Los conventos suprimidos en Méjico: estudios biográficos, históricos y arqueológicos

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J. M. Aguilar y ca., 1861 - 512 páginas
Obra importante tanto para el estudio de la arquitectura como de la historia colonial en México, así como del severo impacto que las Leyes de Reforma tuvieron en la conservación de los conventos. El libro cuenta con magníficas litografías realizadas por Hisiquio Iriarte, considerado como uno de los más grandes representantes de la edad de oro de la litografía en México; gracias a sus ilustraciones, es posible conocer la fisonomía de muchos de los edificios conventuales en vísperas de la supresión decretada por la promulgación de la Ley de Nacionalización de los Bienes del Clero. El libro es un réquiem por los once conventos (Santo Domingo, La Encarnación, La Piedad, Azcapotzalco, Porta Coeli, San Francisco, La Concepción, Santiago Tlatelolco, Santa Clara, San Cosme y Santa Isabel) que fueron destruidos parcial o totalmente. El texto incluye también los retratos de Fray Pedro de Gante, Sebastián de Aparicio y Antonio Margil de Jesús, y una imagen del Auto General de Fe celebrado en 1649.
 

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Pasajes populares

Página 242 - Adornan sus iglesias muy pulidamente con los paramentos que pueden haber, y lo que les falta de tapicería suplen con muchos ramos, flores, espadañas y juncia que echan por el suelo, yerbabuena...
Página 438 - ... útil para la doctrina, cultura y manutencia de la cristiandad de estos naturales de esta Nueva España, y para ayuda de los obreros y ministros que los doctrinan.
Página 259 - Había también aves contrahechas de oro y pluma, que era cosa muy de mirar. Los conejos y liebres eran tantos que todo estaba lleno de ellos, y otros muchos animalejos que yo nunca hasta allí los había visto. Estaban dos ocelotles atados, que son bravísimos...
Página 251 - ... verdad he averiguado es, que el padre anduvo á buscar una espada que tenía, y que no la halló. "Quitado el niño del fuego, envolviéronle en unas mantas, y él, con mucha paciencia, encomendándose á Dios, estuvo padeciendo toda una noche aquel dolor que el fuego y las heridas le causaban con mucho sufrimiento, llamando siempre á Dios y á Santa María.
Página 33 - Cristo, no están privados, ni deben serlo, de su libertad, ni del dominio de sus bienes, y que no deben ser reducidos a servidumbre, declarando que los dichos indios y las demás gentes han de ser atraídos y convidados a la dicha fe de Cristo, con la predicación de la palabra divina y con el ejemplo de la buena vida.
Página 251 - ... secas, que es la lumbre que los señores tienen en esta tierra, que es leña que dura mucho y hace, muy recia brasa; en aquel fuego le echó y le revolvió de espaldas y de pechos cruelmente, y el muchacho siempre llamando...
Página 50 - Dios, y que creo que os veréis en muchos trabajos: yo siento vuestros trabajos como de mis propios hijos, y aun tengo temor que os maten por esos caminos; por eso antes que os determinéis miradlo bien».
Página 224 - ... do la gente estaba ayuntada, y los indios mirasen no sé de qué ojo al fraile, en un instante se alborotan todos y dan a huir cada uno por su parte, diciendo: amo, amo, que quiere decir: "no, no, que no queremos que éste nos bautice a nosotros, ni a nuestros hijos".
Página 406 - Y ya veis estos mis hijitos cuan bonicos son. Por vida vuestra que me deis de esas cuentas verdes que traéis, para ellos, y diré que mis hermanos me las envían de mi tierra.
Página 260 - Llegada la procesión, comenzóse luego el auto; tardóse en él gran rato, porque antes que Eva comiese, ni Adán consintiese, fue y vino Eva, de la serpiente a su marido, y de su marido a la serpiente, tres o cuatro veces, siempre Adán resistiendo, y como indignado, alanzaba de sí a Eva...

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