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guido, no desmerezcan esta confianza; y si en algunos de sus actos se han visto precisados á salir algun tanto de la esfera de sus facultades, no dudo que atendida la irresistible necesidad de salvar por ellos el Estado, hallen su justificacion en la equidad y benevolencia de las Córtes. »

Hablando de las relaciones esteriores , dijo: ..... A los cuantiosos ausilios que ya debiámos a la generosidad de S. M.B., ha añadido despues el de apoyar las operaciones de nuestro ejército del Norte con la fuerza naval que tanta parte tuvo en la gloria adquirida al frente de San Sebastian el 5 de mayo último, y acaba de agregar ahora el de franquearnos otros 100,000 fusiles que tan útiles son en nuestra situacion actual. Debemos igualmente á S. M. el Rey de los franceses el refuerzo que con su digno general, se halla incorporado ya á la legion ausiliar argelina, si bien aquel gabinete ha estimado despues no llevar adelante las disposiciones, para ampliar la cooperacion por parte de Francia. Cada dia S. M. F. me dá testimonios de su buena voluntad, y actualmente se están practicando con su gabinete, gestiones de que me prometo un buen resultado, para la ulterior y mas fácil colocacion de las fuerzas portuguesas...)

«Mi gobierno os dari á su debido tiempo conocimiento del progreso que han tenido, y del estado en que se hallan las negociaciones con algunos de los nuevos estados de la América Española; y siempre descoso de terminarlas cual reclama el interés de la madre patria y de aquellos paises, no tardará en pedir á las Córtes la autorizacion necesaria , para celebrar los convenios en que crea no haber dificultad insuperable. »

« Arduo es, por no decir imposible, atender debidamente en tiempos de agitacion y turbulencias como el actual, á los ramos que constituyen la prosperidad pública y los progresos de la civilizacion. Mi gobierno, sin embargo, en cuantolo permite el estado de las cosas, no deja de cuidar de su conservacion y posible adelantamiento; llevando constantemente por guia hacer conocer prácticamente a los pueblos las ventajas del sistema constitucional, para que con los nuevos intereses que crea , todas las clases productivas se identifiquen con él. En medio de estas

atenciones, sobresale el interés que se merece la Milicia Nacional, fuerza protectora de los derechos del ciudadano, baluarte de la libertad y del órden. Esta institucion ha recibido un nolable aumento en su número y unas mejoras en su arreglo, que la hacen capaz de llenar los útiles fines á que se dirige. Si por falta de armas no ha podido presentarse hasta ahora con el aspecto respetable que corresponde, franqueadas como ya están por el gobierno británico, en la cantidad que he espresado, los batallones de la Guardia Nacional, temidos por su completo armamento, como lo son por su decision heróica y por su patriotismo, serán un muro inespugnable de nuestras instituciones, de nuestra independencia.)

« A pesar de los afanes y cuidados que rodean el trono de mi augusta hija, no he desatendido los intereses de nuestras provincias de Ultramar. La situacion de aquellas provincias, no permite ya el completo restablecimiento del artículo constitucional que en la designacion de los ministerios, dedica uno solo al gobierno político de ellas; mas considerando necesario para la prosperidad de aquellos fértiles paises, que sus negocios admi. nistrativos se dirijan por una sola mano y en un solo lugar, he tenido á bien encargarlos al secretario del despacho de ma. rina, en union con los negocios de comercio por la estrecha analogia que todos ellos tienen con los de la navegacion mercante y la de guerra. El código mercantil, que necesita de alguna reforma , seri en breve tiempo revisado y asimilado a las instituciones que nos rigen, y presentado a las Córtes para su exámen y aprobacion.»

Pasaba el discurso á dar una idea del estado del ramo de Justicia, del de Hacienda y del de Guerra; de la quinta de 50 mil hombres, y de la movilizacion de la Milicia Nacional para dar mas vigor á las operaciones militares ; del buien y valiente comportamiento de nuestras tropas. Hé aquí su conclusion:

« Tal es en suma, señores diputados, la situacion de las cosas públicas, de que os darán mas cumplido conocimiento mis secretarios del despacho, en las diferentes memorias que os presentarán sobre los ramos que respectivamente administran. Vues

tras decisiones serán sin duda conformes con la urgencia y gravedad de las circunstancias ; y en los medios que proporcioneis á mi gobierno, y en las medidas fuertes y enérgicas que tomeis, está cifrada la confianza de terminar esta guerra civil, primer anhelo y primera necesidad del pueblo español que todo lo espera de vosotros.

•. «A esta empresa noble y magestuosa (la reforma de la Constitucion), sois principalmente llamados. Yo por tanto, nada propongo ni aconsejo como Reina: nada pido, como madre. No es posible imaginar en la generosidad española, que sufra menoscabo ninguno la prerogativa del trono constitucional, por la horfandad y niñez de la Reina inocente que está llamada á ocuparle. La Europa os contempla ; ella verá que amaestrados por estos 24 años de combates, de infortunios, de oscilaciones crueles, sabeis aprovechar las lecciones de la esperiencia propia y las del ejemplo ageno. Subidos á la altura de vuestra mision, sin duda os sobrepondreis á todos los intereses parciales y pequeños, á todos los sistemas esclusivos. La nacion y el mundo civi. Jizado espera de vosotros una ley fundamental en que la potestad legislativa delibere y resuelva sin precipitacion y sin pasiones, en que el gobierno tenga para su accion todo el desahogo y la fuerza que necesita , sin dar nunca recelos de que oprima, y en que la administracion de justicia, apoyada en una indepen, dencia absoluta, no dó inquietudes a la inocencia, ni impunidad á los delitos. Tales son sin duda las miras con que vais á emprender esta grande obra, digna de vuestra sabiduría y de vuestra prudencia; revisada asi

por
ellas

у

reformada la Constitucion española, se granjeará mas respeto y simpatia entre los estraños, mas amɔr, si es posible, y mas estabilidad entre nosotros.

