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nunca visto hasta ahora en la historia, de una nacion magnánima que ha sabido pasar de un estado político á otro sin trastornos ni violencia, subordinando su entusiasmo á la razon en circunstancias que han cubierto de luto é inundado de lágrimas á otros países mén06 afortunados! La atencion general de Europa se halla dirigida ahora sobre las operaciones del Congreso que representa á esta nacion privilegiada. De él aguarda medidas de indulgencia para lo pasado y de ilustrada firmeza para lo sucesivo, que al mismo tiempo que afiancen la dicha de la generacion actual y de las futuras, hagan desaparecer de la memoria los errores de la época precedente, y espera ver multiplicados los ejemplos de justicia, de beneficencia y de generosidad, virtudes que siempre fueron propias de los españoles, que la misma Constitucion recomienda, y que habiendo sido observadas religiosamente durante la efervescencia de los pueblos, deben serlo más todavía en el Congreso de sus representantes revestidos del carácter circunspecto y tranquilo de legisladores. Tiempo es ya de emprender el examen del estado en que se halla la nacion, y de entregarse á las tareas indispensables para aplicar remedios convenientes á males producidos por causas antiguas y aumentadas por la invasion enemiga que sufrió la Peninsula, y por el sistema extraviado de los tiempos que siguieron.

» La exposicion que presentará el secretario de Estado respectivo sobre la situacion de la hacienda pública, pondrá de manifiesto su decadencia y atrasos, y excitará el celo de las Córtes para buscar y elegir, entre los recursos que aún tiene la nacion, los más oportunos para atender a las obligaciones y cargas forzosas del Estado. El exámen de este punto afianzará más y más la idea de lo esencial y urgente, que es establecer el crédito público sobre las bases inmutables de la justicia, de la buena fe y de la escrupulosa observancia y satisfaccion de los pactos, de donde nace el bienestar y la tranquilidad de los acreedores, la confianza de los capitalistas naturales y extranjeros, y el desahogo del Erario; y yo cumplo con uno de los deberes más sagrados que me imponen la dignidad real y el amor de mis pueblos, recomendando eficazmente a las Córtes este importante asunto.

» La administracion de justicia, sin la cual no puede existir sociedad alguna, ha descansado hasta ahora casi exclusivamente en el honor y probidad de sus ministros; pero sujeta ya á principios conocidos y estables, ofrece a los ciudadanos nuevos y más fuertes motivos de seguridad, y promete todavía mayores mejoras para cuando reformados cuidadosamente nuestros códigos, adquieran la sencillez y perfeccion que deben darles las luces de la experiencia

»En la administracion interior de los pueblos se experimentan dificultades que tienen su origen en abusos envejecidos, agravados durante este último periodo. La perseverante aplicacion del gobierno y el celo con que sus agentes y las autoridades provinciales trabajan para establecer el sencillo y benéfico sistema municipal adoptado por la Constitucion, van venciendo los obstáculos y alcanzarán con el tiempo á perfeccionar un ramo que influye tan de cerca en el bien y prosperidad del Reino.

» El ejército y la armada llaman muy particularmente mi atencion y solicitud; y será uno de mis primeros cuidados promover su organizacion y arreglo del modo más conveniente á la nacion, combinando en lo posible las ventajas de clases tan apreciables y beneméritas con la indispensable economía, y contando, como cuento, con el patriotismo y buena voluntad de los pueblos, y con la sabiduria de sus representantes, á quienes acudiré con entera confianza.

»Es de esperar que el restablecimiento del sistema constitucional y la halagüeña perspectiva que este acontecimiento presenta para lo venidero, quitando los pretextos de que pudiera abusar la malignidad en las provincias ultramarinas, allanen el camino para la pacificacion de las que se hallan en estado de agitacion ó de disidencia, y excusen ó alejen el uso de otros cualesquiera medios; á lo que contribuirán tambien los ejemplos de moderacion y amor al orden dados por la España peninsular, el justo empeño de pertenecer á una nacion tan digna y generosa, y las sábias leyes que se promulgarán conforme a la Constitucion, para que olvidados los pasados males, se reunan y estrechen todos los españoles alrededor de mi Trono, sacrificando al amor de la patria comun todos los recuerdos que pudieran romper ó aflojar los vínculos fraternales que deben unirlos.

»En nuestras relaciones con las naciones extranjeras reina generalmente la más perfecta armonía, á excepcion de algunas diferencias, que si bien no han llegado a alterar la paz existente, han dado lugar á contestaciones que no podrán terminarse sin el concurso é intervencion de las Cortes del Reino. Tales son las que están pendientes con los Estados-Unidos de América sobre el estado ulterior de las dos Floridas, y señalamiento de límites de la Luisiana. Existen tambien contestaciones ocasionadas por la ocupacion de Montevideo y otras posesiones españolas en la orilla izquierda del rio de la Plata; pero aunque la complicacion de varias circunstancias no ha. permitido hasta el presente que se ajusten estas diferencias, espero que la justicia y moderacion de los principios que dirijen nuestras

nacion y uniforme al sistema pacífico, cuya conservacion es en la actualidad, máxima general y decidida de la política.

» La regencia de Argel da indicios de querer renovar su antigua conducta de inquietud y agresion. Para evitar las consecuencias que pudiera originar esta falta de respeto a los paclos existentes, el tratado defensivo que celebre en el año de 1846 con el Rey de los Paises-Bajos, estipula la reunion de fuerzas marítimas respetables de ambas potencias en el Mediterráneo, destinadas á mantener y asegurar la libertad de la navegacion y del comercio.

