Imágenes de páginas
PDF
EPUB

sías selectas de Don M. J. Quintana 11*), que suman 99 con las anteriormente indicadas. No llega pues á su décima parte lo que la Floresta tiene en comun con dichas colecciones.

*) Ademas de 16 de los antecedentes los Nos. 791. 837. 850. 890. 892. 908. 910. 920. 940. 941. 946.

I. RIMAS SACRAS.

No. 691.

Llamamiento del autor á la Religion.

Metido andaba en vanas alegrías
sin Tí (mi Dios) de mi mismo olvidado,
y Tú, Señor, mirábasme enojado,
pero porque me amabas me sufrias.

Esperábasme un dia y muchos dias:
sufríasme un pecado, otro pecado
por no perder con solo un golpe airado
la imágen Tuya con las culpas mias.

Pusiste en mí tus ojos blandamente, y con los rayos de tu vista pura me dejaste trocado en un momento:

porque en llegando aquella luz ardiente, quedó deshecha la tiniebla oscura que ofuscaba mi ciego entendimiento. Y porque el sentimiento

que en el alma tenia

llegase á la noticia

de los que un tiempo vieron mi malicia,
quise en descuento de las culpas mias
mostrar mi pena á todo el universo,
y la pluma tomando

compuse aquestos versos, arrancado un ay del corazon tras cada verso.

Cuando contemplo lo poco que pides al pecador para rendirle á tu amor, de placer me torno loco viendo tu bondad, Señor.

Y es tan justa esta ocasion (aunque la conocen pocos) que donde hay tanta razon los que no se vuelven locos, esos tan solo lo son.

No pides, Padre inmortal, por una joya tan bella precio igual al valor de ella, sino una moneda tal que todos pueden habella.

Un: ay pecar no quisiera! es el recambio que quieres, que aunque no se nos pidiera por ser Tú (Señor) quien eres esto y mas se te debiera.

Porque si en ley natural es digna de pena y llanto cualquier especie de mal, la que es contra un Dios tan santo merece pena inmortal.

Mas Tú la das por pagada con satisfaccion tan leve, que porque en tu amor se cebe lo que le pides es nada segun lo que el hombre debe.

De valde (Señor) le das mil dones de gracia llenos, para que entienda de hoy mas que cuanto le pides menos tanto le obligas á mas.

Y yo por esta ocasion siento el haberte ofendido, y porque sé la razon que hay en Tí de ser servido con el alma y corazon.

Y aunque Tú no me perdones, tendré perpetuo dolor

de ver que ofendé á un Señor, en quien hay mil perfecciones dignas de infinito amor.

Y pues tal conocimiento me da tu divina gracia, diré aqui mi sentimiento, aunque no con la eficacia con que en el alma lo siento.

Pero al menos mostraré

que el tiempo que te ofendí, si en tus ofensas me holgué, fué porque cuando pequé estaba fuera de mí.

Y aunque esto á tí no te quite ni te dé gloria tampoco, todas mis obras revoco porque nadie las imite, pues fueron obras de loco.

En no estando Tú comigo se turbó mi entendimiento, y de esto me es buen testigo el ver que por un contento quebré la amistad contigo.

Y esta es prueba cierta y de mi maldad y locura, que si yo tuviera cordura nunca yo, Señor, trocara al Criador por la criatura.

clara

« AnteriorContinuar »