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legiados. Los gefes de marina conocen privativamente, además de las causas civiles y criminales de los aforados, en los casos de arribadas, pérdidas, presas y naufragios de toda embarcacion; en la custodia y adjudicacion de cuanto el mar arrojare á las playas, bien sea producto del mismo mar ó de otra cualquiera especie; en lo relativo á la pesca y navegacion y á la seguridad y limpieza de los puertos, valizas y linternas y á las fábricas de armas, de járcias, lonas, betunes y demás efectos para el servicio de la armada, aun las establecidas en poblaciones mediterráneas (1).

Tampoco se puede edificar en la ribera de modo que se embargue el uso comunal de la gente (2), siendo los mismos gefes de marina jueces conservadores de este goce público; y por eso á nadie le es lícito construir en ella sin prévia licencia de aquellas autoridades.

CAPÍTULO III.

De las aguas. 1273.- Importancia de las aguas. sas de regadio. 1974.-Su dominio.

1286.-Servidumbre de acue1275. -Las aguas corrientes son

ducto. susceptibles de propie- 1287.--Cuando puede reclamarse dad particular..

esta servidumbre? 1276.- Aguas privadas.

1288.-Recurso del reclamante 1277.-Aguas públicas.

en caso de oposicion. 1278.-Su clasificacion.

1289.-Indemnizacion á favor 1279.–Ventajas de retener cier

del dueño del prédio sirtas aguas en el dominio

viente. público.

1290.-Conservacion y repara1280,- Concesion de las aguas

cion del cauce. públicas.

1291.-Cuando no puede exigir1281. Forma y efectos de es

se aquella servidumbre. tas concesiones.

1292.- Navegacion fluvial. 1282.- Aguas de aprovechamien. 1293.-Su policia. to vecinal.

1294.- Construccion y repara1283.-Riberas de los rios,

cion de los canales. 1284.- Aguas de los canales. 1295.-Deslinde de sus terrenos 1285.- Proteccion a las empre

adyacentes. 1873.-Son las aguas artículo de primera necesidad pa(1) LI. 3, 10 y 11, tit. vii, lib. vi. Nov. Recop. (2) Ibid. ley 4.

ra los usos de la vida, fuerza motriz aplicadas a la industria, vehículo del comercio , y convertidas en riego son la sangre de la tierra y la vida de los campos,

En las márgenes de los rios se fundaron las primitivas ciudades, porque allí eran las subsistencias mas abundantes, las comunicaciones mas fáciles y mas fértil el terreno. La presencia de las aguas aumenta el valor de toda propiedad, principalmente en los paises donde escaseap las lluvias. De aquí se deriva la importancia de este don de la naturaleza, ya consideremos su aprovechamiento como origen de antiguos derechos, ya establezcamos reglas acerca de su aplicacion presente.

1874.-Las aguas pertenecen ora al dominio público, ora al privado. Don Alonso el Sábio enumera entre las cosas que comunalmente pertenescep á todas las criaturas las aguas de la lluvia, y los rios entre aquellas de las cuales puede usar cada un ome (1). Sin embargo de que la ley no distingue nominalmente los rios navegables y.no navegables, parece que alude solamente a los primeros, segun se colige del contesto literal de la ley cilada , de la siguiente relativa al dominio y uso de las riberas, y con mas claridad todavía de la posterior donde se dice: «molino, nin canal, nin casa, nin torre, nin cabaña, din otro edificio ninguno, non puede ningund ome facer nuevamente en los rios por los quales los omes andan con sus navios, nin en las riberas dellos, porque se embargasse el uso comunal» ().

Admitida esta interpretacion, de acuerdo por otra parte con el derecho romano que declaraba públicos casi todos los rios, quedan sujetos á propiedad particular los rios no navegables, los arroyos, los torrentes, las fuentes , estanques, pozos y cisternas; es decir, que son aguas privadas: 1.° todas las contenidas dentro de ciertos límites y susceptibles de una ocupacion constante : 2.° las aguas vivas que

(1) Leyes 3 y 6, tit. xxviii, Part. III. (2) Ley 8.

nacen ó se descubren en nuestro terreno, y 3.o las corrientes, bien sea su curso contínuo, bien intermitente,

1975.- Arguyen algunos jurisconsultos y publicistas que las aguas corrientes no pueden ser objeto de propiedad particular, porque consideradas como una sustancia Buida, solo se prestan á una posesion fugitiva, sobre cuya base tan movible no es fácil cimentar un sólido dominio. Mas si las aguas á pesar de su fluidez se comprenden en el dominio público ¿por qué no en el privado? Su renovacion perpétua no es obstáculo para la propiedad , pues todos los seres se renuevan sucesivamente y se transforman durante su vida, asimilándose unas sustancias y perdiendo otras, sin que basta ahora hubiese ocurrido á nadie preguntar si la sustitucion de sus partes altera los derechos del propietario, Por último, dicen que las aguas corrientes, aun cuando fuesen susceptibles de ocupacion exclusiva, resisten toda modificacion industrial, siendo su aprovechamiento un goce momentáneo que no lleva el sello de la propiedad. Pero si en efecto mientras las aguas fluyen no parecen nuestras, la ley nos garantiza su posesion exclusiva, y ejercemos en ellas los derechos de dominio, cuando sangramos el rio para mover una maquinaria ó para regar nuestros campos. El agua es siempre la misma considerada como sustancia independiente del terreno que baña; mas no así el rio considerado como un volúmen contipuo con su lecho, sus márgenes, sus acéquias y sangrías. Todas las cosas se poseen de distinto modo, cada una seguo su na, turaleza; y por esta causa admitiremos, si es preciso, que las aguas corrientes son objeto de una propiedad modificada,

