pensamiento; de ese pensamiento creador que fecunda la nada y que decide la suerte de los imperios. No es, pues, la guerra como general y equivocadamente se cree, propiamente hablando, entre la aristocracia y la democracia; lo es, sí, entre la aristocracia del talento y de la virtud, y la aristocracia del nacimiento cuando se presenta desnuda y despojada de todo otro título: en una palabra, entre la humanidad y la violencia, entre la justicia y los privilegios, entre las reformas y

у los abusos, entre los nuevos intereses y los intereses antigues; los intereses antiguos, señores, que son el anacronismo de nuestra época, el borron y afrenta de nuestra civilizacion, que anatematizados por la razon y por las luces, se sostienen apenas escasa y débilmente sobre la cúspide de la columna que en otro tiempo se alzó á su poderio, socavada ya por su base; que se bambolea sin cesar, y que la accion corrosiva del tiempo y el choque continuo y bienhechor de los principios arrojará sobre el polvo, de que nunca mas volverá á salir. (Aplausos.)

Ponemos, pues, al frente de nuestro sistema, como símbolo de nuestra creencia política, aquella preciosa máxima de los discípulos de San Simon :-Cada uno, segun su capacidad, y cada capacidad , segun sus obras.

Y no se crea , señores, que al invocar la inteligencia, y al proclamarla por reina, hablamos de esa inteligencia avara, pedagoga, inaccesible, que desprecia a todas las clases que no tienen la fortuna de comprender sus arcanos; no: hablamos de esa otra inteligencia bienhechora, que mira en cada hombre un hermano, que trabaja incesantemente por la felicidad de todos, con el celo de la fé y con el ardor de la filantropía , que se difunde, que se derrama por todas las capas de la sociedad , para penetrarlas todas, y que solo aspira á acelerar el venturoso dia

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en que el trono de la humanidad y de la concordia se eleve hasta el cielo, y en que se vean agrupados a su alrededor, formando una sola familia, á todos los hombres felices y satisfechos. (Aplausos.)

Tal es, señores, la mision sublime del siglo XIX. La del XVIII fué trágica , fué de destruccion ; la nuestra es regeneradora. Un drama sangriento empezó a representarse hace poco mas de dos siglos, en una nacion que hicieron célebre á la vez la espada de César y la pluma de Tácito. Allí un rey mal aconsejado abrió en la historia de un pueblo libre desde su origen, y libre hasta en su sometimiento, una página consagrada á las violencias y á las persecuciones. Triunfaron de él la opinion y las ideas, como habian triunfado antes de Juan sin Tierra, no dejando al primero ni la oportunidad ni el consuelo de un arrepentimiento tardio. Esta historia funeral hirió vivamente todas las imaginaciones. La medida del sufrimiento se habia llenado en Francia. La pátria de Clodoveo no podia tolerar por mas tiempo la tirania. Por una fatalidad que preside muchas veces á los destinos, fué el de Luis XVI oponerse insensatamente al torrente irresistible de la opinion y del espíritu de la época. Montesquieu, Vol

y taire, Diderot , Rousseau y otros muchos y célebres escritores, habian fijado luminosas teorias, ante las cuales no podian sostenerse los caducos y decrépitos sistemas que se intentaba perpetuar. Prevalecieron, por desgracia, pérfidas y funestas influencias, y los Malesherbes, los Neker y los Turgot , Ministros, mas bien que del poder, de un pensamiento regenerador y filosófico, cedieron su lugar á los Calones y Brienes, empeñados en prolongar la edad de hierro y los abusos. La opinion se indignó, y en su irritacion rompió la dinastía. Torrentes de sangre pasaron por encima del trono. A todo puso fin una espada, hasta entonces invencible, que hirió del mismo modo en los vencedores que en los vencidos. Empezó una reaccion funesta; la opresion y la tiranía fueron el fruto de tantos esfuerzos y de tantos desastres, y no quedó de la libertad sino una imágen engañosa, un doloroso recuerdo, y el culto secreto, los puros

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inciensos que todavía le quemaban en sus corazones algunos buenos patriotas. ¡Amargo desengaño para los pueblos , que la podido enseñarles no les basta destruir, si no aciertan al mismo tiempo á regenerar! Pero si para destruir basta la pasion, no se regenera sino por medio de las ideas. Estas son las que nosotros nos proponemos difundir , confiados menos en nuestros medios y suficiencia, que en la benevolencia de los que nos escuchen, y en lo puro y patriótico de nuestro deseo.

Tres cátedras se han establecido de un interés político inmediato: la de politica constitucional, la de economía política y la de principios de legislacion universal. La primera fijará las verdaderas teorías constitucionales; la segunda enseñará los medios de formarse, distribuirse y consumirse la riqueza mas útilmente; y la tercera, separándose de todo lo que es constitucional, y por consiguiente frágil entre los hombres , subirá á los principios de esa justicia inmutable y eterna, que debe ser el bello y el tipo de todas las legislaciones. Otras dos de geografia é historia filosófica de España darán los conocimientos que tan necesarios son á un hombre público: por último, una de literatura servirá para la juventud de un ameno desahogo en tareas mas sérias y le revelari el secreto de dar colorido y vida á las ideas, dirigiendo la imaginacion, que es el mas amable intérprete del pensamiento: esa imaginacion, que aunque Montagne en un momento de mal humor la ha llamado la loca de la casa, no es realidad, sino una persona muy razonable y que está en el mundo, no para formar cisma con la inteligencia, sino para erigirle altares y para consagrarle templos.

Este es nuestro proyecto y este es nuestro designio. Si no acertamos á desempeñarlo cumplidamente, nos creemos derecho al menos á reclamar alguna condescendencia en gracia siquiera de lo filantrópico y útil de nuestra intencion.

Nuestras esperanzas al acometer esta empresa no tienen limite, Confiamos mucho en la juventud; y al mirarla tan ávida de saber como muestra su estraordinaria asistencia á esta inauguracion, nos entregamos en profecia á los presentimientos mas

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dulces y á los mas halagüeños presagios para el porvenir. La cabeza del hombre no es mas ingrata que la tierra, que desenvuelve el gérmen que se le confia. El siglo de la indagacion nos ha tocado; desempeñemos pues la mision sublime, que es el patrimonio de nuestra edad, y aseguremos los futuros destinos de nuestra pátria sobre el poder é influjo de las verdaderas teorías, que no pueden negar los resultados cuando están apoyadas sobre la verdad de los principios y sobre la seguridad de la conviccion. El pais será deudor de su felicidad a los que mas trabajan con sus talentos, á cuya accion se presenta abierto un inmenso campo, y la posteridad conservará siempre para ellos un recuerdo agradecido.

Primera leccion.

SEÑORES:

Encargado de la cátedra de política constitucional, y teniendo que ocuparme en este momento de la primera de sus lecciones, quiero antes de entrar en materia hacer dos advertencias que juzgo oportunas, y que deseo no se olviden. Es la primera en que ya fuí prevenido hasta cierto punto anoche por el distinguido profesor de economía politica, que en el curso de estas lecciones procuraremos que nuestro lenguage sea sumamente claro, óbvio é inteligible , porque nos proponemos solo convencer, persuadir, razonar. Evitaremos por lo tanto, y lo evitaremos consumo esmero , dirigirnos á las pasiones ó hablar a la imaginacion. No porque la miremos como una hechicera , de cuyos encantos sea prudente preservarse , sino porque aun inirándola, como con efecto la miramos, como una divinidad que debe tener su templo y su culto reconocido, creemos sin embargo que este culto debe reservarse para otras ocasiones y para otras materias. Creemos que cualquiera

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