El presidente del Congreso, contestó de palabra:

« Señora: V. M. acaba de manifestar cuan importantes y cuan solemnes son las funciones á que es llamado este Congreso nacional. Los diputados conocen los obstáculos que deben vencer, y las dificultades que lienen que superar; pero no se olvidan de que son los representantes de la nacioa española, que tanto se ha distinguitio en todos tiempos, por su sensatez, por

su cordura, por su fidelidad al trono legitimo, por su amor á la libertad.»

«Yo me lisonjeo de que corresponderán á la confianza que la nacion ha depositado en ellos, y que ofrecerán al mundo civiJizado una nueva ocasion de admirar las virtudes del pueblo español. No está lejana la época, en que este pueblo heróico, al mismo tiempo que vencia al vencedor de Europa, se ocupaba en restablecer la ley fundamental que era conveniente en aquellas circunstancias, y que se ba de acomodar á las actuales. Entonces fué grande, ilustrado y magnánimo. Ahora imitándose á si mismo, acreditará su valor en el campo de batalla, y su prudencia fria y reflexiva en el santuario de las leyes. »

« Las pasiones irritadas, se han de apaciguar; las opiniones opuestas, se han de reunir; los intereses contrarios, se han de conciliar: los enemigos interiores han de ser vencidos; las inirigas estrañas, serán desechas. La empresa es árdua, pero es la nacion española la que está encargada de llevarla á cabo; y ha emprendido su inarcha magestuosa bajo el estandarte de Isabel II y de la lib rtal, trenɔlado por la inmortal Cristiana.»

Con esto terminó la sesion régia. La Reina Gobernadora fué saludada á su entrada y salida del salon, lo mismo que del público que se agolpó en las inmediaciones del edificio con todas las muestras de vivísimas simpatías.

Entusiasmo verdadero causó en el público la reunida de aquellas Cortes que recordaban tiempos tan felices de prez y verdadera gloria para los autores del código constitucional, que como por encanto se veia restaurado. Se consideró como principio de una época nueva de felicidad y de ventura para la nacion, al fin de tantas vicisitudes y tormentas con que el génio del mal la habia agoviado. En el salon del Congreso se veian reunidos casi todos los Procuradores de las legislaturas que sostenian las doctrinas del partido progresista, y ademas algunos hombres nuevos en el parlamento que iban á darle lustre con sus talentos oratorios. Entonces se vieron por primera vez los Sres. Lujan, Castro y Orozco, Madoz y algunos otros de menor nola, que asimismo se hicieron conocidos. Entre varios cclesiásticos que

fueron llamados al Congreso, no podemos menos de citar al Sr. Tarancon, de un decir copioso y fluido lleno de doctrina, y el Sr. Martinez Velasco cuyo celo por la buena causa brillaba en palabras de fuego y energia, a pesar de lo avanzado de sus años. Se hallaban asi representados en aquel parlamento lo pasado y lo presente, los nombres ya adquiridos con los que aspiraban á conquistar un alto puesto. Entre todos descollaba Argüelles, veterano cargado de triunfos, á quien nadie podia disputar el primer lugar en el catálogo de los hombres públicos. Al mismo tiempo que su provincia, le habia nombrado diputado la de Madrid, donde llevaba los años de residencia que la Constitucion en la parte de elecciones requeria. En la lista de los diputados figusaban tambien los nombres de los generales Mina y Espartero, que no se presentaron en atencion a los mandos militares que desempeñaban.

Las sesiones de estas Córtes que tuvieron mas de un año de existencia, serán recorridas por nosotros con mas rapidez que las pasadas, y por los mismos motivos varias veces indicados: seremos sumamente parcos en discursos, alcanzando esta regla al mismo personage. Cuanto mas camino andamos, mąs nos convencemos de la necesidad de una historia de las Córtes españolas, y de que este cuadro con las dimensiones naturales que le son debidas, no cabe en los estrechos límites de nuestro escrito.

El dia 25 nombraron las Córtes diferentes comisiones, de poderes, de legislacion, de hacienda , de guerra, de marina, de negocios eclesiásticos, de responsabilidad, de infracciones de constitucion, de comercio, de agricultura, de instruccion pública, de diputaciones provinciales, de libertad de imprenta, de biblioteca, de Ultramar, de gobierno interior, de correccion de estilo.

En la misma sesion, se presentó firmada por unos 40 diputados la proposicion siguiente: «Siendo la conclusion de la guerra el asunto mas importante y urgente, pedimos al Congreso nacional se sirva acordar se nombre una comision especial que proponga en el mas breve término los medios de terminar del modo

TOMO IV.

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