1276.-Las aguas privadas pertenecen al fuero comun, reservándose la administracion solamente aquellos derechos que la sociedad deposita en sus manos, para impedir que el interés particular se sobreponga al bien general. A este fin concurren los reglamentos de policia que limitan lo absoluto del dominio en punto á las aguas privadas, ya exigiendo autorizacion para su aprovechamiento, ya sujetando los usuarios á ciertas servidumbres.

1977.-Las aguas públicas están destinadas para el servicio de todas las gentes, de suerte que todos pueden aprovecharse de ellas pescando, navegando ó de otra manera, con tal que no embarguen el uso comunal, «ca non sería cosa guisada, que el pro de todos los omes comunalmente, se estorvase por la pro de algunos (1).

1918.-Como segun queda dicha son públicas solamente las aguas de los rios navegables, se infiere que su clasificacion es un acto administrativo. Declarar un rio navegable es decidir su aptitud para la navegacion, midiendo su anchura y profundidad y estudiando el curso tranquilo ó impetuoso de sus aguas: es tambien apreciar las necesidades públicas, juzgando si ofrece utilidad convertirlo en línea de comunicacion fluvial. Estos hechos caen bajo el imperio de la administracion , como único poder encargado de fomentar toda clase de intereses sociales.

1879.-El dominio público de las aguas en vez de entorpecer, facilita su aprovechamiento por los particulares. Aun cuando todas las aguas perteneciesen á la nacion, no quedarían desatendidas las necesidades agrícolas é industriales, siempre que la ley impusiese á los propietarios ribereños la servidumbre de acueducto en favor de los propietarios del interior, para que a todos alcanzasen los beneficios del riego ó la fuerza de las corrientes.

1980.-Las aguas públicas deben ser objeto de una concesion individual o colectiva á nombre del estado, pero á título gratuito y nunca oneroso. Toda concesion retribuida llevaria impreso el sello de un monopolio que el gobierno haria de los dones del cielo para el uso comun de los hombres, y llevaria implícita la condicion de indemnizar al concesionario, cuando por razones de utilidad pública fuese preciso el despojo. El gravámen de la indemnizacion llegaria á tal extremo que seria forzoso renunciar a todo proyecto de mejora, 6 faltar a los preceplos de la justicia.

1881.- Este principio bállase consignado en nuestro derecho administrativo, puesto que se necesita una autoriza

(1) Ley 8, tit. xxvIII, Part. III.

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cion real, prévia la instruccion de expediente, para establecer cualquiera empresa que tenga por objeto, ó pueda ballarse en relacion inmediata:

I. Con la navegacion de los rios ó su habilitacion para conducir á flote balsas ó almadias.

II. Con el curso ó régimen de los mismos rios, sean ó no navegables y flotables.

III. Con el uso, distribucion y aprovechamiento de las aguas.

IV. Con la construccion de toda clase de obras nuevas en los mismos rios, incluyendo los puentes de todos ellos.

Los empresarios acuden al gobernador de la provincia (1), manifestando el objeto de las obras y presentando las relaciones y memorias facultativas, asi como los planos y perfiles

y necesarios para la inteligencia y comprobacion de los puntos sobre los cuales se presuma ó funde alguna oposicion por razon de perjuicios públicos ó particulares que el proyecto hubiere de ocasionar al tiempo ó despues de su ejecucion. Los gobernadores dan publicidad al proyecto por un término breve que no escede de treinta dias, dentro del cual acuden los particulares ó corporaciones que se creyeren perjudicadas á exponer los fundamentos de su oposicion. Se comunican sus razones y documentos al empresario, pasa el expediente al informe del ingeniero de la provincia, y el gobernador, despues de oir al Consejo provincial, consigna sa dictámen y lo eleva todo al conocimiento del minisIro de Obras públicas para la resolucion definitiva.

Cuando los proyectos de esta clase luvieren por objeto el establecimiento de nuevos riegos, deberá instruirse un expediente en igual forma en las provincias por donde aguas abajo atraviese el rio que ha de suministrarlas, ó el de quien fuere afuente inmediato (2).

Estas autorizaciones solo deben recaer sobre las aguas

(1) La autoridad superior de la administracion provincial ha cambiado su nombre de gese politico por el de gobernador de pro

en virtud de rea to de de diciembre de 1849, cuya nueva denominacion emplearemos á lo sucesivo en esta obra.

(2) Real órden de 14 de marzo de 1846.

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