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tarde, la Iglesia misma tuvo que predicar la guerra y el exterminio contra los infieles. El resultado de las Cruzadas contribuyó á modifi. car los elementes preponderantes en la Edad Media, y cuando el plebeyo pasó de guerrero á comerciante, probó que tenía los dos caractéres de la aristocracia, la fuerza У

la riqueza; y con su asociacion en clases, se delinearon ya los primeros albores del estado llano. Las luchas entre la Iglesia y el Imperio, cesan tambien para dar paso

á las nuevas ideas, y las nacionalidades comienzan á formarse para abrir franco camino á la Edad Moderna, diferente en su composicion, en sus medios y en su desarrollo, de todas las

que

le habian precedido.

Hasta 1348, solo dos fuerzas sociales habian compartido el poder público en Aragon. La aristocracia, poseedora de la fuerza, y la Monarquía, conservadora del derecho; pero esta institucion habia venido cediendo tanto, que sólo quedaba un ligero recuerdo de la dignidad Real ante las reiteradas é incesantes invasiones de la turbulenta nobleza. Era ésta dueña de la fuerza y del gran poder que representa la propiedad territorial de un país, pero nosupo

conservar su prestigio, y poco a poco fué debi- . litándose su influencia, que adquiria la clase media, la cual más tarde habia de representar la ciencia y la riqueza de la nacion. Mientras la aristocracia fué un poder exclusivo, las fuerzas sociales estuvieron desconocidas; pero cuando dejó de serlo, nació a la vida pública el estado llano, que habia de contribuir á mante. ner el necesario equilibrio entre los poderes públicos. Esta fué principalmente la consecuencia legitima de la grandiosa política inaugurada por D. Pedro IV al derogar, de acuerdo con las Cortes, los célebres Privilegios de la Union, considerados por todas las personas imparciales como un obstáculo al desenvolvimiento de la libertad en aquel reino, y producto tan sólo de un acto de rebeldía, como declaran todos los historiadores. La verdadera libertad en aquel reino, la que tiene su garantia en la ley, no nació hasta las celebradas Córtes de Zaragoza de 1348.

X.

SUMARIO.

Reinado de D. Juan I.–Peticiones en las Cortes de Monzon para refor

mar la casa Real.- La clase media adquiere preponderancia por las Ordenanzas de Zaragoza de 1391.-Luchas sangrientas entre la nobleza misma.-Compromiso de Caspe.-Triunfo de la omnipotencia parlamentaria.-Arraigo del sentimiento monárquico.-Origen del sistema parlamentario en Aragon.-No fueron Cortes las primeras reuniones.- Primeras limitaciones del clero, la clase popular y hasta de la misma nobleza.—Diferencias entre Aragon y Castilla.Elementos que constituian las Córtes aragonesas.-El clero tuvo representacion respetable en las Cortes de Huesca de 1247.-La nobleza fué el poder más antiguo de la Monarquia.-Diversidad de opiniones sobre la representacion de las universidades.- Puede fjarse á mediados del siglo x11.- Atribuciones de las Cortes de Aragon.-Su poder, influencia y facultades.— Tendencia de los Monarcas desde mediados del siglo xil á debilitar el poder de la nobleza. Proteccion del elemento municipal.-Razon política de los Privilegios concedidos.-Garantias colectivas que proporcionaba el sistema municipal. - Facultades de la Diputacion permanente.Cuerpo de Jurados.-Sus prerogativas.-Milicias de las universidades.-Garantias individuales.- Prohibicion de la pesquisa.-Fianza de derecho.-Respeto al hogar doméstico.-Libertad de trabajo.Se modifica esencialmente la organizacion política del reino.

Fugaz transcurrió el reinado de D. Juan I, pero no tanto que los aragoneses, deseosos de que se mantuvieran incólumes las costumbres

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severas de sus mayores, no pidieran y alcanzaran en las Cortes de Monzon de 1388, la reforma de la casa Real. El único recuerdo que la historia guarda de aquella época, es el de las célebres Ordenanzas municipales de Zaragoza de 1391, que dieron allí inmensa preponderancia á la clase media, pues en su mano quedo desde entonces el gobierno y régimen de la ciudad principal y el reino, con sus villas y aldeas.

Sucedió á D. Juan I, su hermano D. Martin, que aunque se halló en paz con todos durante su reinado, no pudo evitar que los Urreas y los Lunas ensangrentaran el suelo de Aragon desde 1400, y los Centellas y Soleres hicieran otro tanto en Valencia desde 1403, no bastando para poner paz y órden, la hermandad entre Zaragoza y las demás ciudades, la autoridad del Rey, ni el prestigio del Justicia, hasta que las Cortes consiguieron atreguar á los principales enemigos, y que dejasen sus diferencias en manos del Rey, acordando auxiliar al que á ésto se allanase y combatir a su enemigo.

Por la muerte sin hijos de D. Martin, llegamos al célebre compromiso de Caspe, una de las páginas más honrosas de Aragon, en que

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