» Así como pertenece a las Córtes del Reino consolidar la felicidad comun por medio de leyes sabias y justas, y proteger por ellas la religion y los derechos de la Corona y de los ciudadanos, así tambien toca á mi dignidad cuidar de la ejecucion y cumplimiento de las leyes, y señaladamente de la fundamental de la Monarquía, centro de la voluntad de los españoles y apoyo de todas sus esperanzas. Esta será la más grata y la más constante de mis ocupaciones. Al establecimiento y conservacion entera é inviolable de la Constitucion, consagraré las facultades que la misma Constitucion señala á la autoridad real, y en ello cifraré mi poder, mi complacencia y mi gloria. Para desempeñar y llevar al cabo tan grande y saludable empresa, despues de implorar humildemente el auxilio y las luces del Autor de todos los bienes, necesito la cooperacion activa y eficaz de las Córtes, de cuyo celo, ilustracion, patriotismo y amor á mi real persona, debo prometerine que concurrirán, con todos los medios necesarios, para el logro de tan importantes fines, correspondiendo de esta suerte á la confianza de la heróica nacion que las la elegido.»

Despues de terminada la lectura de este discurso, dijo el Presidente Sr. Espiga:

SEÑOR:

«Las Córtes han oido con singular satisfaccion el sabio discurso en que V. M. ha manifestado sus nobles y generosos sentimientos, y hecho presente el estado de la nacion; dan á V. M. las más respetuosas gracias por el celo ardiente con que promueve la prosperidad general, y ofrecen á V. M. que cooperarán con sus luces y contribuirán con todos los medios posibles á que se consiga este importante objeto, que es el mismo para que han sido convocadas.»

III.

Despues de haber abandonado el Rey el edificio de las Córtes y de vuelta ya en el salon los diputados que le habian acompañado, el conde de Toreno, que formaba parte de la comision receptora, propuso que se nombrara otra que, examinando el discurso del Rey, redactara la contestacion que debia darse por las Córtes.

Hubo quien opinó que, siendo lo que el Conde indicaba una proposicion, debian seguirse los trámites prescritos por el reglamento. Negó Toreno que aquella fuese una proposicion de ley, y que sólo pedia que pasara aquel documento á una comision para que redactase la contestacion que conviniera dar, «la que, dijo, en Inglaterra y Francia se llama adresse, y en nuestras Córtes antiguas se conocia con el nombre de proposicion del solio» (1).

Formalizada la proposicion por su autor, se aprobó por unanimidad, y en su consecuencia, el Presidente nombró una comision compuesta del mismo conde de Toreno, y de los Sres. Muñoz Torrero, Martinez de la Rosa, Tapia, Temes, y Quiroga.

Una vez redactado el que hoy llamariamos mensaje a la Corona, lo leyó en la sesion del dia 10 de Julio el conde de Toreno. Este documento no contiene nada digno de ser notado, y se encierra dentro de los términos propios de estos escritos; decia literalmente lo que sigue (2):

SEÑOR:

«Los dipulados de la nacion, juntos en Córtes, se congratulan con V. M. de que haya llegado el venturoso momento anhelado por

(1) Diario de las actas y discusiones de las Cortes de 1820 á 1821: tomo I, página 28.

(2) Diario de las actas y discusiones de las Cortes de 1820 á 1821: tomo I, pá

todos los buenos, en que, uniéndose V. M. con la nacion, por medio de un solemne y voluntario juramento, puedan elevar al Trono la expresion de sus sentimientos, manifestar á V. M. la adhesion á su real persona y familia, y el vivo deseo de llevar á efecto, de acuerdo con V. M., el cumplimiento de la Constitucion politica de la Monarquía, y mejorar todos los ramos de la administracion pública, como imperiosamente exige el estado de la nacion.

» Desde el punto en que V. M., accediendo a la manifestacion clara del voto general de los pueblos, se decidió libre y espontáneamente á jurar la Constitucion política de la Monarquía, sancionada por las Córtes generales y extraordinarias en el año de 1842, debimos prometernos dias de gloria y prosperidad para las Españas, habiendo recobrado con este acto la nacion sus derechos y legitimado V. M. los del Trono, sin que nada pueda alterar la confianza mútua que en adelante ha de reinar entre V. M. y sus súbditos.

»Las Córtes procuraran corresponder a las esperanzas de los buenos; imitarán el ejemplo de magnanimidad que les ha dado la nacion, conduciéndose con cordura é ilustrada firmeza para afianzar sus libertades y hacer que desaparezcan los males que le acarrearon los graves errores de la época pasada. Las Córtes, al paso que obrarán con la circunspeccion y detenimiento propios de los representantes de una nacion grande y generosa, se lisonjean de hallar en el gobierno de V. M. aquel apoyo y toda aquella fortaleza que se requieren para consolidar un sistema nuevo y remover todos los obstáculos que se opongan á la felicidad pública.

» El Congreso nacional se ocupará asíduamente en las tareas propias de su augusto encargo, y aplicará en union con V. M. aquellos remedios que pide el estado lastimoso de la nacion, y á que la han reducido la mala administracion de los siglos anteriores, la invasion enemiga y el fatal sistema de los seis años últimos.

» Las Córtes se hallan intimamente convencidas del estado deplorable de la Hacienda, y buscando todos los medios y recursos necesarios para atender a las obligaciones y cargas públicas, procurarán en lo posible aliviar a los contribuyentes. Se ocuparán asimismo en restablecer y afianzar el crédito nacional, esperando del celo é ilustracion del secretario del despacho de Hacienda que les proponga aquellas grandes é importantes providencias indispensables en el dia, para la extincion de la deuda pública en su totalidad, para el cumplimiento religioso de todos los pactos que la nacion ó su gobierno han contraido con capitalistas nacionales y extranjeros, y con lo que recobrando la nacion su crédito, hallará en estos mismos capitalistas recursos que, dejándole algun desahogo, la permitan

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